David Martín del campo: el misterio de la peste blanca
El escritor presenta su más reciente novela juvenil, donde el hielo es uno de los personajes principales

Durante una escalada al Iztaccíhuatl, en enero de 1967, el primo del escritor David Martín del Campo (CDMX, 1952) murió junto con otras 16 personas. Se llamaba Román y aquella imagen siempre acompañó al autor, pero cobró un nuevo significado cuando el calentamiento global derritió la nieve de los volcanes mexicanos.
A partir de ambas ideas concibió La historia del hielo. La peste blanca, una novela juvenil donde el hielo es uno de los personajes principales, que en algún punto
desencadena un tipo de influenza siberiana.
Quise hacer una historia que tuviera que ver con el frío y con el hielo, con una familia que se dedica al hielo, con un padre que investiga los glaciares, que están en decadencia, y así surgió esta novela que escribí en 2018, y que entregué a mis editores en 2019.
Además, de alguna manera, es una novela que retrata la relación de una niña (Juana Mendiguchía) con su padre (Carlos Mendiguchía), quien ha desaparecido –posiblemente ha muerto–, y es todo el duelo y la lucha de la chica por rescatarlo con un viaje asombroso a Siberia”, explica en entrevista el autor.
El tercer personaje de la novela es el hielo, advierte el autor, “porque habla de la necesidad que tiene el hielo en la civilización humana, aunque muchas veces lo despreciamos, pero está presente en los ventiladores, el aire acondicionado y los refrigeradores que nos permiten tener comida a la mano en cualquier momento, mientras que hace dos siglos tenías que ir al mercado diario para ver lo que había y abastecerte.
Pensemos en que se ha democratizado el acceso al hielo, porque en los tiempos romanos sí había hielo, pero era necesario bajarlo de los Alpes para reyes y emperadores que enfriaban sus postres y sus vinos. Y luego está esa locura de un par de locos que llevaban bloques de hielo flotando, desde el lago
Ontario para tratar de venderlo en el trópico, en las Bahamas, Jamaica, Puerto Rico, Cuba y México, como en el personaje de Gabriel García Márquez”, explica.
Lo demás ya fue el asunto de los virus, abunda, “que se me ocurrió a partir de esa manía de un científico por vincular a los hombres de América con el de Bering, a partir de su ADN, es decir, al tratar de encontrar a los famosos cazadores que transitaban de Siberia a Alaska”, aunque a partir del deshielo muchos temen que los virus que estaban congelados pudieran reaparecer y cualquier día desencadenar una nueva pandemia.
David Martín del Campo asegura que creó esta novela en 2018, antes de la pandemia de covid-19, inspirado en la influenza AH1N1, donde describe, desde la primera página, el brote de una extraña gripe que conlleva escalofríos, vómitos, fiebre alta al punto del delirio y un símbolo peculiar: la piel nevada o escarchada, aunque los editores no pudieron publicarla durante el boom de la reciente pandemia.
Sin embargo, aclara que el tema central no son las enfermedades, sino el calentamiento global. “El tema central es el famoso calentamiento global, que ya no es una amenaza, sino una realidad en la que se discute si la temperatura ha subido 1.2 o 1.5 grados en los últimos 15 años, y si dentro de 10 años serán 2.5 o más.
¡Va a ser un hervidero mundial!, y esto nos hace imaginar que en 10 o 15 años el ártico ya no existirá como tal, porque no se trata de tierra firme, sino de un glaciar flotante y sus secuelas, como han apuntado los científicos, tendrán consecuencia, en todos los litorales que tengan menos de dos metros de altura, como Veracruz y una gran cantidad de islas de
la Polinesia.
¿Qué va a pasar con toda esa gente? Tendrán que migrar a los sitios secos, así que habrá un segundo fenómeno de migración de esa gente que va a padecer el alzamiento del nivel del mar y ése será el tema de una segunda novela que habré de preparar próximamente, para lo cual ya estoy juntando los datos”, comenta, donde aparecerán algunos de los personajes de esta novela.
¿Por qué se inclinó por una novela que vincula la literatura con la ciencia? “Porque me gusta que la historia tenga sustento en la realidad. No me gusta mucho la literatura fantasiosa que habla de un dragón verde que se encontró con una mariposa carnívora. No sé, me da cierta flojera y siento que es un poco ofensivo para los lectores, porque esa prosa es de un gran facilismo y considero que los lectores no son tontos, sino que quieren historias con un sustento en la realidad, aunque no sea realismo puro”.
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