La cruz de Yalalag, un símbolo del mundo zapoteco-español

Este dije de plata, que se guarda en un lugar especial de la casa, contiene la historia y la cosmovisión de la comunidad oaxaqueña de Villa Hidalgo Yalalag

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Dos distintas piezas de la Cruz de Yalalag.

Más allá de los huaraches tradicionales, elaborados por familias de curtidores, la localidad zapoteca de Villa Hidalgo Yalalag, en la Sierra Juárez, en Oaxaca, es portadora de una rica cultura e identidad, en la que la cruz de Yalalag es un símbolo ancestral del sincretismo zapoteco-español y representa los planos del cosmos.

La cruz de Yalalag representa un legado cultural más profundo que el calzado, porque muestra la historia y la cosmovisión de la comunidad”, explica Joel Aquino, fundador del Centro Cultural Zapoteco Lidken ke U Ken/Hacer posible lo imposible.

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La cruz de Yalalag es un dije de plata de 0.925 quilates. La pieza se guarda en un lugar especial de la casa. Cuando una mujer se casa, la madre le regala una, para que lo luzca junto con el traje de gala”, precisa.

Las mujeres zapotecas de Villa Hidalgo Yalalag se reconocen por llevar la indumentaria tradicional, que se compone de un huipil blanco y una falda de enredo. El huipil está adornado por delante y por atrás con borlas de colores.

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Los maestros orfebres Alejandra y Manuel Pacheco.

Los maestros orfebres

Alejandra y Manuel Pacheco.

En la fiesta patronal de San Juan Bautista y eventos relevantes, las mujeres suelen llevar además como tocado un rodete de tela de lana de color negro; y un collar con un relicario en forma de la cruz triple (krus yonn), conocida como la cruz de Yalalag, cerca del plexo solar.

Esta cruz se basa en el concepto cósmico, social y teogónico que tenían las cruces en toda el área cultural mesoamericana, desde antes de la Conquista; y los misioneros evangelizan con Jesús crucificado”, explica Carlomagno Martínez Pedro, director del Museo Estatal de Arte Popular de Oaxaca (MEAPO).

LA CRUZ SIMBOLIZA EL MUNDO CON SUS CUATRO RINCONES Y DIRECCIONES

En entrevista con Excélsior, refiere que la cruz simboliza el mundo, con sus cuatro rincones y direcciones. “La Este-Oeste define la dirección solar de Dios, que nace en el Este y muere simbólicamente todos los días en el Oeste. La Sur-Norte es la dirección humana, que es vital en el Sur y mortal en el Norte.

La cruz enriquece su significado, tiene tres vertientes: el izquierdo significa el cielo, el derecho la tierra y el central. “Una clave para interpretar esta cruz es el viento, elemento de intermediación que abre la posibilidad de pasar del cielo a la tierra o de la tierra al cielo”, agrega.

El maestro del arte popular refiere que en la cruz de Yalalag, como en la cultura mesoamericana, el servicio a la comunidad se simboliza con una pluma.

A hombres y mujeres se les concedía una pluma por cada servicio prestado a la comunidad. Quien tenía el penacho más poblado poseía el mayor prestigio, ganado con base en el servicio comunitario. En esta joya, el punto central, el del viento y el servicio, se comunica con un personaje alado, emplumado”, explica.

Destaca que en la cabeza central, en la parte superior, es de rasgos netamente prehispánicos. Son los de Pitao Cocijo (deidad zapoteca del rayo, lluvias, tormentas), quien le da sentido total a la cruz. Es la divinización, la socialización y la materialización del servicio.

Cuando la cruz de Yalalag va adornada con una piedra, su color completa el significado. El verde a la vida agrícola, el amarillo a lo femenino, el azul a lo masculino y rojo a lo divino.

De los extremos de la cruz de Yalalag penden cruces fincadas en corazones. Es humano, comunitario, supone la vida y la entrega de las personas, incluso podría recordar el sacrificio humano. “El servicio que se da cuesta, vale tanto como la vida. La vida humana está al servicio de la comunidad y del pueblo”.

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El maestro ofebre Manuel Pacheco elaborando una cruz de Yalalag.

CRUZ DE YALALAG, HECHA DE PLATA FUNDIDA Y REPUJADA A MANO

Alejandra y Manuel, herederos de los conocimientos, las herramientas, la creatividad y el prestigio de su padre, el orfebre oaxaqueño Manuel Pacheco, continúan la tradición de realizar la cruz de Yalalag, de plata fundida y repujada a mano, de cuyos extremos penden plumas, cruces, espadas o corazones.

Llevamos unos 60 años creando esta pieza de joyería, con alguna variantes, a petición del cliente, varios oriundos de Villa Hidalgo Yalalag”, comenta Alejandra, maestra orfebre quien a corta edad aprendió a trabajar la plata aleada 0.925, y técnicas como la filigrana, el cincelado calado, la cera perdida y el repujado.

Mi papá dedicó hasta los últimos días de su vida a fraguar el metal para crear el collar con el relicario a la cera perdida y cincelada, e incrustaciones al centro de zafiro blanco o zirconia de colores”, resalta.

Sin temor a equivocarme, no puede haber yalalteco sin cruz”, concluyen los hermanos Pacheco.

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*mcam