Café, cuerdas, percusiones y tejido social

La agrupación Café Café de Coatzacoalcos visibiliza a las artesanas a través de su música; cuerdas, percusiones y tejido social en armonía.

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Café, cuerdas, percusiones y tenido social

“Tejedora de ilusión / que laboras todo el día, / tiñendo con emoción / colores y algarabía…”.

Es el inicio de una canción recientemente compuesta por la agrupación veracruzana Café Café, pero es también una declaración de principios:

Visibiliza a las artesanas que están detrás de los diseños que utilizan los integrantes del ensamble de cuerdas y percusiones, así como muchas otras personas, pues más allá de música, el grupo originario de Coatzacoalcos fortalece el tejido familiar y desde ahí el social.

“Allá en la zona de Cosoleacaque hay una persona que es muy fuerte en la cultura del tejido. Se llama Leocadia y cuando yo la miraba tejer me entró un sentimiento de ver que las personas que hacen esa labor muchas veces no tienen el reconocimiento por parte de nuestra sociedad jaranera, es decir, alguien va y dice ‘con quién me compro un tejido’ (…) y cuando ya lo compraron el tejido se vuelve la indumentaria del bailador, cantador o cantadora, pero ya no hay un reconocimiento; entonces dijimos: ‘Vamos a hacer algo que sea especialmente para las tejedoras, que cuando escuchen esa pieza sientan que son importantes para nosotros’”, contó a Excélsior Bhaudel Salazar Rueda.

El líder de la agrupación que inició en 2011 cuenta que tuvieron que parar, primero por cambio de ideales de una primera alineación y luego por la pandemia, pero ya establecidos en Coatzacoalcos, en 2017, no solamente tomó un nuevo aire el grupo, sino que además se creó un taller de son al que se han ido sumando familias.

Los propios hijos de Bhaudel fueron llevados a estos ritmos afrodescendientes y su esposa, que ya bailaba, comenzó a tocar jarana.

La esencia está en la familia, insiste: “Si se hace algo por moda se puede perder en algún momento, pero como esencia, como familia, esto no se pierde, al contrario, porque los hijos van porque quieren aprender y cuando se integra la mamá, el papá o los hermanos, hay un tema de conversación entre ellos y eso es lo que buscamos generar.

“Porque muchas veces decimos: ‘Yo llevo a mi hijo a que aprenda’, pero lo dejas (en clase) y te vas, y te perdiste todo su proceso. Luego el niño o la niña quiere hablar (de lo que aprendió) y los papás no le entienden de que está hablando"

“Entonces aquí lo que estamos buscando es que haya interacción, que la familia se entienda, que aprendan a comunicarse y que haya un respeto de lo que se está haciendo, porque cuando el papá, la mamá o el tutor no se integra, no le tiene respeto a lo que el joven o niño está haciendo, entonces le dice: ‘Ya cállate con tus cosas, ya me aburriste’.

“Cuando se ve que hay un avance y también están inmersos (los tutores), entonces se alegra uno y dice: “Ya estás avanzando, ya te está saliendo”.

 

Nuevas generaciones retoman la música

Ya en un espectro más amplio, el maestro Bhaudel señala que en Veracruz hubo una brecha generacional de casi medio siglo entre los músicos tradicionales, salvo contadas excepciones.

Pero hoy, asegura, eso tramos se hicieron más cortos, de unos cinco o diez años: “Ahora ya se hizo una línea continua, como una cadenita”, pues familias como la suya han retomado esta tradición.

Cuenta el caso de Monserrat, joven que únicamente acompañaba a su novio Miguel a las clases de jarana que él tomaba. Actualmente ella baila y hace coros cuando el grupo se presenta ampliado, es decir, con todo y alumnos, como recientemente sucedió en el Festival Internacional Cervantino (FIC), a donde acudieron con su entidad como estado invitado.

Otro caso es el de Edwin Castillejos Oliveros, quien buscaba un taller para aprender a tocar jarana junto con su esposa, pues les sobra tiempo ahora que su hija que vive en Ciudad de México estudiando física.

“Habíamos estado en otros grupos, pero aquí con el maestro Bhaudel se aprende muy rápido, es alguien que nos tiene mucha paciencia; a mi esposa y a mí nos ayuda mucho”, contó el médico y aprendiz de son que ya tocó en el FIC.

Así, la jarana, chelo, requinto, cajón y contrabajo de Café Café busca seguir atrapando públicos, alumnos y familias que estén dispuestos a dejarse llevar por la tradición, los ritmos, la integración familiar y la cohesión social.

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