Buscan impedir la destrucción de libros; 15º Gran Remate en el Monumento a la Revolución
La edición 15 del encuentro reúne hasta el domingo a más de 350 sellos editoriales, con precios de entre 10 y 150 pesos.

“Hay que romper la mentalidad neoliberal de que el libro es un objeto mercantil para convertirlo en lo que es: un bien cultural”, dijo ayer Paco Ignacio Taibo II durante la apertura del 15 Gran Remate de Libros en la explanada del Monumento a la Revolución, donde criticó la ampliación del precio único (de 18 a 36 meses) en la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro, aprobada en la Cámara de Diputados.
Además, planteó la necesidad de empujar una ley en la Ciudad de México que impida la destrucción de libros y promover más saldos.
Hay que detener la inercia negativa que tiene la industria editorial de destruir libros, después de haber tenido los tres pasos de venta (ordinaria, oferta y saldo). Es una locura. Pero hoy logramos que en la CDMX el libro esté en un promedio de 30 a 40 pesos; si vamos a las librerías del país, el libro está entre 200 y 220 pesos”, lamentó el director del Fondo de Cultura Económica (FCE).
Y agregó: “No podemos pedirle a una sociedad que deje de comprar una torta, a adolescentes de Preparatoria, si no le podemos decir que por el valor de media torta pueden comprar un libro. No se los podemos pedir, es amoral”.
Claudia Curiel, titular de la Secretaría de Cultura de la CDMX, aseguró que el Gran Remate “se ha convertido en un encuentro fundamental para el acceso a la lectura; y se diferencia de otros años porque hemos sumado películas de arte, discos y vinilos, lo cual ha funcionado súper bien”, por lo que en esta edición habrá más de 350 sellos de oferta con precios de entre 10 y 150 pesos”, apuntó.
Paloma Saiz Tejero, fundadora de la Brigada Para Leer en Libertad, destacó que esta iniciativa intenta evitar que un cúmulo importante de libros sean triturados, ante lo que adelantó que en agosto próximo se realizará un segundo Gran Remate de Libros en la misma sede.
Desafortunadamente, no sólo se siguen triturando libros, sino que no se pueden donar porque no hay una ley que permita hacerlo sin pagar impuestos por ello; por eso es importante el lema “Salva un libro, no dejes que lo trituren”, (porque) queremos que todo el mundo se entere de que vamos a estar aquí hasta el domingo y que vengan a salvar los libros”, abundó.
Saiz Tejero recordó que cuando una editorial intenta donar los libros que tiene en bodega, debe pagar impuestos.
Es como si los vendieran, porque son activos fiscales; esto es un absurdo y, por lo tanto, no los donan porque cuesta mucho. La manera más fácil que tienen, sobre todo las grandes editoriales, es triturarlos, y eso es terrible”.
¿Buscarían quitar impuestos para que los libros pudieran ser donados?, se le inquirió. “Así es, entre otras cosas. Habría que revisar toda la ley y ajustarla a esta nueva visión de que queremos un país de lectores y no sólo que la industria editorial –a la que apoyamos y queremos– pueda sobrevivir, pero que sea algo más justo para todos”.
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Finalmente, Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno capitalino, aseguró que buscará cambios en la ley local para evitar la destrucción de libros.
Ya estamos trabajando para ver si la ley local es suficiente, y si no buscar cambios en la ley federal para que sean posibles estos remates y la donación de libros”.
Señaló que “le pedí a Claudia Curiel que encabece este trabajo; a Paloma y a Paco que nos ayuden con su conocimiento, y hablar con editoriales que estén de acuerdo, de tal manera que lo podamos ampliar. Si no, ya veríamos otra forma. Difícilmente podemos poner una fecha, pero será pronto, y vamos a buscar que haya consenso de la industria editorial; se harán mesas de diálogo y hablaríamos con los diputados para que sean parte del proceso”.
Al término del recorrido por el Gran Remate de Libros, que concluirá el domingo 9 de abril, Taibo II señaló que el problema que plantea la actual ley es que no tomó en cuenta al sujeto fundamental: el lector. “Es una ley disque para emparejar, pero no empareja la realidad entre las pequeñas librerías y los consorcios”.
Y agregó: “Hay argumentos que discutimos muchas veces y que nadie me hizo caso. ¿Un libro en Tijuana debe costar lo mismo que en la CDMX? Sí, pero hay una variante que se debe tomar en cuenta: es mentira que la librería de la ciudad tenga el mismo descuento que la de Tijuana, a la que le cargas el transporte”.
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*mcam
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