A la sombra de un árbol muerto, una historia de introspección y memoria

La escritora mexicana Mónica Rojas recrea en este libro la vida de tres mujeres que habitan un territorio incómodo.

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Mónica Rojas, escritora mexicana.

Una novela de resistencias y de imposibilidades. A la sombra de un árbol muerto (Hachette), de la escritora mexicana Mónica Rojas (1983), recrea la vida de tres mujeres de distintas generaciones que rechazan el destino que les tocó.

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Magdalena (1873), Petra (1910) y Leonarda (1935), personaje inspirado en la abuela materna de la narradora, mueven los hilos de esta historia en la que la migración y el viaje son los detonantes.

Nací con esta historia. Somos vestigios de nuestros muertos. Me siento satisfecha de haberla contado. Viene de la absoluta honestidad. No viene de una tendencia o de una moda. No me gusta escribir desde ahí, sino desde lo que me duele y me obsesiona”, afirma Rojas en entrevista.

Fue un ejercicio de introspección, de memoria, contrario a lo que estaba haciendo antes, porque vengo del periodismo. Aquí, todas estas herramientas de investigación y entrevistas se fueron hacia el pasado”, explica.

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Portada de libro A la sombra de un árbol muerto, de Mónica Rojas.

TÍTULO: A la sombra de un árbol muerto.

AUTORA: Mónica Rojas

EDITORIAL: Hachette Literatura, México, 2025; 274 pp.

La historia está contagiada de las memorias de mi abuela materna. A través de su mirada, reinterpreté el pasado. Ella tuvo su manera de interpretarlo desde la subalternidad (condición de marginalización social, política y económica)”, agrega.

Ella fue la primera biblioteca que tuve. Vengo de una familia de escasos recursos, donde te comprabas un libro o los zapatos para el ciclo escolar. Mi abuela Leonarda era mi biblioteca, mi vínculo con la imaginación, con el mito, con la religiosidad. Ella me enseñó a convivir con los muertos y eso se ve reflejado en la novela”.

“Echar luz a la condición de ser mujer”

Quien realizó estudios doctorales de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Zúrich detalla que a partir de la resistencia “vienen todos los silencios, los traumas, los dolores; y la memoria construida a partir de una herida abierta”.

Se trata, prosigue, de “echar luz a la condición de ser mujer, pero ser indígena, pero ser pobre, desde una zona rural”.

La autora tanto de libros infantiles como de novela negra detalla que la primera migración es el punto de partida de una lectura incómoda. “Magdalena y Juan deciden dejar Santander (España) y viajar a los Altos de Jalisco, en México, después de que ella perdió a su bebé antes de nacer.

Comienza con la crítica a un mandato social que está condicionado con la biología. Uno no elige el cuerpo que habita ni la lengua que hablas ni el territorio donde vives. Hablo del cuerpo femenino como territorio. Cuando éste es infértil, buscas otra manera de justificar tu lugar en el mundo”, indica.

Rojas añade que “paso de generación en generación de una manera instintiva. Es la primera vez que escribo como trepada en un caballo, topemos donde topemos. Había momentos en que me sentía en estado de trance, que los personajes me dictaban lo que querían decir. Es una novela que se muerde la cola, que va cerrando ciclos”.

La novela se presentó en la 39 FIL Guadalajara.

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*mcam