Retrospectiva en El Chopo; Magali Lara; del verbo estar

Con la curaduría de Cecilia Delgado, la exposición individual Del verbo estar recorrerá las obsesiones de la pintora mexicana y sus diversos caminos para resolverlas

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CIUDAD DE MÉXICO.

El arte de Magali Lara (Cd. de México, 1956) es una suerte de espiral: un círculo en constante movimiento, de final inalcanzable. Vibraciones hechas pintura que saturan vacíos; hechas estampa que alteran espacios; dibujos que hipnotizan miradas. Esas miradas que después se convierten en pensamientos. En introspecciones sobre el ser. Sobre el otro. Sobre uno mismo.  Es la plástica de quien hace de sus meditaciones arte.

Dibujo, gráfica y libros que giran en torno a la pintura. El lenguaje por excelencia para la contemplación. La reflexión que Magali Lara busca desde hace 40 años de trayectoria artística. Un camino en espiral para cuestionar y pensar desde un mismo punto: el óleo sobre tela. Ese género que se esfuerza por mantenerse en la contemporaneidad. Estar presente.

Este espiral de colores vivos, formas geométricas y referentes naturales se desplegará en mayo en el Museo Universitario El Chopo. Es la exposición retrospectiva titulada Del verbo estar de la artista que vive y trabaja en Cuernavaca, Morelos. Una revisión de su estética desde los años 70 hasta el 2016 para dar cuenta de sus diferentes metodologías que confluyen en la pintura. Con la curaduría de Cecilia Delgado, la individual recorrerá las obsesiones de Lara y sus diversos caminos para resolverlas.

Para Lara, la revisión de su obra viene a bien como una especie de corte de caja no sólo de su producción sino de la generación a la que pertenece. Es, dijo, tomar de referente su trayectoria para recolocar a la pintura dentro del arte contemporáneo luego de que en los 90 se le asignó el rol de “la hermana fea”. Es, pues, una retrospectiva de dos objetivos: repensar su obra y revalorar la pintura como género.

Lo que se ve en esta exposición es un ir y venir. Yo comienzo normalmente con dibujo y luego puedo pintar, hacer gráfica y luego regreso al dibujo o los libros de artista, y lo más continuo son los libros de artista o las libretas. Todos estos procesos tienen que ver con un trabajo alrededor de la imagen, alrededor de lo que cada técnica ofrece, y la pintura por supuesto es una reflexión sobre este tiempo de contemplación, maneras narrativas que pueden ser una obra autónoma.

Pero también nos parece importante releer la historia contemporánea del arte, poniendo mi pintura dentro de mis otros trabajos más conocidos. Y así hablar de una crisis que empezó en los 90 cuando la pintura dejó de ocupar un lugar, cuando la instalación, la foto y procesos más conceptuales tomaron los museos y se volvió la hermana fea. Creo que ahora estamos a cierta distancia temporal y la pintura puede retomar su espacio”, explicó.

En entrevista, la artista  -con obra en colecciones como la del Museo de Arte Moderno de Nueva York y el Archivo Lafuente, España— señaló que es algo contradictorio, pues en el presente los creadores más jóvenes han vuelto al óleo tradicional. Pero las instituciones poco atienden a su generación: “Artistas de mi época se sienten borrados, la invisibilidad de la pintura viene muy de cerca con la dificultad para que ésta se exponga en las colecciones mexicanas”.

Más allá de una queja, la propuesta de Lara es repensar qué es la pintura, de qué temas se ocupa, cómo se observa. Una actualización a partir de su propia obra al entender que el óleo sobre tela ya no puede limitarse a lo figurativo o lo abstracto. Existe, dijo, un abanico de posibilidades.

Y en ese análisis, Lara detecta en su pintura factores continuos. Por ejemplo, su preocupación por el cuerpo femenino. Por la experiencia de la mujer como el deseo de la familia, o como contenedora de historias. El cuerpo también en relación con la naturaleza. Igual es constante su interés por los animales como reflejos de uno mismo. O estados de ánimo como la melancolía, que fue tema para un libro publicado en 2015; y, recientemente, su angustia por el estado de incertidumbre que se vive en México por la violencia. Preocupación que desbordó en pinturas de gran formato y expuso en 2016 en el Centro Cultural Estación Indianilla.

La museografía está pensada en temas que aparecen y reaparecen en diferentes maneras y momentos, porque mi trayectoria más que por etapas es un movimiento continuo. La experiencia del cuerpo como un lugar interior creo que está presente en toda la obra, mucho de la pintura de los 80 y 90 tiene como tema el cuerpo femenino; también la naturaleza sigue siendo un tema que me ayuda a entender está capacidad que tenemos al ir envejeciendo de poder entender a los otros. Para mí siempre ha sido una pregunta recurrente, cómo es esta relación con nosotros mismos y nuestra relación con el exterior”, describió.

Lara hace un comentario especial sobre sus libros de artista. Cuadernos de dibujos que a veces hacen de notas para pinturas. Y otras son obras en sí mismas. Reflexiones espontáneas e inmediatas que quedan en diarios. El soporte sirve a la artista como una intersección entre texto e imagen; narraciones con dos caminos: el trazo y la palabra. Encuentros en los que ha colaborado con autores como la poeta Gloria Gervitz en Blues (2014).

Si algo describe la trayectoria de la becaria del Sistema Nacional de Creadores es la exploración. Una búsqueda de lenguajes y formas que resuelvan inquietudes. Por ejemplo, actualmente trabaja en novelas visuales. Fanzines en los que la narración está dada por dibujos abstractos. Es contar historias no con texto sino con imágenes.

Siempre me ha interesado arriesgarme y plantearme problemas sobre cómo contar el presente. Sé que ya no tengo la frescura ni la energía de hace 40 años, pero espero tener el sentido del humor y otras cualidades para representar este mundo interno.”

¿Dónde y Cuándo?

Del verbo estar se inaugura el 20 de mayo a las 12:00 horas en el Museo Universitario El Chopo (Dr. Enrique González Martínez 10, colonia Santa María la Ribera).