Cristobal Colón es aún un fantasma, escribe Christian Duverger en su libro

El investigador galo publica su primera novela, ‘El ancla de arena’, en la que desmenuza la vida del navegante

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“Esta novela fue concebida como un espejo en torno a la vida de Cristóbal Colón.” Christian Duverger, historiador. Foto: Elizabeth Velázquez

CIUDAD DE MÉXICO.

Cristóbal Colón (1451-1506) no fue el navegante genovés que por accidente descubrió América, sino un viajero judío-portugués que sostuvo una relación íntima con la reina Isabel I de Castilla, un hombre que modificó su nombre, asesinó a su mujer y a un informante, un fantasma histórico que no firmó el contrato con la corona española, donde se autorizó su viaje por el Atlántico, y quien accedió a recibir una mínima ganancia de su arriesgado viaje.

Así lo cuenta el investigador galo Christian Duverger (Burdeos, 1948) en El ancla de arena, su primera novela, donde a manera de thriller explora el patio trasero del hombre que cambió el rumbo de la historia. Para él, la idea básica del libro cabe en una frase: “En torno a Cristóbal Colón no existen certezas”, y la razón es sencilla: “porque hay poquísimos documentos fieles y confiables, sin contar los que han desaparecido, como el Diario de a bordo, que contiene el registro del primer viaje del navegante, transformado en piedra angular de esta novela.

¿Cómo decidió que la historia debía ser un thriller con sabor actual?, se le cuestiona a Duverger. “Esta novela fue concebida como un espejo en torno a la vida de Colón. Así que en la narración aparece un asesino, cuyo nombre no revelaremos, que en la historia realiza una serie de asesinatos, como reflejo de los que habría cometido Colón en contra de su esposa y del informante que conocía un importante secreto: la ruta de regreso de América a Europa”.

¿Por qué plantea que Colón modificó su nombre? “Hay elementos. Uno es que no existe documento alguno sobre Colón antes de 1492. Además, no era genovés, sino judío-portugués y mi hipótesis es que cambió de identidad para cubrir su origen tras la expulsión de los judíos de territorio español. No olvidemos que él mismo se encargó de borrar su pasado con apoyo de su hijo Fernando Colón”.

Sin dejar de lado otro elemento enigmático en la vida del navegante: la protección de Isabel sobre este personaje poco documentado. “La respuesta que tenemos es que quizá existió una relación sentimental fuerte entre la reina y Colón, pues fue ella quien orquestó y organizó su protección hasta su muerte.

¿Hay evidencias de que tenía enemigos? “Existen evidencias de que lo querían eliminar, así que en este punto no podemos entender la verdadera historia de Colón sin un elemento irracional, una especie de pasión sentimental. Pero como no tenemos referencias irrefutables… este punto se convierte en el tema de un novelista”.

Turbulencias y mentiras

Otro detalle turbulento en la vida del navegante es que él nunca firmó las capitulaciones de Santa Fe, en 1492, es decir, aquel famoso contrato que le permitió explorar el Atlántico y descubrir América.

Todo esto crea un sentimiento de misterio alrededor del personaje, dice Duverger, lo cual le llevó a escribir una ficción para que los posibles lectores hallen en ella una puerta a la vida de un mito.

¿Qué fuentes consultó? “Desgraciadamente no hay archivos sobre Colón en México. Prácticamente todo está en España; por ejemplo, un fondo en el Archivo de Indias, que en realidad es un archivo personal del duque de Alba y de la familia de Colón, donde hay 15 cartas que escribió entre 1504 y 1506, de las cuales sólo cinco son auténticas a pesar de que éstas no contienen la firma del navegante”.

El otro fondo corresponde a la biblioteca de Fernando Colón, resguardadas en el cabildo de la catedral de Sevilla, bajo el nombre de Biblioteca Colombina, que contiene una gran biblioteca de los siglos XVI y XVII, pero donde no encontró documento alguno con la escritura de Colón.

¿Cómo definiría a Colón a partir de esta pesquisa? “Lo interesante es el cambio de figura a través de las épocas, pues en el siglo XIX se promovió la idea de presentarlo como santo de la Iglesia católica. Al final se abandonó la idea. Al siglo XX llegó una visión despectiva como símbolo de colonización y destrucción indígena. Así que ha pasado de santo a demonio”.