El truco de envolver tus tarjetas de crédito y débito con papel aluminio, ¿para qué sirve?
Envolver las tarjetas de crédito y débito con papel aluminio podría parecer algo absurdo, sin embargo, es un truco al que mucha gente recurre.

Envolver las tarjetas de crédito y débito con papel aluminio podría parecer algo absurdo, sin embargo, es un truco al que mucha gente recurre por temas de seguridad.
Lo anterior, se da en un contexto en donde los pagos digitales sin contacto se han potencializado y, con ellos, el aumento de los riesgos de fraude y robo de datos.
La tecnología ha llevado a que se vuelva cada vez menos necesario el contacto físico en cuestiones de transacciones, por una parte, para reducir tiempos y hacer todo más fácil.
No obstante, ciberdelincuentes se aprovechan de esta situación y han recurrido a ciertos modus operandi para cometer fraudes.
El truco de envolver con papel aluminio las tarjetas de crédito y débito

Envolver las tarjetas con papel aluminio es algo a lo que ha recurrido mucha gente. El truco es, básicamente, para bloquear señales inalámbricas como las de tecnología RFID o NFC (las que usan las tarjetas “contactless”).
El papel aluminio puede actuar como una especie de “barrera” que dificulta que un lector externo acceda a la tarjeta sin tu permiso. En ese sentido, puede ayudar a reducir el riesgo de lecturas no autorizadas cuando llevas tus tarjetas en la cartera o mochila.
Aunque es una buena opción, no es una solución, puesto que, si el aluminio no envuelve completamente la tarjeta o tiene espacios abiertos, la señal puede seguir pasando. Además, hoy en día muchos fraudes no dependen de escanear la tarjeta físicamente, sino de robo de datos en línea o clonación en comercios.
Además, algunas desventajas de esto es que:
- Se puede romper o desgastar rápido.
- Puede dañar la banda magnética con el tiempo si se usa mal.
- Es incómodo comparado con otras opciones.
Fundas o carteras con bloqueo RFID

Pese a que el papel aluminio sirve como protección básica y casera, no es la solución más segura ni la más cómoda a largo plazo.
Una alternativa más efectiva y duradera es usar fundas o carteras con bloqueo RFID, diseñadas específicamente para esto.
Estas son, básicamente, la versión “bien hecha” de lo que la gente intenta lograr con el papel aluminio, de forma casera.
Estas carteras usan materiales especiales (como capas metálicas o fibras conductoras) que crean una especie de “escudo” que bloquea las señales RFID/NFC. Eso evita que lectores cercanos puedan comunicarse con tu tarjeta sin que te des cuenta.
Fraude ‘skimming’ inalámbrico
El skimming inalámbrico es una forma de fraude en la que alguien intenta robar la información de tus tarjetas sin tocarlas, aprovechando la tecnología de pago sin contacto (NFC/RFID).
Un atacante puede usar un lector especial para intentar captar esos datos cuando estás cerca, por ejemplo en el Metro, una fila o un lugar lleno de gente como aeropuertos o centros comerciales.
El modus operandi es:
- Lleva un lector oculto (puede ser pequeño, como un celular modificado).
- Se acerca a tu cartera o bolsillo.
- Intenta “leer” la tarjeta como si fuera una terminal de pago.
Por otra parte, es importante destacar que el ‘skimming’ inalámbrico existe, pero no es el fraude más frecuente.
Es mucho más común:
- Que te roben datos en páginas web falsas
- Clonación en terminales manipuladas
- Filtraciones de datos en empresas
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