¿Qué es en realidad el chicle? Todo lo que no sabías sobre este dulce
Descubre qué es el chicle realmente: historia, ingredientes, evolución y datos curiosos sobre esta goma de mascar.

¿Qué es en realidad el chicle? Te contamos todo lo que no sabías sobre este dulce, una goma de colores que mascamos casi de manera automática. Sorprendentemente, tiene una historia sorprendentemente profunda en la gastronomía que conecta a culturas antiguas con la industria moderna de golosinas global.
Más allá de ser un simple dulce, el chicle es un producto con raíces que se hunden en tradiciones indígenas y prácticas antiguas de higiene bucal y entretenimiento. De acuerdo con el Diccionario Gastronómico de Larousse, esta resina es extraída del árbol del chicozapote, ubicados en Campeche, Quintana Roo y Guatemala.
Hoy en día, millones de personas disfrutan de diferentes sabores de chicle en todo el mundo, desde los clásicos de menta hasta opciones sin azúcar diseñadas para favorecer la salud dental.
Pero su forma actual es el resultado de siglos de transformación: lo que comenzó como resinas y savias naturales se ha convertido en un producto industrializado que, incluso, a veces contiene materiales derivados del petróleo.

¿Qué es en realidad el chicle?
El chicle —también conocido como goma de mascar— es una sustancia flexible y masticable que se diseñó para ser masticada durante largos periodos sin desintegrarse, liberando sabor y textura. Su característica principal es que no se traga, lo que lo distingue de otros alimentos.
La palabra chicle proviene del náhuatl tzictli, que hace referencia a un “polímero gomoso” extraído de la savia de ciertos árboles tropicales, especialmente del Manilkara zapota, o árbol de sapodilla.
Hoy en día, la mayoría de las gomas de mascar comerciales se elaboran con base de goma sintética, una mezcla de polímeros, elastómeros y ceras que proporcionan la textura elástica y masticable del chicle.
Así como edulcorantes, aromas y saborizantes naturales y artificiales que aportan menta, frutas, canela u otros sabores. Aceites vegetales refinados que mantienen la goma fresca y evitan que se endurezca.
En algunos caso, se agregan tintes, colorantes y conservantes para mejorar la presentación y la vida útil.

¿Cuál es la historia del chicle?
La práctica de mascar sustancias gomosas no es un invento moderno: se remonta a tiempos prehistóricos. Los arqueólogos han encontrado gomas primitivas hechas de alquitrán de corteza de abedul con marcas de dientes humanas que datan de hace casi 10 000 años en Finlandia, lo que demuestra que el acto de mascar algo para aliviar la boca o por hábito es milenario.
Más cerca de las épocas históricas conocidas, civilizaciones como los mayas y los aztecas de Mesoamérica masticaban una sustancia natural obtenida de la savia del árbol Manilkara zapota, conocida como chictli, tanto para limpiar la boca como para satisfacer una necesidad de masticar, y posiblemente como una forma de calmar el hambre.
Estas resinas no eran simplemente dulces: su textura y duración los hacían útiles para mantener la higiene bucal y refrescar el aliento, funciones que muchas culturas asociaban con salud dental mucho antes de que existieran los productos odontológicos modernos.

Comercialización del chicle en la vida moderna
La llegada de los europeos a América condujo al intercambio de productos y tradiciones, incluyendo la práctica de mascar resinas vegetales. A finales del siglo XIX, en Estados Unidos, empresarios e inventores como Thomas Adams comenzaron a experimentar con estas resinas naturales para producir goma de mascar de forma industrial.
El chicle moderno se comercializó rápidamente y se diversificó en diferentes formatos, desde barras hasta chicles con centros líquidos o sin azúcar, gracias a innovaciones tecnológicas en fabricación que permitieron ajustar su textura, sabor y durabilidad.
Hoy en día, el chicle es un producto global que se vende en casi todos los países, disponible en cientos de sabores y variantes, desde opciones enfocadas en refrescar el aliento hasta versiones diseñadas para beneficiar la salud dental, como chicles con xilitol recomendados por algunos dentistas.
El chicle, aunque a simple vista parece una golosina trivial, es en realidad un producto cargado de historia, cultura y ciencia. Ya no es solo una golosina; es un testimonio de la creatividad humana y de cómo los hábitos más simples pueden vincular pasado y presente.
EL EDITOR RECOMIENDA



