Dieta detox: ¿realmente funciona o es solo un mito después de las fiestas?
Tras las fiestas, las dietas detox ganan popularidad, pero estudios recientes señalan que el cuerpo no necesita “limpiarse” y advierten posibles riesgos para la salud.

Cada inicio de año se repite el mismo ritual. Tras los excesos decembrinos —comidas abundantes, alcohol, desvelos y cambios de rutina— miles de personas buscan una forma rápida de “limpiar el cuerpo”.
Jugos verdes, tés depurativos, ayunos extremos y suplementos “detox” inundan redes sociales, buscadores y titulares con una promesa tan atractiva como cuestionable: borrar en pocos días lo que se ganó en semanas.
Pero ¿qué tan real es esa idea de desintoxicar el organismo? ¿La ciencia respalda estas prácticas o se trata de un mito que se recicla cada enero bajo un nuevo empaque?

¿Qué es una “dieta detox” y por qué se vuelve tendencia después de las fiestas?
El término dieta detox engloba una amplia variedad de planes que prometen eliminar “toxinas” del cuerpo mediante jugos, tés, ayunos, caldos o suplementos, casi siempre acompañados de una restricción calórica severa.
Su popularidad en enero no es casual: combina culpa post-fiestas, presión estética, deseo de control y la narrativa de empezar “desde cero”.
Sin embargo, hay un problema de fondo: la mayoría de estos programas no define qué toxinas elimina ni cómo se mide su eficacia. En medicina, el concepto de desintoxicación se refiere a procesos clínicos específicos —por ejemplo, el tratamiento de una intoxicación por alcohol, drogas o metales pesados— y no a planes alimentarios comerciales.
De acuerdo con Harvard Health Publishing, no existe evidencia científica sólida que respalde que las dietas detox “limpien” el cuerpo de sustancias dañinas en personas sanas. El organismo, señalan, ya cuenta con mecanismos propios para hacerlo.

¿El cuerpo necesita “limpiarse”?
Desde el punto de vista fisiológico, el cuerpo humano es un sistema altamente sofisticado. El hígado, por ejemplo, se encarga de metabolizar sustancias potencialmente tóxicas; los riñones filtran la sangre y eliminan desechos a través de la orina; el intestino expulsa residuos sólidos; y los pulmones y la piel cumplen funciones complementarias de eliminación.
En este contexto, la idea de que el cuerpo “acumula toxinas” que necesitan ser expulsadas con jugos o tés carece de sustento científico.
Un estudio publicado en la revista Frontiers in Nutrition analizó los efectos de un ayuno solo con agua, médicamente supervisado, en personas con obesidad.
Los investigadores observaron cambios profundos pero temporales en el microbioma intestinal y en ciertos metabolitos sanguíneos, los cuales tendieron a normalizarse una vez que los participantes retomaron la alimentación regular.
En términos sencillos: el cuerpo reacciona al estrés metabólico, pero eso no significa que se “limpie mejor” ni que ese proceso sea necesario o recomendable para la población general.
¿Los detox “exprés” tienen respaldo sólido?
Uno de los estudios más citados en este debate fue realizado por Northwestern University. En él, investigadores compararon durante tres días a tres grupos de adultos sanos:
- Un grupo con dieta solo de jugos
- Un grupo con dieta mixta (jugos y alimentos)
- Un grupo con dieta basada en alimentos vegetales completos
Los resultados demostraron que el grupo que consumió únicamente jugos presentó cambios en bacterias intestinales asociadas con inflamación y mayor permeabilidad intestinal, un indicador relacionado con problemas digestivos y metabólicos.
En contraste, quienes consumieron alimentos completos mostraron perfiles microbianos más favorables para la salud.
Esto ayuda a explicar por qué muchas personas dicen “sentirse mejor” después de un detox: no porque hayan eliminado toxinas, sino porque dejaron de consumir alcohol y ultraprocesados, aumentaron la hidratación y comieron más frutas y verduras, aunque sea de forma temporal.

Riesgos reales de una dieta detox
Más allá de la falta de evidencia, las dietas detox pueden implicar riesgos reales, especialmente cuando se realizan sin supervisión médica:
- Déficits nutricionales por restricción extrema de calorías y nutrientes
- Efecto rebote, con episodios de atracones o aumento de peso posterior
- Alteraciones del microbioma cuando se elimina la fibra alimentaria
- Aumento de ansiedad y culpa en la relación con la comida
- Daño hepático asociado a suplementos y tés “naturales”
Una revisión publicada en el World Journal of Gastroenterology alertó sobre el incremento de casos de lesión hepática inducida por suplementos herbales, muchos de ellos comercializados como productos detox. El problema se agrava por el etiquetado incompleto y la presencia de ingredientes no declarados.
Como advierte la Mayo Clinic, “natural” no es sinónimo de seguro, y cualquier producto que prometa efectos rápidos merece ser cuestionado.

Si quieres “reiniciar” en enero: qué sí ayuda (sin extremos)
La evidencia científica reciente coincide en algo simple: no necesitas desintoxicarte, necesitas hábitos sostenibles.
Lo que sí funciona, y está respaldado por organismos de salud:
- Volver a comida real y completa
- Aumentar el consumo de fibra (frutas enteras, leguminosas, granos integrales)
- Reducir alcohol y ultraprocesados
- Dormir bien y retomar actividad física de forma gradual
- Evitar suplementos detox sin supervisión médica
Especialistas advierten que personas con diabetes, enfermedad renal o hepática, mujeres embarazadas o con antecedentes de trastornos alimentarios no deberían seguir dietas restrictivas sin acompañamiento profesional.
El cuerpo no necesita limpiarse, pero sí cuidarse. Y eso no se logra en tres días ni con soluciones espectaculares, sino con decisiones cotidianas, realistas y sostenibles.
Las dietas detox, más que una herramienta de salud, siguen siendo un relato atractivo que reaparece cada enero. La ciencia, hoy más que nunca, invita a mirar más allá del mito.
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