Dormir como un pro: descubre la postura ideal para descansar mejor
Te contamos qué posición para dormir es la mejor según la ciencia, cómo elegirla según tu cuerpo y qué evitar para descansar de verdad.

¿Sabes cuál es la mejor postura para dormir? Y es que descansar no se trata solo de cuántas horas pases en la cama, sino también de cómo lo haces. La postura que adoptes para dormir puede afectar desde tu espalda y articulaciones, hasta tu respiración, digestión y calidad general del descanso.
Según la ciencia, a menudo olvidamos que una ligera modificación en la forma de recostarnos puede marcar la diferencia entre despertarnos renovados o con molestias.
Nuestro cuerpo requiere de una postura óptima, alineada, relajada y lista para recuperarse, ¡esa es la meta!
Posturas para dormir existen muchas, por eso hoy te contamos los pros y contras de cada una y cómo adaptarlas a tus condiciones personales, que van desde la espalda, digestión, embarazo o apnea del sueño.
Así que si has notado que al despertar tienes rigidez, dolor lumbar, o simplemente sientes que tu descanso no es tan reparador como quisieras, sigue leyendo sobre la mejor posición para dormir y se convierta en un aliado en vez de un reto.

¿Por qué es importante la postura a la hora de dormir?
La postura al dormir no es un mero capricho de comodidad: está directamente vinculada con cómo se alinea tu columna, cómo se reparan los tejidos musculares y cómo descansan tus articulaciones.
Según la Sleep Foundation, adoptar una posición que favorezca la alineación neutra de la columna desde las caderas hasta la cabeza es clave para un buen descanso.
Por ejemplo, cuando la postura es inadecuada, los discos vertebrales pueden estar sometidos a presión, los músculos se tensan durante la noche y el cuerpo no logra recuperarse como debería.
Pero incluso más allá del “dolor de espalda”, la postura para dormir puede influir en cuestiones como la apnea del sueño, el reflujo gastroesofágico o incluso la circulación. De acuerdo con la Cleveland Clinic, dormir en una postura específica permite una vía aérea despejada, contribuyendo a un descanso más reparador.

¿Cuáles son las principales posturas para dormir?
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Dormir de lado
Es la posición más recomendada para muchas personas porque facilita una buena alineación de la columna si la almohada y el colchón apoyan bien. Reduce en muchos casos el ronquido y la ocurrencia de apneas del sueño, ya que la lengua y los tejidos blandos no colapsan hacia la vía aérea como en la posición de espaldas.
Sin embargo, puede generar presión en hombros o caderas si el colchón es demasiado firme o la almohada inadecuada. Además, dormir siempre del mismo lado puede causar desequilibrio o molestias en articulaciones si no se cuida la postura.
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Dormir boca arriba
Es muy buena para mantener la columna alineada, especialmente si usas una almohada que soporte la curvatura natural del cuello. También reduce la presión de rodillas y caderas al estar en contacto uniforme con el colchón.
No es la mejor opción para quienes roncan o tienen apnea del sueño: en esta postura la lengua y los tejidos blandos pueden caer hacia la vía aérea. Lo mismo si sufres de reflujo, ya que esta posición puede agravar los síntomas a menos que se eleve ligeramente la cabeza o se incline el colchón.
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Dormir boca abajo
Puede disminuir los ronquidos en algunas personas; sin embargo, es la postura menos recomendada por la ciencia porque provoca torsión de la columna, presión en el cuello (al girar la cabeza) y tensión en la zona lumbar.
Puede llevar a molestia en brazos y hombros si estos quedan bajo el cuerpo o el peso recae mal.

Entonces, ¿cuál es la mejor postura para dormir?
Según la Johns Hopkins Medicine, la mejor postura para dormir depende de tus características físicas, salud, costumbres y molestias existentes.
Sin embargo, varios estudios sostienen que dormir de lado (lateral) o boca arriba (supino) son las opciones más seguras y favorables para la mayoría. De hecho, si duermes de ladito, la recomendación es que lo hagas hacia la izquierda porque facilita la digestión (gracias a la posición del estómago y el esófago), mejora la circulación en ciertas condiciones y evita que el corazón quede bajo una presión excesiva de los órganos internos.
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