¿Demasiados “no” en casa? Así impactan en tus hijos y cómo decirlo mejor
En lugar del frecuente "no" de los padres a la mala conducta, usar frases positivas ayuda a los niños a entender las reglas y fomenta límites más saludables.

Decir “no” a los hijos es muchas veces la salida más rápida ante una conducta de los niños, y por la que los padres responden en su mayoría con expresiones muy comunes: “no grites”, “no rompas tus juguetes” y “no corras”.
A veces, sustituir el “no” por frases más positivas puede ayudar a que los pequeños entiendan mejor las reglas, comprendan por qué se les corrige y construyan una relación más sana con los límites.
¿Cómo afecta decir con más frecuencia el “no”?
Es completamente normal que esta palabra forme parte del día a día familiar. Decirla no es malo; de hecho, es necesaria para poner límites. El problema llega cuando se usa en exceso.
De acuerdo con NeuroEduka Atenciones, un Centro Médico y Terapéutico, lo ideal es mantener un balance entre el sí y el no, para que ese límite no se vuelva un bloqueo sino una guía.

¿Cómo sustituir el “no” en los niños?
Para usar alternativas más positivas que guíen sin prohibir de forma radical, NeuroEduka Atenciones propone algunas frases que pueden ayudar a modificar la educación diaria:
1. En lugar de “No grites”, puedes decir: “Bajemos la voz”.
2. En lugar de “No corras”, puedes decir: “Vamos caminando”.
3. En lugar de “No mientas”, puedes decir: “Hablemos con la verdad”.
4. En lugar de “No rompas tus juguetes”, puedes decir: “Si los cuidas podrás jugar más tiempo con ellos”.
5. En lugar de “No tengo tiempo”, puedes decir: “Dame unos minutos para terminar y jugamos”.
6. En lugar de “No toques nada”, puedes decir: “Vamos a mirar y evitamos tocar”.
7. En lugar de “No pegues”, puedes decir: “A los demás se les trata con respeto y cariño”.
Estas frases mantienen el límite, pero desde una guía más amorosa y comprensible para su edad.

¿Cuándo es necesario el “no”?
Cambiar las frases negativas por alternativas positivas es valioso para el desarrollo infantil, pero también es importante que las mamás y papás sepan cuándo el “no” sí es necesario.
El neuropsicólogo Álvaro Bilbao recuerda que, “poner límites a los niños no tiene muy buena prensa, pero la neurociencia nos demuestra una y otra vez que son imprescindibles para un desarrollo sano”.
Algunas situaciones donde el “no” es realmente importante, según Bilbao, son:
-Cuando los niños piden ayuda, pero pueden hacerlo por sí mismos.
-Cuando lo que quieren es contrario a lo que necesitan.
-Cuando como papá consideras que es demasiado pronto para algo.
-Cuando simplemente el “no” es mejor para su bienestar que un “sí”.
Bilbao también enfatiza que esta palabra puede decirse con cariño: un “No, cariño” o un “No, lo siento” mantiene el límite sin romper el vínculo.

Cambiar la forma en que usamos el “no” puede transformar la manera en que niñas y niños entienden las reglas. No se trata de eliminarlo, sino de aprender cuándo usarlo y cuándo conviene optar por alternativas más positivas.
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