Loncheras para niños: cómo elegirlas y evitar malos olores y moho
¿Cómo elegir y cuidar una lonchera para niños? Greysi Delgado comparte tips para elegir el tamaño correcto y evitar malos olores, humedad y moho.

¿Te gustó una lonchera para tu hijo y la compraste sin pensarlo demasiado? Es muy común que durante una ida al supermercado nos dejemos llevar por el color, el tamaño, el personaje o los materiales. Sin embargo, antes de elegir es mejor pensar en algo más importante: qué necesita realmente tu hijo y cómo cuidarla para evitar malos olores y moho.
Para resolver estas dudas consultamos a una experta que, además, es mamá y seguramente has visto en redes sociales.
Para Greysi Delgado, creadora de @mommy.lunch y mamá de tres hijos, no existe una lonchera perfecta para todos. Después de casi siete años preparando lunches y probando distintos recipientes, asegura que la elección depende mucho más de cuánto come cada niño, cuánto tiempo permanece en la escuela y qué tipo de alimentos necesita llevar.
“Yo como mamá sé la proporción de alimento que cada uno de mis hijos come”, explica. Y ése es, para ella, uno de los primeros puntos que hay que tomar en cuenta.

¿Cómo elegir una lonchera para niños?
Antes de comprarla, piensa cuánto suele comer tu hijo y cuánto tiempo estará fuera de casa. Un niño que va al preescolar unas cuantas horas puede necesitar una lonchera muy distinta a otro que permanece hasta la tarde o tiene actividades extraescolares.
También importa si tendrá uno o dos momentos para comer y si llevará únicamente fruta, sándwiches o snacks, o una comida más completa que requiera un termo adicional.
“Hay niños pequeños de preescolar que comen muy bien”, señala Greysi. Por eso, elegir una lonchera sólo por la edad recomendada no siempre funciona.
La clave está en buscar un recipiente donde quepa la porción que realmente come el niño, no llenarlo sólo porque tiene varios compartimentos. Greysi lo aprendió con sus propios hijos.
“Mi principal error fue querer llenar todos los compartimentos de una lonchera”, recuerda.

La cantidad que funcionaba para su hijo mayor resultó excesiva para el segundo. Mandar demasiada comida no sólo puede generar desperdicio, también puede dar la impresión de que el niño “no comió nada”, cuando quizá simplemente recibió más de lo que acostumbra.
¿Cómo lavar una lonchera para evitar malos olores y moho?
Una vez que encontramos el tamaño adecuado, hay otro punto que puede hacer una gran diferencia en cuánto tiempo durará la lonchera en buenas condiciones: la limpieza. Para Greysi, uno de los errores más comunes ocurre después de lavarla.
“Así sea la lonchera más top del mercado, si tú la lavas y la dejas cerrada, va a agarrar un mal olor”, advierte.
Los recipientes herméticos, tapas y sellos de silicón pueden conservar humedad si se guardan antes de secarse completamente. Con el tiempo, esto puede favorecer malos olores y la aparición de moho.

Por eso recomienda lavar la lonchera después de cada uso y dejarla completamente abierta durante varias horas antes de volver a cerrarla o guardarla.
En su caso, suele lavar las loncheras al regresar de la escuela y dejarlas abiertas hasta el día siguiente. Durante el fin de semana incluso prolonga el secado.
Este hábito, asegura, ha permitido que hasta sus recipientes más sencillos se mantengan en buenas condiciones durante mucho tiempo.
¿Una lonchera cara evita la aparición de moho?
No necesariamente. Greysi cuenta que algunas clientas le han escrito porque, después de pocas semanas de uso, han encontrado manchas o moho en piezas de sus loncheras y suelen atribuirlo a la calidad del producto. Sin embargo, explica que la humedad y el cuidado diario también son determinantes.
“No es la marca, es la higiene que tiene ese tupper porque es hermético”, explica.

Además de lavarlo correctamente, conviene revisar esquinas, divisiones, tapas y sellos para asegurarse de que no quede humedad atrapada antes de cerrarlo.
La recomendación es especialmente importante en piezas de silicón, donde el agua puede permanecer sin que sea tan evidente.
¿Qué tamaño de lonchera necesita un niño?
Otro error frecuente es comprar primero la lonchera y después pensar qué alimentos cabrán dentro. Greysi recomienda hacerlo al revés.
Si el niño sólo llevará un snack durante un horario corto, quizá no necesite un recipiente grande. Pero si permanece varias horas en la escuela, tiene dos recesos o necesita una comida más completa, puede requerir otro tipo de contenedores o un termo.
“Depende de conocer a nuestros hijos y, sobre eso y los horarios de escuela, elegir la lonchera, el tupper o el termo adecuado”, señala.

¿Por qué probar la lonchera antes del regreso a clases?
En el caso de los niños más pequeños, especialmente quienes entran a preescolar, también vale la pena enseñarles a utilizarla antes de comenzar las clases.
Cuando su hijo mayor estaba por entrar a la escuela, Greysi le dio su lonchera varias semanas antes para que practicara cómo abrirla, cerrarla y manejar sus compartimentos.
El recreo suele pasar rápido y poder utilizarla sin esperar ayuda les da más independencia y también más tiempo para comer y jugar.
Al final, elegir una buena lonchera no depende sólo del precio, la marca o el personaje que lleve estampado. La mejor será aquella que se adapte a cuánto come cada niño, al tiempo que pasa en la escuela y al tipo de alimentos que necesita llevar.
Y para conservarla por más tiempo en buenas condiciones, Greysi tiene un consejo que pone por encima de cualquier marca: lavarla bien, dejarla secar por completo y nunca guardarla húmeda.