"Me quedan a deber las leyes": La lucha de Areli Viridiana tras sobrevivir a intento de feminicidio
Junto a otras mujeres atacadas con químicos, Areli acusa a las autoridades del Estado de México de ignorar y "congelar" la iniciativa para aprobar la Ley Ácida.

El 18 de mayo de 2024 es una fecha que marcó para siempre la vida de Areli Viridiana y la de sus tres hijas. Aquel día, cuando tomó la decisión de dejar a su entonces pareja, Alejandro 'N', fue víctima de un brutal ataque que hoy la tiene luchando por justicia en un sistema que, asegura, protege más al agresor que a las víctimas.
En un arranque de violencia, Alejandro 'N' le arrojó alcohol y le prendió fuego frente a sus hijas de cinco y tres años, y su bebé de apenas seis meses.
"¿Quieres arder?", fue la fría pregunta que precedió al ataque.
Hoy, Areli, sobreviviente de feminicidio en grado de tentativa, alza la voz para exigir que su caso no quede impune y que se aprueben leyes que protejan verdaderamente a las mujeres.
El milagro de sobrevivir: "Lloraba por mis hijas"
Tras el ataque, Areli pasó un mes hospitalizada debatiéndose entre la vida y la muerte. Las secuelas físicas fueron devastadoras: perdió una oreja y sufrió quemaduras graves en ambos brazos, cuello, senos, estómago y parte de una pierna. Sin embargo, el dolor físico palidecía ante la angustia de dejar solas a sus pequeñas.
"Mi cuerpo se transformó y, desde esa vez no soy la misma. Si en un hospital yo lloraba, no lloraba por él, lloraba por mis hijas y entendí que tenía que ser otra", relata con entereza.
El reencuentro con sus niñas fue el motor que la impulsó a seguir adelante. "Mamá llegó, fue lo más bonito, volví a vivir, porque yo sentía que en el hospital iba a morir sin verlas", recuerda.
No obstante, las secuelas de este crimen van más allá de sus cicatrices físicas. Areli enfatiza que el daño emocional alcanzó a sus pequeñas: "Este ataque no nada más me atacó a mí, atacó también a mis hijas. Las dejó traumadas; fue un trauma para las cuatro, un ataque horrible que no le deseo a ninguna mujer".
La parálisis de la "Ley Ácida" en el Estado de México
A pesar de que Areli ha aprendido a amar sus heridas y a aceptarse, las limitaciones físicas le impiden trabajar y llevar una vida normal. A esto se suma la profunda decepción hacia las autoridades legislativas.
A semanas de que se dicte la sentencia contra su agresor, Areli lamenta la falta de compromiso de las autoridades con las víctimas de violencia química y ácida. Junto a otras mujeres sobrevivientes de ataques con ácido y combustibles, impulsó una iniciativa para tipificar y endurecer las penas por este delito (conocida como la Ley Ácida). La respuesta fue el silencio.
"Las diputadas nos dijeron que iba a entrar, que la ley se iba a hacer, y que ahorita nos digan que ni entró, que ni la tomaron en cuenta... a mí sí me da coraje. Esa ley es muy importante para cada una de nosotras; la ley no se pone en nuestro lugar, la ley está con el delincuente".
El temor latente y la exigencia de pena máxima
La lucha de Areli tiene un objetivo claro: la pena máxima para Alejandro 'N'. Su exigencia no es solo por justicia, sino por supervivencia. Teme que, si su expareja logra salir de prisión, intente terminar lo que empezó o, peor aún, atente contra sus hijas.
"Me perdí muchas cosas porque tengo que estar tapada, cubierta. Por eso digo que ya no haya ningún ataque, basta. Háganos caso, escuchen nuestras voces, no nos silencien. Yo nada más quiero justicia".
La valentía de Areli Viridiana resuena como un eco urgente en el Estado de México, recordando que detrás de cada cifra de violencia hay una familia rota, mujeres que exigen su derecho a vivir sin miedo y un sistema judicial que aún les sigue quedando a deber.