Valentino Lanús reaparece y explica por qué no volverá a la televisión mexicana
Valentino Lanús habla de su retiro, su vida lejos del espectáculo y las razones por las que no le interesa regresar a las telenovelas.

Después de más de dos décadas de haberse consolidado como uno de los rostros más reconocibles de las telenovelas mexicanas, Valentino Lanús reapareció en el radar público.
En 2026, Valentino Lanús volvió a ser tema de conversación tras ser captado públicamente luego de años de mantenerse alejado del medio artístico.
Ante las versiones sobre un posible regreso, Lanús explicó que su vida actual está enfocada en prioridades personales y familiares, y que la industria televisiva ya no forma parte de sus intereses profesionales.

Un regreso puntual que no significó volver a la televisión
Valentino Lanús ha precisado que su participación en una telenovela en 2023 no representó un regreso formal a la televisión. En declaraciones a distintos medios, explicó que se trató de una experiencia aislada, aceptada bajo circunstancias específicas y sin intención de reincorporarse de manera estable al trabajo actoral.
“Así es como vivo ahora. Mi vida es diferente”, señaló al referirse a una etapa definida por otros valores y responsabilidades.
El actor subrayó que, aunque su vínculo con la actuación no desapareció por completo, dejó de ocupar un lugar prioritario en su vida desde hace años. La televisión, explicó, ya no es un espacio de realización personal, por lo que cualquier eventual aparición futura dependería de condiciones muy concretas, compatibles con su estilo de vida y su entorno familiar.

El cáncer que enfrentó durante su retiro
Uno de los episodios que marcó de manera determinante su alejamiento del medio artístico fue el diagnóstico de cáncer que recibió mientras vivía fuera de la ciudad.
En entrevista con TVyNovelas, Lanús reveló que le detectaron un tumor entre el intestino delgado y el grueso, situación que enfrentó durante su estancia en la selva.
El actor explicó que el proceso fue complejo tanto en lo físico como en lo emocional. Inicialmente se mostró renuente a someterse a quimioterapia debido a experiencias previas en su familia; sin embargo, finalmente aceptó el tratamiento médico, lo que permitió superar la enfermedad y alcanzar la remisión.
“Nunca había estado tan sano como ahora ni cuando tenía 17 años”, declaró.
Lanús indicó que esta experiencia modificó de manera definitiva su percepción sobre la vida, la salud y el trabajo. El diagnóstico lo obligó a replantear su rumbo y a reafirmar la importancia de priorizar el equilibrio físico y emocional por encima de cualquier aspiración profesional ligada a la exposición pública.

“No me gusta el medio”: las razones de su distanciamiento
Al explicar por qué no contempla un regreso sostenido a la actuación, Lanús ha sido directo. En un diálogo reciente con la prensa, señaló que su desinterés no está relacionado con la falta de oportunidades, sino con una desconexión profunda con la industria.
“No me gustan las historias, no me gusta el medio ni la forma en la que se maneja; no es un mundo que me resulte atractivo”, afirmó.
El actor añadió que, aunque reconoce los beneficios económicos y la visibilidad que ofrece la fama, también es consciente de los costos personales que implica. Desde su perspectiva, el desgaste emocional y la presión constante no compensan las recompensas materiales, especialmente en una etapa de su vida en la que busca estabilidad y coherencia con sus principios.
Su distanciamiento, sostuvo, no responde a resentimientos ni conflictos abiertos, sino a una decisión consciente.

La vida lejos del espectáculo y sus prioridades actuales
Durante seis años, Lanús vivió en la selva de la Riviera Maya, una etapa que describió como fundamental para su transformación personal.
En ese periodo se alejó de los esquemas urbanos y se vinculó de manera más estrecha con la naturaleza, experiencia que influyó directamente en su visión de la vida y del trabajo. Fue en ese entorno donde profundizó en prácticas como el yoga y la meditación.
“En la naturaleza precisamente ahí empecé a dedicarme al yoga de forma profunda y pasaron cosas maravillosas en estas prácticas”, compartió el actor al referirse a un proceso de introspección que redefinió sus prioridades.
Actualmente, a sus 50 años, Valentino Lanús se dedica a impartir cursos vinculados a disciplinas espirituales y mantiene un ritmo de vida centrado en su familia.
La llegada de su hija, María Magdalena, consolidó su cambio de rumbo y reforzó su decisión de priorizar la crianza y la vida cotidiana. Aunque no descarta de manera absoluta una eventual aparición futura, fue claro al matizar esa posibilidad:
“No es un no rotundo, porque sólo Dios sabe el camino en el que nos va a poner, pero de entrada estoy en una historia completamente distinta”.
EL EDITOR RECOMIENDA



