Taylor Swift inspira a nombres de nuevos insectos descubiertos en Australia, ¿son una plaga?

De las 12 nuevas especies descubiertas, un género recibió el nombre de Swiftiephylus y contiene cuatro especies cuyos nombres están inspirados en Taylor Swift.

Taylor Swift inspira a nombres de nuevos insectos descubiertos en Australia.
Taylor Swift inspira a nombres de nuevos insectos descubiertos en Australia.@taylorswift / University of California, Riverside

La cantante Taylor Swift se convirtió en inspiración para los nombres de nuevos insectos herbívoros que fueron descubiertos en Australia.

La Universidad de California en Riverside (UCR) descubrió doce nuevas especies y bautizó a cuatro de ellas, agrupadas en un género inédito, con nombres con una clara referencia a la cantante Taylor Swift.

El hallazgo fue documentado en un artículo publicado en la revista científica Insect Systematics and Evolution.

¿Por qué se inspiraron en Taylor Swift para el nombre de nuevos insectos?

Taylor Swift inspira a nombres de nuevos insectos descubiertos en Australia.
Taylor Swift inspira a nombres de nuevos insectos descubiertos en Australia.@taylorswift

De acuerdo con la Universidad de California en Riverside, Sarah Schroeder, estudiante de doctorado en entomología de UC Riverside, decidió dedicar los nombres a Taylor Swift como una manera de atraer atención hacia los insectos y, al mismo tiempo, destacar la importancia de su conservación.

En tanto, la investigadora también encontró una relación visual entre los insectos y la imagen característica de la cantante. Los ejemplares presentan una coloración amarillo pálido con tonos rojos distribuidos por el cuerpo.

Schroeder explicó que estos colores podrían ayudarles a camuflarse entre las flores de los árboles Allocasuarina, cuyas estructuras alargadas pueden presentar tonalidades rojas y anaranjadas.

La presencia de colores similares en otros insectos lejanamente emparentados que viven en las mismas plantas apunta a la posibilidad de que este tipo de camuflaje haya evolucionado de manera independiente en diferentes ocasiones.

El look icónico de Taylor Swift es su cabello rubio y sus labios rojos. Estos insectos son de un amarillo pálido con detalles rojos por todas partes”, explicó Schroeder. “En el artículo me refiero a ellos como rubios”.

Nombrar a los insectos en honor a una artista cuya música ha acompañado a Schroeder desde su infancia hasta sus estudios de posgrado, detalla el artículo, también le permitió conectar esa misión científica con algo profundamente personal.

Aunque se trata de una práctica que se ha realizado durante siglos, en los círculos de la entomología existe cierta controversia sobre la decisión de poner a elementos del mundo natural nombres de personas. Sin embargo, Schroeder considera que esta práctica puede utilizarse de manera positiva.

La taxonomía es la piedra angular de la conservación”, afirmó Schroeder. “Si no describimos las especies, no sabemos que existen y no podemos conservarlas. Honrar a Taylor al ponerle su nombre a estas especies es una manera de honrar a la ciencia de la conservación y llamar la atención sobre toda la diversidad que aún desconocemos”.

Insectos del género Swiftiephylus descubiertos en Australia

Taylor Swift inspira a nombres de nuevos insectos descubiertos en Australia.
Taylor Swift inspira a nombres de nuevos insectos descubiertos en Australia.University of California, Riverside

De las 12 nuevas especies descubiertas, un género recibió el nombre de Swiftiephylus y contiene cuatro especies cuyos nombres están inspirados en la propia artista y en algunos de sus álbumes:

  • Swiftiephylus taylorae
  • Swiftiephylus amator
  • Swiftiephylus intrepidus
  • Swiftiephylus poetorum

Los nombres toman como referencia las palabras Taylor, amante, sin miedo y poetas, respectivamente, adaptadas al latín.

El nombre del género combinaSwiftie, el término utilizado para referirse a los fans de Swift, con Phylus, un nombre que se emplea comúnmente para este grupo de insectos.

No se sabe que estos nuevos insectos representen una plaga para los seres humanos ni para los animales. Pertenecen a la familia Miridae, la más grande entre los llamados verdaderos insectos, con más de 11 mil especies descritas en todo el mundo. Esta familia incluye especies que se alimentan de plantas y otras que son depredadoras, además de insectos con formas de vida altamente especializadas.

Las especies recién descritas están estrechamente relacionadas con los she-oaks australianos, árboles y arbustos adaptados a ambientes que van desde bosques tropicales hasta dunas costeras y zonas de calor extremo. Muchos insectos de esta familia pasan toda su vida en una planta huésped específica, desde que nacen hasta que llegan a la edad adulta y ponen huevos. Aunque se alimentan de estos árboles, no se sabe que les causen daño.

Ejemplares son parte de una colección de 1995 a 2004

Taylor Swift inspira a nombres de nuevos insectos descubiertos en Australia.
Taylor Swift inspira a nombres de nuevos insectos descubiertos en Australia.University of California, Riverside

Aunque las nuevas especies de insectos ya tienen nombre y forman parte de los registros científicos, sus ejemplares llevaban décadas esperando que alguien los estudiara a fondo. Permanecieron durante años dentro de colecciones de museos hasta que finalmente fueron identificados y descritos.

Los ejemplares fueron recolectados entre 1995 y 2004 como parte de un ambicioso proyecto sobre biodiversidad realizado por científicos del Museo Americano de Historia Natural y colaboradores australianos. Durante aquellas investigaciones se reunieron más de 50 mil insectos, muchos de los cuales requirieron años de trabajo para determinar exactamente a qué especies pertenecían.

Entre los investigadores que participaron en aquel proyecto se encontraba Christiane Weirauch, quien años después se convertiría en asesora de Sarah Schroeder y coautora del estudio. Weirauch había trabajado en la investigación como posdoctorante antes de incorporarse a la Universidad de California en Riverside.

Con el paso de los años, Weirauch sabía que entre aquellos miles de ejemplares todavía había insectos que la ciencia no había descrito. Por ello, propuso a Schroeder estudiarlos como parte de su tesis doctoral.

La investigación llevó a ambas científicas a analizar 593 ejemplares prestados por el Museo Americano de Historia Natural y el Museo Australiano. Aunque los insectos compartían las mismas plantas huéspedes y tenían una coloración parecida, el análisis reveló que pertenecían a diferentes grupos evolutivos.

Para Schroeder, la historia de estos insectos es también un ejemplo de la importancia de la taxonomía, la ciencia encargada de identificar, clasificar y nombrar a los organismos. Su recorrido, desde los she-oaks de Australia hasta los cajones de los museos y, finalmente, los registros científicos, demuestra que todavía queda mucho por descubrir.

De hecho, pese a siglos de investigación sobre la biodiversidad, se estima que podrían existir hasta 30 millones de insectos que aún no han sido documentados.

Schroeder estudia la evolución de esta subfamilia de insectos mediante técnicas de taxonomía tradicional y análisis genómicos. Su objetivo es reconstruir sus relaciones evolutivas para entender cómo se distribuyeron por distintas regiones del mundo, cómo desarrollaron vínculos especializados con determinadas plantas y cómo se diversificaron con el paso del tiempo.

Pero la investigación no termina ahí. Para Schroeder, conocer la historia evolutiva de estas especies también puede aportar información valiosa para su conservación.