La resurrección de The XX en el Pepsi Center de la CDMX
Ocho mil personas se reunieron para ver la resurrección de The XX en plena Semana Santa, con un concierto memorable en el Pepsi Center

Romy, Jamie y Oliver pensaron que para reactivar The XX sólo había un camino y empezaba en la Ciudad de México. Tuvieron la maldita boca llena de razón, y para entenderlo tuvieron que vivir la experiencia que regalaron en el primero de sus shows de reencuentro en el Pepsi Center.
El descanso les cayó bien. Los ingleses repuntaron en absolutamente todo: su producción (aunque siempre minimalista, todo se enfocó en la experiencia sensorial), su entrega tocando, cantando y dejándose querer por casi ocho mil personas. Abrieron con "Crystalised", aquella rola con la que solían cerrar les hizo los honores de volverlos a unir.
Romy expresaba nervio y pasión en su mirada, lo mismo Oliver; mientras Jamie tenía la protección de ser el hombre encargado de las máquinas, mismas que lo protegían de las miradas. "Say Something Loving" sonó bastante antes de lo pensado, pero también tuvo su razón de ser y le permitió a los fans tener su parte melosa antes de la inminente oscuridad.

“Gracias, Ciudad de México, que lindo volverlos a ver”, dijo Oliver. Como siempre, el saludo en español rompió el hielo y continuaron con "Islands". Rola tras rola era un golpazo directo al corazón, a la nostalgia y a la melancolía. Romy sonrío antes de mandar un mensaje lindo para su noche triunfal:
Cuando nos sentamos los tres a pensar en dónde teníamos que arrancar, los tres dijimos Ciudad de México, nuestro lugar favorito. Gracias a ustedes seguimos aquí y verlos reunidos es el mundo para nosotros”, exclamó al borde de la lágrima. Y en agradecimiento nos regaló la continuación con "Angels".
Parecía reunión generacional y un encuentro con gente que, como uno, encontró bastante consuelo en la fusión vocal de Romy y Oli, además de un sinfín de emociones encontradas a través de los arreglos de bajo y guitarra, y la explosividad que entrega Jamie desde las máquinas, teclados y percusiones.

Aparentemente, The XX empezó siendo una banda “fresa”, sin embargo, el pasar del tiempo nos permitió valorar mucho más su presencia musical, que pasa por influencias techno y postpunk. O sea, ver a gente con playeras de Depeche Mode, Joy Division y The Cure no era extraño, porque gracias a esas leyendas encontraron un sonido único que expusieron en los discos xx, Coexist y I See You.
Qué ironía que el low y mid tempo de The XX haga que el tiempo pase rápido, porque así como entramos en un bucle hermoso con "VCR", rápido lo abandonamos para el desmadre que armó Jamie con "Loud Places", su rol estrella como solista. Estuvo bien cool ver como Oliver hizo valer cada halago que él y Romy soltaron a los mexas, porque aprovechó la oscuridad para bajar y mezclarse entre el público para "GMT". Se dejó abrazar, besar el cachete; le cantó a fans cara a cara, se dejó grabar y salpicar el sudor… vivió el verdadero albor de la resurrección.

El hype subió. Después de rolas que llegaron directo al corazón, la terna inglesa entró a la escena raver a la que también pertenecen. De "Enjoy Your Life", pasaron al remix y mashup poderoso de "Waited All Night" y "On Hold". Después se tomaron un momento para volver a hablar.
“No sabíamos qué esperar cuando pensamos en regresar, estábamos sin expectativas y seguíamos así cuando llegamos a CDMX, pero ahora todo tomó sentido”, contó Romy antes de tocar la favorita de muchos: "I Dare You", una rola que sólo puedes dedicar una vez en tu vida y tiene que ser a la persona indicada.
"Sunset" e "Infinity" terminaron la primera de los tres conciertos de The XX en el Pepsi Center WTC. Desafortunadamente, una hora y 20 minutos se pasaron en chinga, sin embargo, la experiencia quedó en un loop que todos deseamos repetir. Justo cuando pensamos que volverían para tocar una última o hacer doble encore, "I Just Can’t Get Enough", de Depeche Mode, tiró todas las ilusiones.
El fin de semana de resurrección se prologará esta noche y la de mañana en el mismo venue, sólo que los boletos ya están completamente agotados.