'Morro': el cine mexicano lleva al Festival de San Sebastián el dolor de la pérdida y la redención

Mas allá de la violencia criminal, 'Morro', que compite en el Festival de San Sebastián, rinde un homenaje a los miles de mexicanos que encuentran consuelo para seguir adelante ante la violencia y la pérdida que experimentan en nuestro país

Gustavo Sánchez Parra en "Morro"
Gustavo Sánchez Parra en "Morro"Cortesía CaloumaFilms

El dolor y la pena que viven miles de mexicanos a lo largo y ancho del país ante la pérdida de un ser amado como consecuencia de la violencia ejercida por el crimen organizado fue llevada al Festival de Cine de San Sebastián por el director mexicano Rodrigo García Sáiz y por su compatriota Gustavo Sánchez Parra gracias a Morro, cinta que se exhibió y competirá en la sección de Nuevos Directores.   

“Mi intención no era hacer una película sobre el narcotráfico ni tampoco sobre la violencia en sí. Lo que me interesaba contar era lo que sobrevive en ella, cómo estos personajes quedan varados de cierta manera en estos territorios hostiles y donde se vuelven incluso personajes solitarios, casi mudos, donde la empatía queda lejana. Es también un tema que yo venía percibiendo a nivel universal, con las guerras, con todo lo que estaba sucediendo y me interesaba mucho hablar de esto, de buscar la luz en la oscuridad”, contó Rodrigo García Sáiz en entrevista con Excélsior.  

Para el también director de Lluvia y Late, Morro es, en cierta forma, un homenaje a esos millones de mexicanos que con el dolor a cuestas salen todo los días adelante, motivados por algo o alguien más, tal como lo vive Mateo (Sánchez Parra), quien con el dolor de la pérdida de un hijo, encuentra consuelo en los animales. 

Este personaje para mí es un héroe, como millones de mexicanos que se sobreponen a desgracias como las que vive, en este caso, Mateo, y que encuentran de cierta manera luz en vínculos extraños, como puede pasar con un perro. Vemos cómo a través de la mirada del perro, de la relación, del cuidado, se está de cierta manera cuidando a él también un poco”, apuntó el cineasta.

Morro, cinta que tuvo su premier ayer en San Sebastián, cuenta la historia de Mateo, un veterinario que pierde todo motivo para vivir tras la muerte de su hijo a manos del crimen organizado.  

Su vida es casi monótona-robótica hasta que un día integrantes de un cártel llegan a su casa de manera violenta para pedirle que salve al Morro, el perro favorito y herido del líder de su grupo. En ese instante, su vida se verá trastocada y entablará una relación-conexión muy particular con el can. Y la pregunta queda en el aire: ¿En ese acto de salvación, quién salva a quién, el humano salva al perro o el perro salva al humano?

“De repente perdemos una relación o tenemos una pérdida y de pronto encontramos una conexión que nos sigue manteniendo vivos para poder seguir en el camino. En este caso el perro es el que mantiene a Mateo dentro de estas ganas de vivir, pues él ya ve todo obscuro, y por otro lado, el  perro también encuentra a este ser que lo salva de cierta circunstancia. Eso pasa muchísimo en la vida, nos rompemos por un lado, pero encontramos inesperadamente un vínculo por otro lado”, compartió Gustavo Sánchez Parra.

Morro.
Morro.Cortesía CaloumaFilms

El actor no es ajeno a tratar con perros en la ficción, ya que a finales de los noventa y bajo la mancuerna de Alejandro González Iñárritu y Guillermo Arriaga, trabajó rodeado de perros en Amores perros, cinta en la que a él se le vio como un tipo violento y bravucón que frecuenta El Sabadaba, un local clandestino en donde se llevan a cabo peleas de perros.  

Curiosamente hay una conexión especial entre el trabajo que hizo en Amores perros, cinta que se estrenó hace 26 años, así como en el trabajo realizado en Morro, pues Jesús Aparicio, el entrenador  de Morro, está vinculado a Amores perros.  

“Fue curioso que estuviera Jesús Aparicio porque yo trabajé con su papá en Amores perros, que fue el que entrenó los perros o mejor dicho, que nos entrenó a nosotros para tratar a los perros en ese proyecto. Es como una especie de ciclo que se cumplió porque ahora su hijo me enseñó a tratarlos de una manera cariñosa. 

El otro proyecto era todo lo contrario y aquí me encontré con este amor, este contacto, el estar cerca siempre de ellos y tener esa relación tan íntima que movía al personaje, que lo sacaba de su dolor en la película. Yo creo que fue muy padre ese proceso con el perro, así como también con todos los demás animales, pues en este proceso que tuvimos nos enseñaran a acercarnos, a tratarlos y fue maravilloso”, compartió emocionado Gustavo Sánchez Parra, actor de 59 años.

 Morro, filme producido por Julia Cherrier, se rodó en Singuilucan, Hidalgo, debido a que el director Rodrigo García Sáiz buscaba un paisaje no tan desolado y una vez que tuvo muchas cosas listas se vio en la necesidad de buscar un perro que acompañaría al protagonista en su viaje.

Morro
MorroCortesía CaloumaFilms

“Lo que yo quería justo fue tener un perro no entrenado. Aunque no lo creas este perro no está entrenado, o sea, tiene los conocimientos básicos de un perro, digamos, de casa. Yo no quería un perro robótico, quería que el perro fuera perro y que fuera una raza de campo, que no fuese un perro estereotipado y lo que para mí era lo más importante era el vínculo que se podía generar con Gus como actor. Fue muy mágico y fue muy arriesgado, para ser sincero, porque no tuvimos un perro doble, nos la jugamos con él de principio a fin y había días en que teníamos que ajustar un poco la escena en función de lo que el perrito hacía o no hacía, pero la verdad es que con la mirada que tenía y todo, desde que yo lo vi me enamoré de él”, apuntó García Sáiz.  

Además de Morro, que es el único proyecto mexicano en la sección Nuevos Directores, estarán otras producciones mexicanas programadas en San Sebastián, cono Moscas, de Fernando Eimbcke; Chicas tristes, de Fernanda Tovar; Ceniza en la boca, de Diego Luna, y Seis meses en el edificio rosa con azul, de Bruno Santamaría Razo.

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