Mon Laferte entre lágrimas: se corona y desahoga en el Palacio de los Deportes

La cantante recorrió el amor, la herida y la redención en una puesta en escena teatral que culminó con un emotivo desahogo frente a 17 mil seguidores en el Palacio de los Deportes.

Mon Laferte en concierto en el Palcio de los Deportes de la CDMX.
Mon Laferte en concierto en el Palcio de los Deportes de la CDMX.Daniel Betanzos

Vestida de novia, en una atmósfera de luz rojo intenso, caminó solemnemente en la tarima toda en blanco, sosteniendo un ramo enfocada por las cámaras del recinto, su rostro siempre entre triste y atrevido, ojos grandes, piel blanca, cabello negro, era Mon Laferte en el personaje de la femme fatal que en ese primer acto de su show en el Palcio de los Deportes todavía no descubría toda su fuerza.

En el primer acto Mon salió de novia a su Palacio
En el primer acto Mon salió de novia a su PalacioDaniel Betanzos

Mi Hombre fue el tema que comenzó la noche en punto de las 8:30, un tema que para las 17 mil almas que escuchaban a la artista era solo una canción que había que gritar profundamente,  así lo hicieron, no habían aún reparado en la historia que se contaría el espectáculo paralelamente, protagonizada por Mon y sus bailarines, ella ahí entregando al final del acto el ramo a sus seguidores frente al escenario.

El suertudo fue un fanático recalcitrante que no dejó de cantar durante todo el concierto que cuando atrapó aquellas rosas estalló en júbilo ante la sonrisa cómplice de la cantante chileno-mexicana que lo miraba y solo reía, ahí desaparecía por primera vez en las penumbras del domo.

Cuando regresó, ya no era la misma que salió de la tarima volvió con un semblante distinto. Traje negro, en saco y pantalón largo, entaconada, y con el cabello corto pegado al rostro brillante por el gel oscuro, con ella llevaba un bastón y se pasaba ahora solitaria por todo el escenario, ahora ya no era una celebración, era una historia de quebranto.

Vuelve Por favor, y Química Mayor dominaron este segundo acto, rasgando las gargantas de todos los fans que cantaban incansables, y veían como Mon se seguía transformando minuto a minuto, canción a canción.

De pronto comenzó a despojarse de ese traje negro que parecía que la protegía, que la aislaba del mundo, de las miradas de todos los que contemplaban su actuación. Se arrancó esa prenda como la mariposa saliendo de su capullo, luego el pantalón, y ahí ahora sí, nuevamente parecía ser ella misma.

Bailó incansable, boleros, jazz, tango, bolsas nova, cumbia y salsa, con un corsé apretado, con encajes elegantes, todo oscuro, mostró su cuerpo, sus piernas delgadas que se movían alegremente en la tarima, los tatuajes de sus brazos y sonreía de pronto, pero aún no se sentía confiada del todo.

El Palacio de los Deportes lució abarrotado.
El Palacio de los Deportes lució abarrotado.Daniel Betanzos

Entre los besos de sus fanáticos en el publico que eran proyectados por la kiss cam, llegó el penúltimo acto, donde apareció en rojo intenso nuevamente y siguió celebrando, pero de pronto se detuvo, y como quien recuerda viejas heridas comenzó con los temas de desamor.

Amantes Suicidas, Porqué me fui, y Amárrame parecieron empujar a la femme fatal hasta su momento de redención. Llegó el último acto.

El concepto del show emerge de su último disco Femme Fatal
El concepto del show emerge de su último disco Femme FatalDaniel Betanzos

Todo se iluminó, en el escenario luces blancas, candentes, vieron salir a Mon como una reina, con una corona, y un vestido largo verde grisáceo, pero era una reina que aun no disfrutaba de su corona, estaba cabizbaja, fue hasta que comenzó a cantar Mi Buen Amor, que las luces de todos celulares parecieron mostrarle el camino.

Los gritos tan fuertes la respuesta tan intensa de su público a temas como Melancolía, Otra noche de llorar, o Tu Falfa de Querer, hicieron que Mon llorara,  desconsolada, soltando todo, todas esas heridas, y ahí pareció borrarse la línea entre el personaje y el ser humano, pero ahí entre lágrimas Mon sonreía, si era un acto pero el público la empujó con pasión ese desahogo.

Solo ahí presumió su corona la sintió entre su cabello y sonriendo pareció dejar atras muchas cosas y solo al final agradeció a su público “Muchas gracias, gracias Ciudad de México”.

El viaje de Laferte terminó en comunión con su público.
El viaje de Laferte terminó en comunión con su público.Daniel Betanzos