El mensaje de Frieren sobre el tiempo: Erika Ugalde y Azucena Estrada lo explican
En entrevista para Excélsior, Erika Ugalde y Azucena Estrada, las voces latinas de Frieren y Fern, reflexionan sobre el cierre de la segunda temporada.

El fenómeno de Frieren: Más allá del final del viaje ha logrado algo inusual en el mundo del anime contemporáneo: cautivar a la audiencia no a través de batallas frenéticas, sino mediante el silencio y la contemplación. Tras un cierre de segunda temporada que dejó a los fans con el corazón en la mano y el reciente anuncio de una tercera entrega, platicamos con Erika Ugalde (Frieren) y Azucena Estrada (Fern), las actrices mexicanas que dan vida a esta travesía emocional.
El doblaje como refugio del tiempo
Para Azucena Estrada, la conexión con la serie trasciende el guión. Al ser dirigida por su propio padre en la cabina de doblaje, el tema central de la obra —el paso del tiempo y la pérdida— cobra una dimensión profunda.
"El tiempo en cabina se me pasa muy rápido porque estoy disfrutando lo que está diciendo el personaje", confiesa Azucena. "Para mí, cada escena es un '¡uff!'. Gracias por este momento. Siempre termino reflexionando sobre el tiempo, mi vida, mis relaciones y mi tiempo con mi papá".
Esa misma nostalgia se traslada a Erika Ugalde, quien sintió que esta segunda etapa de la historia se desvaneció entre sus manos. "Siento que esta temporada se me fue rápido. La pasada fueron muchos más capítulos y estaba emocionada esperando mi turno de grabar. Ahora es como: 'ay no, se me acabó muy pronto, espérenme, todavía tengo sentimientos que sacar'", comenta Erika, reflejando el vacío que muchos fans sienten ante el final de temporada.
Frieren contra la era del algoritmo
Uno de los puntos más agudos de la charla surgió al contrastar la filosofía de la serie con la vida moderna. En un mundo donde las respuestas están a un clic de distancia, Frieren actúa como un recordatorio de que la sabiduría no se puede descargar; se tiene que vivir.
Hoy en día tenemos todo tan rápido... agarramos el teléfono y ya tenemos la respuesta con un ChatGPT", señala Erika Ugalde. "Frieren nos enseña: 'No, espera, vive para que puedas aprenderlo. Respira, vive el momento, investígalo por ti misma'. Se trata de saber cuál fue la sensación, cuál fue la experiencia que te hizo madurar, en lugar de solo ver una imagen rápida.
Azucena coincide en que la serie invita a una "desconexión" necesaria del ruido externo para reconectar con lo interno. "Vivimos en una sociedad con mucho ruido y estímulos por todos lados, pero la historia nos invita a pensar: ¿Quién soy? ¿Qué me gusta? ¿Por qué me gusta esto?", añade.

Identidad mexicana y "magia inútil"
La elfa protagonista es famosa por recolectar hechizos aparentemente insignificantes. Al preguntarles qué "magia cotidiana" necesitarían para sobrevivir a una aventura en tierras mexicanas, la identidad nacional salió a relucir entre risas.
"¡Qué chido! Yo tendría el hechizo de 'salsita eterna'", exclama Erika. "Me gusta el picante, soy muy mexicana. Inútil en la vida, ¡pero que todo pique!". Azucena, por su parte, optó por un hechizo para "enchilar" cualquier alimento, desde mangos hasta gomitas. "Inútil en la vida, pero necesario", bromean, demostrando que incluso en la fantasía más épica, hay espacio para el humor local.

El desafío de la voz plana y el amor a la "tribu"
Darle voz a una elfa que vive siglos y apenas descubre sus emociones no fue tarea fácil para Erika. El reto profesional radicó en usar una voz tranquila, casi plana, pero cargada de intención.
Fue interesante descubrir esa línea donde, con pequeñas inflexiones, puedo demostrar sentimientos. Es muy bonito verla aprender, ver cómo ahora pone 'ojitos' o levanta un poco más la voz porque está aprendiendo a demostrar lo que siente.

Finalmente, al preguntarles qué legado emocional les gustaría que dejara este trabajo dentro de un siglo, ambas coinciden en la importancia del núcleo humano. "Me gustaría que permaneciera el amor a tu tribu, ese cariñito con tu gente", dice Azucena. Erika concluye con una reflexión que resume la esencia de la obra: "Quiero que permanezca lo que Frieren me dejó emocionalmente: la nostalgia, la conexión con mis colegas y la importancia de vivir el momento".
AAAT*