Guillermo Arriaga: pasión, familia y el arte de mantenerse humano en una industria salvaje
Cinematográfico, visceral y profundamente familiar. Guillermo Arriaga repasa sus años de trayectoria entre libros, guiones emblemáticos como 'Amores perros' y 'Babel', y preseas internacionales. A pesar del éxito, el autor mexicano rehúsa llamarse "un grande" y se define como un "empleado del mes" que hoy disfruta su faceta como abuelo.

En agosto pasado, el cineasta y escritor Guillermo Arriaga recibió en el Congreso de la Unión el Reconocimiento a Mexicanas y Mexicanos que han destacado en distintos ámbitos culturales, donde aprovechó para señalar la importancia de mejorar el presupuesto destinado a la cultura y la educación artística en el país, pues su historia no ha sido fácil, pero es inspiradora.
A los 17 años, Arriaga intentó ser jugador de futbol y por su estatura también intentó desempeñarse en el basquetbol, pues asegura que “tenía talento”; sin embargo, no tenía —ni le nacía— la disciplina, el rigor y el hambre por el deporte, hambre que sí experimentó con la escritura, con darle rienda suelta a los universos que habitaban en su mente y que le permitieron plasmar escenarios literarios que años más tarde serían devorados por millones de lectores a nivel mundial.
Fue así que con esa pasión interna Guillermo Arriaga empezó a escribir sobre sus obsesiones, sobre la muerte, la animalidad, el deseo, la violencia, el dolor, la pérdida, el azar, las decisiones, el amor... De pronto comenzó una carrera formal como escritor y publicó obras como El escuadrón Guillotina (1991), Un dulce olor a muerte (1994), obra que fue su debut en cine cuando Gabriel Retes la adaptó a la pantalla grande en 1999, y El búfalo de la noche (1999).
Por aquella época su nombre se convirtió en un referente tanto en el mundo de las letras como en el ámbito fílmico cuando en el 2000 se estrenó Amores perros, filme que escribió, que dirigió Alejandro González Iñárritu y que inmediatamente se convirtió en un fenómeno que puso de nueva cuenta el nombre de México en el panorama mundial.
A 26 años de ese estreno, se le preguntó a ese hombre cómo es que se ve hoy en día tras todo el trabajo que ha realizado en las últimas décadas.
Me veo igual a mí mismo desde que tengo 12 años. No he cambiado. Cuando hablan de madurez no sé a qué se refieran, pero yo sigo sintiendo que soy exactamente el mismo que era cuando tenía 12 años y digo 12 años porque fue cuando entré a la secundaria, que me corrieron de una escuela que yo detestaba y ahí siento que es donde realmente me definí como la persona que soy ahora. Esa escuela, la Mexicana Americana, me ayudó mucho a definirme, más la Unidad Modelo, más mi familia, obviamente. Y es ahí cuando empecé a recuperar la confianza en mí mismo que me había devastado la anterior escuela. Entonces sigo sintiendo que soy el mismo”, contó Guillermo Arriaga en entrevista con Excélsior.
Guillermo Arriaga Jordán, nacido el 13 de marzo de 1958, ha sido reconocido a lo largo de su vida con diferentes preseas, como el Premio a Mejor Guion en 2005 en el Festival de Cine de Cannes por su trabajo en Los tres entierros de Melquiades Estrada; el Premio Alfaguara de Novela, recibido en 2020 por Salvar el fuego, o el Premio Mazatlán de Literatura, otorgado en 2017 por El salvaje.
A estos se suman la nominación que recibió al Oscar a Mejor Guion Original en 2007 por Babel, las dos nominaciones que obtuvo en 2004 y 2007 a Mejor Guion Original por 21 gramos y Babel, respectivamente; la nominación al Globo de Oro en 2007, de igual manera en el rubro de guion por Babel o la candidatura al León de Oro, el máximo galardón del Festival de Cine de Venecia, por Fuego, filme protagonizado por Charlize Theron, John Corbett, José María Yazpik y Jennifer Lawrence, que marcó el debut como director de Guillermo Arriaga.
Sólo es el empleado del mes
Durante la charla que Excélsior sostuvo con Arriaga, se le preguntó en qué momento de su vida se dio cuenta de que era bueno en lo que hacía, a lo que inmediatamente reaccionó y contestó.
“¡En ningún momento! Te lo juro, de mí nunca vas a escuchar: ‘Hice un gran libro’. Nunca jamás lo vas a escuchar de mí. Dejo que sea el mundo el que termine dando el juicio sobre mi obra. Conozco muchos escritores que dicen: ‘Escribí un gran libro’. ¿¡Gran libro!?, ¡cómo pueden decir eso! No digas eso porque si no resulta vas a quedar muy herido. Si tú me dices qué siento de la obra que he construido, siempre te diré: ‘Hice lo que pude con las herramientas que tengo’. Hay que descubrir que en este negocio no se hace lo que se quiere, sino lo que se puede”, compartió Arriaga.
Tras esta reflexión compartida, se le preguntó entonces qué significan para él todos los premios que ha recibido o qué lugar le da a todos los reconocimientos que le han dado en la carrera que ha construido a lo largo de 35 años.
“Simplemente yo soy el empleado del mes. Soy el empleado del mes de septiembre, pero ya no soy el empleado de octubre. Para llegar a ser el empleado de otro mes tienes que trabajarle duro, punto. No eres el empleado del año, ni el empleado de la década, eres el empleado del mes. Eso significa, y lo puse en Salvar el fuego, que los premios pueden ser la cereza del pastel, pero no son el pastel, da mucho gusto, pero no son el pastel. Y el reconocimiento es difícil, que la gente te reconozca es bien duro. Este medio es salvaje, la verdad es salvaje”, apuntó.
Navega entre dos mundos y trasciende
Si bien es cierto que Guillermo comenzó su carrera en las letras, estas le llevaron irremediablemente al séptimo arte, donde su nombre se ha quedado como un referente, ya sea como escritor, director o productor, papel que ha desempeñado en varios momentos, como cuando produjo A cielo abierto, cinta escrita por él y con la que debutaron como directores sus hijos Mariana y Santiago Arriaga.
Él tiene un apoyo increíble que es la inmortalidad que da el cine y en ese sentido todas las películas, incluso la suya (Fuego) que no funcionó nada bien, pues tienen un cierto sentido de inmortalidad. Él ha sido muy activo en la parte docente, en el Tec, la Anáhuac, la Ibero —en la Ibero que es su alma máter, ahí conoció al Negro Iñárritu—, ahí él va pasando en cierta forma una estafeta”, explicó el crítico de cine José Antonio Valdés.
“Entonces, toda su obra y una obra tan importante como Amores perros, que le enseña tanto al cine mexicano, que es parteaguas del cine mexicano, con la pura Amores perros, que es una película que no pasa de moda, que es absolutamente vigente, que es muy impactante y que tiene un trabajo de escritura estupendo, con toda su obra tiene un lugar asegurado en la historia. Desde luego que su nombre va a trascender, el nombre de Guillermo Arriaga ahí va a estar, independientemente de lo que haga o deje de hacer”, detalló Valdés, quien actualmente imparte varios cursos de cine en la Cineteca Nacional.

José Antonio Valdés, quien destacó la defensa que ha hecho Guillermo Arriaga sobre el trabajo del escritor y del no mal llamado “guionista”, señaló que él es un novelista muy influenciado por las imágenes y por el cine.
“Stephen King, quien el próximo año cumple 80 años, dice que ellos, los que nacieron en los 40 y los que iban a seguir en generaciones posteriores, iban a ser generaciones completamente influenciadas por el cine. A Guillermo Arriaga ya le toca ver Canoa (de Felipe Cazals), le toca ver El lugar sin límites (Arturo Ripstein) en sus estrenos, le toca ver a Scorsese, a Antonioni, todo eso. Entonces, claro, Guillermo Arriaga es un escritor muy del siglo XX en el sentido de que es un escritor multitemático, multiestilístico y que sabe comunicarse en imágenes porque ha crecido viendo cine y leyendo libros. Entonces es una combinación ganadora”, compartió Valdés a Excélsior.
La humildad y la sencillez de lgran ser humano
Uno de los grandes amigos de Guillermo Arriaga y de quien incluso el propio escritor ha expresado que es como de su familia, es el actor Alfonso Herrera.
“¿Qué te puedo decir de Guillermo? Yo creo que en definitiva él es una gran aportación al cine y a la literatura, porque convierte conflictos que son humanos como la culpa, la violencia, la pérdida, en historias muy complejas y que se convierten en una exploración emocional muy profunda. Lo que él logró con Amores perros, con 21 gramos, con Babel, tiene una fuerza muy potente como este contar a su propio estilo porque dentro de ese propio ‘desorden’ hay un caos muy bien pensado y como todo dentro de este caos, todos estos personajes y estas historias comparten heridas que al final acaban cruzándose”, compartió Herrera a Excélsior.
Y como novelista es muy visceral, habla del cuerpo, habla de la muerte, habla del deseo de la familia, de la violencia, de manera muy cruda, sin embellecerlo, pero con mucha humanidad”, apuntó Herrera.
Al ser un hombre que ha sido muy cercano a Guillermo Arriaga, Alfonso lo ha visto en momentos de intimidad que quedan fuera de los reflectores o del ojo público y de primera mano puede hablar sobre quién es y qué lo hace único.
“Algo que recuerdo mucho de Guillermo es, a pesar de haber volado y de seguir volando a 36 mil pies en temas de lo que él representa para el cine, lo que él representa para la literatura en México, es un hombre muy aterrizado que tiene como valores muy importantes la familia y eso te habla de la humildad, de la sencillez y de la riqueza que tiene Guillermo como ser humano”, apuntó quien actualmente filma un proyecto con Luis Estrada.
La actriz Liz Gallardo de igual manera recuerda la amabilidad de Guillermo Arriaga, a quien conoció durante el rodaje de El búfalo de la noche, adaptación fílmica de 2007 de la obra que Arriaga publicó en 1999 y en la que exploraba la locura, la culpa y el suicidio.

Bajo la dirección del venezolano Jorge Hernández Aldana y junto a Diego Luna, así como a Gabriel González, Liz Gallardo protagonizó esta historia que se estrenó en el Festival de Cine de Sundance.
“Guillermo Arriaga es un icono de la cultura pop-vanguardista en esta ciudad y en este país. Siento que tiene una manera de escribir muy particular porque su lenguaje conecta mucho con mentes de todas las edades y en todas las etapas de la vida, pero en particular es un ente muy atractivo para el público joven. Yo me he dado cuenta de eso. Él es un hombre muy encantador a nivel personal, tiene un ángel que siento que no todas las personas tienen y eso le da un encanto y una conexión muy especial con los demás”, compartió Gallardo.

Por su parte, Humberto Busto, quien conoció y trabajó con Arriaga en Amores perros, en la que el actor le dio vida a Jorge, el mejor amigo de Octavio, interpretado por Gael García Bernal, compartió desde Venecia su reflexión sobre Arriaga.
Lo que más puedo decir tiene mucho que ver con la humanidad y la profundidad con la que retrata las realidades de todas sus historias: personajes complejos, profundos, vivos y que están en constante y energética acción. Hay una lucidez en su construcción, en la forma en que ve el mundo, en su arraigo al origen, a su propia niñez y a sus reflexiones. Me parece que lo que ha construido a lo largo de los años es sumamente poderoso”, contó Busto.
Asimismo, el actor contó que tras filmar Amores perros, asistió por invitación a las clases que impartía Arriaga.
“Algo que recuerdo particularmente, no sólo es haber formado parte de su historia, sino después haber tenido la oportunidad de estudiar con él, cuando me invitaba a las clases de guion que daba en la universidad. Aprendí muchas cosas de escucharlo. Me parece que es un hombre que tiene un instinto y una sabiduría muy particular, le tengo una profunda admiración y cariño”, apuntó Busto, quien estaba en Venecia promoviendo el filme Tijuana todavía, que él produce y por el que compitió por el Queer Lion.
Su familia
Si en algo coinciden Mariana y Santiago, hijos de Guillermo y Maru, es que más allá de saber que su padre es una figura importante en el mundo de la literatura y el cine, para ellos es el hombre que junto a su madre les crió, educó, guio y les enseñó que la familia es lo más importante que hay.
“Todo mundo lo ve como un gran escritor y obviamente lo es y es una figura que ha hecho un montón de cosas en la literatura y en el cine. Obviamente, ése aspecto, ése lado suyo, lo admiro, lo veo y lo aprendo, pero para mí, el lado que poca gente conoce, que es más lindo y en el que más destaca, es como padre. Ha sido un padre sumamente presente y es un gran maestro. Es un ser sumamente familiar, es una persona que siempre está para su familia, que nos enseñó junto con mamá que la familia es la familia y que la familia va por encima de cualquier otra cosa”, comentó Mariana Arriaga, primogénita de la familia, a Excélsior.
“Mi papá, más allá de lo que representa como autor, como figura y demás, es un papá muy presente. Yo me acuerdo que de chiquito le presumía a mis amigos que yo podía bajar a la oficina de mi papá en cualquier momento porque trabajaba en la casa. También me acuerdo que le decía que si podíamos jugar futbol y se tomaba el tiempo para salir y para poder jugar eso o basquetbol. Crecí con un papá que aunque sí trabajaba mucho y viajaba, siempre fue un papá muy presente, todas las noches nos contaba cuentos y creo que se esmeró mucho en que sintiéramos que teníamos un papá presente”, compartió Santiago Arriaga.

Los hermanos cineastas y quienes ahora están detrás de Foto República, espacio dedicado a la venta de fotografías, tienen infinidad de anécdotas que pudieron vivir al tener un padre que desde hace años se mueve en las grandes ligas del cine y la literatura.
Una de las historias que ambos recuerdan mucho fue cuando pudieron asistir al set de filmación de Men in Black 2, justo cuando Guillermo Arriaga esperaba una junta con Tommy Lee Jones para afinar los detalles de Los tres entierros de Melquiades Estrada, obra del propio Arriaga que fue dirigida y protagonizada por Lee Jones en 2005.
O qué decir de cuando pudieron conocer y hospedar en su casa y durante diez días al propio Quentin Tarantino, con quien Arriaga desarrolló una amistad poco después de que ambos coincidieran en el Festival de Cine de Venecia.
A mí siempre me encantó ese mundo. Aunque lo vivía de una manera muy cotidiana, y sé que no es nada normal, en mi cabeza era más como acompañar a mi papá a su trabajo”, detalló Mariana, de 35 años.
Crecen los Arriaga
Desde hace dos años y medio, el escritor de Extrañas, El hombre o Salvar el fuego experimenta una faceta distinta en su vida al haber debutado como abuelo de Rafaela y hace casi un mes le dio la bienvenida a León, ambos hijos de Santiago.
“Lo que he querido es tratar de entablar una relación con Rafaela y en estos momentos voy a tratar de entablar mi primera relación con León, porque me fui de viaje al día siguiente de que nació y no lo he podido ver. El viaje de mi carrera ha sido muy agotador, eso sí te lo puedo decir. Los viajes, las entrevistas, escribir una obra… Han sido años muy intensos y quiero un poco de espacio para poder estar con ellos y ver si encuentro la energía suficiente para volver a crear porque para crear una obra se necesita una energía física, mental y emocional muy fuerte”, confesó Guillermo Arriaga.
¿Y cómo es Guillermo Arriaga, el hombre al que le apasiona la naturaleza y que suele ir a Coahuila a cazar, como abuelo?
Tanto mi mamá como mi papá están muy al tanto de lo que pasa en mi vida y en la vida de mi familia. Vivimos bastante cerca, entonces, están aquí todo el tiempo y es muy lindo ver a tu papá ya no como esta figura de autoridad con la que creció tantos años, sino ya como abuelo, sin responsabilidades, más que sólo dar puro amor. Es otro tipo de relación la que tiene con ellos que conmigo”, relató Santiago, de 33 años.
Madurez y reconciliación
En octubre de 2025, en el marco de las celebraciones del 25 aniversario de Amores perros, Guillermo Arriaga y Alejandro González Iñárritu dejaron atrás las diferencias creativas y personales que les mantuvieron separados por casi 20 años. El escenario en el que se dieron ese abrazo de reconciliación fue el Palacio de Bellas Artes y frente a un nutrido grupo de periodistas, invitados especiales y gente de la industria del cine, los dos hicieron las paces, se reconocieron y dieron su lugar.
A casi un año de distancia, es inevitable no preguntarle sobre cómo van las cosas entre los dos.
Estamos bien. Él estaba terminando su película (Digger) y a punto de promocionar, vuelto loco con eso, y yo vuelto loco con la promoción de mi libro. Le mandé fotos de mis nietos, él me manda cosas. No hemos podido hablar mucho porque él vive en Inglaterra y por los horarios y viajes es complicado, pero estamos bien”, confesó el escritor.
En este momento, Guillermo Arriaga quiere darse una pausa para descansar de las giras, viajes y presentaciones de libros, pues lleva diez años intensos promocionando sus cuatro más recientes novelas sin parar. El futuro no lo tiene claro aún, pues no sabe si seguirá escribiendo, creando o produciendo, pero lo que sí es un hecho es que seguirá firmando libros de forma anónima en las librerías de los aeropuertos para que los viajeros, de la nada, compren un libro suyo y se lleven la sorpresa de que está autografiado por el propio Guillermo Arriaga.
Para saber
- A los 13 años sufrió un accidente automovilístico que le hizo perder el sentido del olfato para siempre.
- Creció en la Unidad Modelo, entorno urbano que inspiró la atmósfera de Amores perros.
- Estudió Ciencias de la Comunicación, hizo una maestría en Historia en la Universidad Iberoamericana y fue profesor universitario por más de una década.
- Practica la cacería tradicional con arco y flecha en el monte de Coahuila, afición que influye en la visión sobre la naturaleza y la animalidad presente en sus novelas.
- Concibió y escribió la trilogía unida por el azar y la muerte: Amores perros (2000), 21 gramos (2003) y Babel (2006).
- Ganó el premio a Mejor Guion en Cannes (2005) por Los tres entierros de Melquiades Estrada, fue nominado al Oscar por Babel (2007) y obtuvo el Premio Alfaguara de Novela (2020) por Salvar el fuego.