Así fue el concierto de Intocable ante más de 300 mil personas en el Zócalo capitalino
La banda regresó al escenario después de la ceremonia de Independencia para cerrar la noche ante más de 300 mil personas; para Ricky Muñoz, tocar en México durante esta fecha tuvo un significado que va más allá de un concierto

Todavía quedaba humo de la pirotecnia sobre el Zócalo cuando Intocable volvió a tomar el escenario. El Grito de Independencia ya había terminado desde el balcón de Palacio Nacional, Claudia Sheinbaum había cerrado la ceremonia y buena parte de la noche mexicana parecía haber llegado a su punto culminante. Pero en la Plaza de la Constitución todavía faltaba una canción. Y luego otra.
La banda había comenzado su presentación horas antes, pero fue después de las 23:00 cuando el concierto adquirió otra dimensión. Intocable regresó para encontrarse con quienes habían decidido permanecer en la plaza después del Grito y continuar una celebración que, para entonces, ya no necesitaba de una ceremonia oficial para tener un coro.
Ricky Muñoz tomó nuevamente el acordeón y la voz. Frente a él seguían las banderas mexicanas, las familias, las parejas y una multitud que, de acuerdo con la Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México, terminó por superar las 300 mil personas.

El regreso tuvo algo de viaje en el tiempo. Intocable llevaba consigo más de tres décadas de canciones y el Zócalo respondió especialmente cuando comenzaron a aparecer aquellas que ya forman parte de la memoria de sus seguidores.
¿Y Todo Para Qué? fue uno de esos momentos. Muñoz, incluso, presentó la canción como una vuelta al siglo pasado: “México, ¿están listos para irnos en la máquina del tiempo?, nos vamos al siglo pasado”. La respuesta llegó desde la plaza con uno de los coros más grandes de la noche.
No hacía falta una producción extraordinaria para dimensionar lo que estaba sucediendo. Las canciones eran suficientes. Fuerte no soy, Enséñame a olvidar, Eres mi droga, Coqueta y Sueña habían acompañado a Intocable hasta ese espacio, y ahora eran devueltas por miles de voces desde el centro de la capital.

Para Muñoz, sin embargo, el tamaño de la multitud no parecía ser lo único importante.
Poder celebrar la fecha más importante de México es poesía pura”, dijo el cantante durante la noche.
La frase encontró sentido en lo que acababa de ocurrir. Intocable no había nacido en México. Muñoz y René Martínez formaron la agrupación en Zapata, Texas, en 1990. Pero la relación con el público mexicano se convirtió en una parte fundamental de su trayectoria, algo que el propio vocalista reconoció desde el escenario.
“No se imaginan lo que significa esta noche para nosotros. Lo sabemos y lo reconocemos... que México fue el que nos catapultó a lo que es Intocable hasta esta fecha, muchas gracias de verdad”, expresó.
La noche tenía además una coincidencia personal. Muñoz cumplió 51 años el mismo 15 de septiembre. Podía haber sido el centro de una celebración propia, pero cuando habló de ello eligió desplazar la atención hacia quienes estaban frente a él.

Personalmente esta noche es una celebración de mi cumpleaños que no voy a olvidar nunca. No se trata de mí, se trata de todos ustedes, México, muchas gracias”, dijo.
Y mientras el concierto avanzaba, Intocable también encontró la manera de no convertir la noche solamente en una retrospectiva.
Cuando se haga de noche, el primer sencillo de su próximo álbum, tuvo su estreno en vivo frente al público del Zócalo. Después de canciones que llevan décadas circulando entre distintas generaciones, la agrupación puso una nueva pieza en medio de ese repertorio para mostrar que la historia que celebraban no estaba terminada.
Ese contraste terminó siendo una de las particularidades de la presentación: canciones que comenzaron su recorrido hace décadas sonaron en la misma plaza que una composición que apenas comienza a encontrar su lugar.
Intocable terminó la noche mexicana en el lugar donde México acababa de celebrar su independencia. Y para Ricky Muñoz, estar ahí no fue solamente tocar frente a una multitud: fue regresar al país que, según sus propias palabras, ayudó a convertir a la agrupación en lo que es.
