El factor Amílcar

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

Fue una semana rara para un nombre que llevaba meses circulando a media voz. El lunes por la noche corrió con fuerza la versión de que la FGR tenía en la mano la primera orden de aprehensión contra Jorge Amílcar Olán, por delincuencia organizada, radicada en el Centro de Justicia Penal Federal del penal del Altiplano. Lo publicó La Silla Rota, lo reportó Rafael Ortiz en unomásuno citando fuentes judiciales, y de ahí se replicó en cascada. El miércoles, al llegar al Zócalo para el desfile, Ernestina Godoy lo desmintió con tres palabras: no hay nada. Le preguntaron por Andy López Beltrán. Tampoco, dijo.

El expediente que se le atribuye tiene que ver con huachicol fiscal: Portacelis Gas and Oil, una operación de alrededor de 834 millones de pesos, más de 83 millones de litros de diésel que habrían entrado al país sin reportarse. Nada es nuevo. En marzo, Olán pidió un amparo porque, dijo, agentes de la FGR rondaban su casa; en mayo un juez sobreseyó porque no había orden en su contra. El 2 de septiembre la presidenta Sheinbaum confirmó desde Palacio que Hacienda y la Secretaría Anticorrupción tenían información sobre él. Lo que cambió esta semana no fue el expediente. Fue el volumen.

Subió porque cuatro días antes Carlos Loret había difundido en LatinUs nuevos audios atribuidos a Olán en los que presume haber dado dinero a la campaña de Marina del Pilar Ávila a la gubernatura de Baja California en 2021. Conviene decirlo con todas sus letras: son grabaciones cuya autenticidad no ha sido acreditada de manera independiente, y en las que el único que afirma algo es Olán hablando de sí mismo. La gobernadora no lo negó ni lo confirmó. Dijo que si se recibió, está declarado, y que si no está declarado es porque no se recibió. Respuesta jurídicamente impecable y políticamente pésima.

Ahí se cruza con lo otro que ocurrió esta semana y que en cualquier otro año habría sido la única nota. El lunes Morena destapó Guerrero para Beatriz Mojica y Michoacán para Carlos Torres Piña; el martes, en el World Trade Center: Quintana Roo para Eugenio Gino Segura, Zacatecas para Verónica Díaz y Baja California para Julieta Ramírez. Van 10 de 17; faltan Baja California Sur, Chihuahua, Sonora, Nuevo León, Nayarit, Tlaxcala y San Luis Potosí. Hay un dato no menor en BC: Morena definió a su coordinadora un martes por la noche, 72 horas después de que circulara un audio en el que el operador señalado del llamado Clan dice haber financiado la campaña de la gobernadora a la que van a suceder. Julieta Ramírez no aparece en esa historia y no hay que meterla. El estado sí y con antecedentes: a Marina del Pilar le revocaron la visa el año pasado y este año se filtraron grabaciones sobre presuntos contactos con el FBI que ella negó estar buscando.

Con los demás contendientes la relación es indirecta, por eso hay que decirla con cuidado. No se trata de nexos con los aspirantes, sino con quienes operan el proceso. La Notaría 27 de Tabasco, a cargo del senador Adán Augusto López, formalizó en dos ocasiones las facultades de arrendamiento de Olán sobre los predios que le rentó al Poder Judicial de la Federación entre 2018 y 2026; El Universal documentó al menos 58 millones de pesos por dos inmuebles en Villahermosa. Adán Augusto opera hoy la cuarta circunscripción, que incluye Guerrero y Tlaxcala. En Quintana Roo, entre los cinco que compitieron estaba Rafael Marín Mollinedo, extitular de la Agencia Nacional de Aduanas, que es por donde pasa todo lo que se investiga en el huachicol fiscal. Perdió.

El gobierno puede beneficiarse de recuperar la narrativa de que investiga a políticos. Sin embargo, la coincidencia entre los tiempos de la fiscalía y Palacio Nacional, y el origen de la fiscal, alimentan dudas sobre su autonomía. Eso es lo que distingue al factor Amílcar de un escándalo más. En los próximos tres meses Morena tiene que repartir siete gubernaturas entre tribus que ya están mordiéndose: el PT y el Verde quedaron fuera en Zacatecas, en Quintana Roo hubo protestas de las bases el día del anuncio y en varios estados alguien que ganó su encuesta tendrá que hacerse a un lado por paridad. Todas esas negociaciones van a ocurrir en cuartos, donde hay un expediente que puede activarse o no, contra quien aún no se sabe. Chéjov decía que si en el primer acto hay un rifle colgado en la pared, en el tercero tiene que dispararse. La presidenta Sheinbaum descubrió algo que Chéjov no previó: un rifle que nunca se dispara y todos ven, mueve la obra. Sobre todo si el reparto son 17 gubernaturas y quedan siete por asignar.