Fingió un embarazo y robó una bebé: la historia real detrás de 'Un hijo propio' de Netflix

Así fue la historia real de ‘Un hijo propio’: el robo de una bebé, las contradicciones y las fallas detrás del caso que llegó a Netflix

Alejandra Marín fue acusada de robar a una bebé del Hospital General de México en el año 2009
Alejandra Marín fue acusada de robar a una bebé del Hospital General de México en el año 2009Luis Carbayo / Cuartoscuro

Un hijo propio, el nuevo documental de Netflix dirigido por la cineasta chilena Maite Alberdi, parte de una historia que parece escrita para la ficción, pero ocurrió en la Ciudad de México en 2009: una mujer fingió durante meses estar embarazada y, cuando llegó la fecha en la que supuestamente tendría a su bebé, salió del Hospital General de México con una recién nacida escondida dentro de una bolsa.

La protagonista del caso fue Eleonor Alejandra Marín Mendoza, entonces de 26 años y trabajadora administrativa del propio hospital. El 17 de junio de 2009 sustrajo a la recién nacida y logró abandonar el inmueble. Horas después, durante la madrugada, policías localizaron a Alejandra, a la bebé y a su esposo, Arturo Calderón Gamiño, en una habitación del Hotel Hollywood, sobre calzada Ignacio Zaragoza, en la colonia Agrícola Oriental. La niña fue recuperada ilesa y devuelta a su familia.

Un hijo propio. Armando Espitia es Arturo, Ana Celeste Montalvo es Alejandra in Un hijo propio
Un hijo propio. Armando Espitia es Arturo, Ana Celeste Montalvo es Alejandra in Un hijo propioLuis Antonio Rojas / Netflix

Sin embargo, 17 años después, Un hijo propio, disponible en Netflix desde el 13 de agosto de 2026, regresa sobre un expediente que no fue tan sencillo como sugerían los titulares de “robachicos” que acompañaron el caso. El documental contrasta la versión de Alejandra con la de la madre de la niña, recupera imágenes de archivo y expone aspectos que entonces quedaron prácticamente fuera de la conversación: las pérdidas gestacionales de Marín, la presión por convertirse en madre, la ausencia de acompañamiento psicológico y, sobre todo, las contradicciones entre lo que las autoridades aseguraron inicialmente y lo que después ocurrió en tribunales.

¿Quién es Alejandra Marín, la mujer detrás de ‘Un hijo propio’?

Alejandra se casó cuando tenía apenas 17 años con Arturo Calderón Gamiño. De acuerdo con su testimonio recuperado en el documental, formar una familia se convirtió poco a poco en una expectativa que no sólo provenía de ella, sino también de su esposo y de su familia política.

Durante los siguientes años atravesó varias pérdidas gestacionales. Después de una tercera, decidió no decirle a su familia que había perdido nuevamente el embarazo y comenzó a comportarse como si éste continuara. Aumentó de peso, participó en reuniones familiares y sostuvo durante meses la idea de que esperaba un bebé.

Eleonor Alejandra Marín Mendoza se encontraba escondida en un hotel ubicado sobre la avenida Ignacio Zaragoza, de la Colonia Agrícola Oriental
Eleonor Alejandra Marín Mendoza se encontraba escondida en un hotel ubicado sobre la avenida Ignacio Zaragoza, de la Colonia Agrícola OrientalLuis Carbayo / Cuartoscuro

La directora Maite Alberdi ha explicado que una de las preguntas que la llevó a realizar el documental fue precisamente cómo una persona podía mantener durante tanto tiempo una mentira de esas dimensiones y qué condiciones familiares y sociales podían hacer que sintiera la necesidad de hacerlo.

La mentira, sin embargo, tenía un límite: llegaría el momento del parto. Y Alejandra había anunciado una fecha.

El 17 de junio de 2009: una bebé desaparece del Hospital General

El día en que supuestamente nacería su hijo, Alejandra se encontraba en el Hospital General de México, institución en la que trabajaba. De acuerdo con la información difundida en aquellos días por la entonces Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), alrededor de las 18:45 horas salió del hospital con una recién nacida escondida dentro de una bolsa de papel de una tienda departamental.

La madre de la bebé, Mayra Aurora Navarro Vega, dio entonces una versión muy distinta de la que después ofrecería Alejandra.

Mayra declaró que había conocido a Marín ese mismo día porque recorría las habitaciones realizando lo que parecía ser una encuesta. Según contó a medios en junio de 2009, Alejandra regresó varias veces a su cuarto y aprovechó el momento en que ella salió para ir al baño a entregar unas muestras. Cuando volvió, su hija ya no estaba.

La videocámaras captaron el momento que Eleonor sustrae a la bebé del Hospital General
La videocámaras captaron el momento que Eleonor sustrae a la bebé del Hospital GeneralEspecial

Las cámaras de seguridad terminaron siendo fundamentales. Las imágenes permitieron establecer que la mujer que había salido con la bolsa era una trabajadora del hospital. La policía acudió entonces a los domicilios registrados en su expediente laboral y, mediante el registro de llamadas de uno de ellos, encontró un número perteneciente al hotel donde finalmente fue localizada. En la madrugada del 18 de junio, la bebé fue recuperada, pero ahí comenzó otra parte de la historia.

“Me la regalaron”: la versión de Alejandra que la madre siempre negó

Desde sus primeras declaraciones Alejandra sostuvo que no había elegido al azar a la bebé.

Aseguró que meses antes había conocido a Mayra en el hospital y que ésta le habría contado que no quería continuar con el embarazo o que no podía hacerse cargo de la niña. Según la versión que Marín ofreció públicamente, ambas habrían acordado que, cuando naciera, ella podría quedarse con la bebé. Mayra lo negó.

En 2009 afirmó que no existía ningún acuerdo y que prácticamente acababa de conocer a Alejandra cuando ésta se acercó a su habitación. Diecisiete años después mantiene esa postura en Un hijo propio. De acuerdo con su testimonio incluido en el documental, nunca acordó entregar a su hija y considera que la versión de Alejandra no tiene sentido. Esa contradicción nunca desapareció.

De hecho, Maite Alberdi construye parte de la película alrededor de esa tensión: durante la primera mitad se representa principalmente la versión subjetiva de Alejandra, pero posteriormente la película introduce a las personas reales, los archivos del caso y el testimonio de Mayra, dejando claro que lo que Alejandra recuerda o sostiene no necesariamente coincide con los hechos establecidos judicialmente.

Las autoridades dijeron que Arturo había planeado el robo; después fue absuelto

Una de las mayores inconsistencias de la historia aparece al revisar cómo fue presentado el caso públicamente en 2009.

Un día después de la sustracción, el entonces procurador capitalino Miguel Ángel Mancera aseguró que el robo había sido preparado “con meses de antelación por una pareja”. Como indicios mencionó que en la casa de Alejandra y Arturo había una habitación preparada para recibir a un bebé y un video familiar en el que Arturo hablaba del 17 de junio como el día en que nacería su hijo.

La teoría inicial de la PGJDF, por tanto, involucraba directamente al esposo en la planeación.

Pero desde las primeras horas Alejandra había declarado otra cosa: Arturo no sabía lo que había hecho.

Aun así, los dos fueron puestos a disposición de las autoridades. Debido a que el delito ocurrió dentro de una institución federal, el expediente pasó de la PGJDF a la Procuraduría General de la República. Ambos fueron acusados por privación ilegal de la libertad de una persona menor de 16 años y quedaron sujetos a proceso dentro de la causa penal 59/2009. Alejandra fue enviada a Santa Martha Acatitla y Arturo al Reclusorio Oriente.

El problema para aquella primera versión oficial apareció después.

Arturo permaneció aproximadamente dos años y medio privado de la libertad, pero finalmente fue absuelto al no encontrarse pruebas suficientes de que hubiera participado en la planeación y ejecución de la sustracción.

Arturo Calderón Gamiño fue detenido en un hotel de la calzada Ignacio Zaragoza
Arturo Calderón Gamiño fue detenido en un hotel de la calzada Ignacio ZaragozaLuis Carbayo / Cuartoscuro

Es decir, el hombre al que inicialmente las autoridades presentaron como parte de una pareja que habría preparado el robo durante meses terminó sin una condena.

La diferencia no es menor: evidencia la distancia que puede existir entre una hipótesis presentada públicamente durante las primeras horas de una investigación y aquello que finalmente puede probarse ante un juez.

¿Cómo pudo sacar una bebé del hospital dentro de una bolsa?

El caso también dejó una pregunta que los primeros reportes resolvieron sólo parcialmente: ¿cómo pudo una empleada salir de un hospital público con una recién nacida escondida dentro de una bolsa?

El Hospital General reconoció que Marín trabajaba como secretaria o empleada administrativa y reportes de la época señalaban que había tenido funciones en distintas áreas del nosocomio, incluida gineco-obstetricia.

Mayra contó que Alejandra podía desplazarse entre las habitaciones haciendo preguntas a las pacientes. Después tomó a la niña de la zona donde se encontraba junto a su madre, la colocó dentro de la bolsa y atravesó el hospital hasta la salida.

Había cámaras de vigilancia y finalmente fueron esenciales para resolver el caso, pero éstas sirvieron para identificar a la responsable una vez que la bebé ya había sido sustraída.

Los reportes disponibles no acreditan que funcionarios del hospital hayan sido responsables penalmente por la sustracción, pero el episodio sí exhibió un fallo evidente en los controles: una persona con conocimiento de las instalaciones pudo aproximarse a una paciente, acceder a una recién nacida y abandonar el inmueble sin ser detenida en los filtros de salida.

Lo que tampoco apareció en la versión de 2009

Para las autoridades, el centro del caso era determinar quién había sustraído a la bebé y recuperar a la menor, algo que ocurrió rápidamente.

Pero esa aproximación dejó fuera otra pregunta: ¿qué había ocurrido con Alejandra antes del delito?

Alberdi sostiene que existió una falla más amplia del sistema alrededor de una mujer que había atravesado repetidas pérdidas gestacionales sin acompañamiento adecuado en salud mental. La directora ha señalado que el duelo después de perder un embarazo suele ser tratado con poca atención y que ese contexto es necesario para comprender —que no justificar— lo ocurrido.

Esa es precisamente la diferencia entre Un hijo propio y buena parte de la cobertura de 2009.

Mientras entonces el caso fue narrado principalmente a partir de la mujer que engordó 25 kilos, fingió un embarazo y “robó una bebé”, el documental intenta preguntarse qué ocurrió durante los meses anteriores y cómo las expectativas familiares alrededor de la maternidad contribuyeron a que la mentira creciera. Reuters señala que Alberdi comenzó el proyecto precisamente porque estaba interesada en aquello que la cobertura original prácticamente no había contado.

Eso no elimina la responsabilidad de Alejandra ni modifica quién fue la víctima de la sustracción.

La propia película introduce la voz de Mayra para impedir que la historia quede reducida exclusivamente al sufrimiento de quien cometió el delito.

¿Qué pasó con Alejandra Marín después?

Alejandra fue encontrada penalmente responsable y recibió una condena de 13 años, tres meses y 25 días de prisión por la privación ilegal de la libertad de la recién nacida. Cumplió su condena en Santa Martha Acatitla y posteriormente recuperó su libertad.

Arturo, por su parte, fue absuelto después de permanecer más de dos años detenido. Años después ambos retomaron su relación y aparecen como parte central del documental.

Un hijo propio no intenta demostrar que el robo nunca ocurrió: las imágenes de seguridad, la recuperación de la bebé, el testimonio de su madre y la condena de Alejandra forman parte del expediente.

Lo que hace es regresar a una historia que en 2009 parecía tener una explicación sencilla —una mujer fingió estar embarazada y robó una bebé— para mostrar que alrededor existían otras capas: una versión de la acusada que nunca coincidió con la de la madre, un esposo presentado inicialmente como cómplice que terminó absuelto, fallas en la seguridad del hospital y una historia de pérdidas gestacionales y presión social que prácticamente desapareció de la narración oficial y mediática de aquellos días.

Diecisiete años después, ésa parece ser la pregunta que Un hijo propio quiere dejar abierta: no si Alejandra cometió el delito, porque eso fue juzgado, sino cómo una mentira pudo crecer durante meses frente a una familia, un matrimonio y hasta un entorno hospitalario sin que nadie lograra detenerla antes de que una recién nacida terminara dentro de una bolsa rumbo a la salida de un hospital.

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