Estados Unidos, la nueva casa del futbol mexicano: ¿a costa de qué?

José Ramón Fernández
El Protagonista
Señoras y señores, la Liga MX está ampliando sus fronteras y Estados Unidos se ha convertido en uno de sus principales mercados. América y Cruz Azul, uno de los partidos más atractivos del campeonato mexicano, se jugó ayer por la noche en San Diego, durante la fecha FIFA. La Selección Mexicana está haciendo exactamente lo mismo, comenzar una nueva etapa lejos de casa.
Márquez debutó contra Colombia en Baltimore, enfrentó a Perú en Nueva Jersey y mañana jugará contra EU en Arizona. Cerrará el martes ante Chile, en Los Ángeles. Cuatro partidos de preparación en cuatro estadios americanos.
México tiene una afición enorme al otro lado de la frontera y el futbol mexicano se consume muy bien en EU. La Liga MX ha dicho que existen alrededor de 60 millones de seguidores del futbol mexicano en ese país y que su consumo es mayor que el del aficionado que vive en México.
La Liga MX quiere convertir esa afición en un negocio cada vez más grande. Los dueños de los clubes trabajan en la separación jurídica de la Liga MX de la FMF y la centralización de los derechos de televisión para México y EU.
Hay un nicho de oportunidad evidente. El aficionado mexicano que vive en EU representa entradas, horas de televisión, consumo de mercancía y patrocinadores. Pero también una conexión emocional con el país que dejó atrás. El futbol se convierte en un vínculo con sus raíces, con su cultura, con su gente y con los equipos que aprendió a querer desde México o a través de su padre o abuelo.
El calendario de esta fecha FIFA es un ejemplo de esta transformación. La Jornada 10 del Apertura 2026 se disputó pese a la actividad internacional. Mientras la Selección recorría varias ciudades de EU, América y Cruz Azul trasladaron su partido a California.
En estos tiempos todo funciona comercialmente y es ahí donde aparece el problema. El nuevo proyecto de Márquez necesita tiempo, entrenamiento, competencia e identidad. Necesita espacio y libertad para desarrollar un plan deportivo.
Desgraciadamente todo tiene un precio y el futbol profesional tampoco puede vivir al margen del dinero. No se trata de culpar a los clubes ni a la Federación por aprovechar el mercado estadunidense. Sería ridículo pensar que puede ignorar una oportunidad económica de esta magnitud.
El problema son las prioridades. Si México quiere construir una Selección competitiva para el siguiente ciclo mundialista, el calendario y las decisiones comerciales deberán acompañar al proyecto deportivo, no obligarlo a adaptarse a las necesidades del negocio y de los dueños.
La Liga MX tiene una ventaja que muchas ligas quisieran, millones de aficionados mexicanos en ambos lados de la frontera. Pero esa ventaja puede convertirse en una tentación que catapulte el desarrollo futbolístico.
Cada encuentro puede venderse mejor en suelo estadounidense, cada gira genera ingresos, cada estadio lleno representa televisión, patrocinadores y exposición internacional. El negocio es evidente. La pregunta es ¿qué se va a hacer con ese dinero y hasta dónde se va a sacrificar el aspecto deportivo para conseguirlo?
El “clásico joven” en San Diego es un ejemplo de esa transformación. Dos de los clubes más importantes del país jugaron a kilómetros de sus estadios y de los aficionados que han sostenido durante años a sus instituciones.
La Liga MX gana exposición y dinero. El aficionado estadunidense recibe un espectáculo. Todos ganan, sin embargo el futbol mexicano necesita mucho más. Necesita una liga que forme jugadores protagonistas, que tenga competencia real y que permita a su Selección trabajar seriamente.
Si el objetivo termina siendo construir una industria futbolística cada vez más grande en EU, mientras el producto que se vende no crezca ni mejore, el éxito comercial podría acarrear problemas mucho más profundos.
Ayer en San Diego, América y Cruz Azul volvieron a vender el futbol mexicano. Mañana, en Arizona, México volverá a vender a su Selección. Y detrás de ambos partidos habrá estadios, televisión, patrocinadores, millones de aficionados y mucho, mucho dinero como prioridad.
El negocio funciona. Ahora falta creer que el futbol mexicano va por buen rumbo, cosa que no sucede. Debería de estar buscando rivales difíciles, selecciones de prestigio, campeones del mundo, Copa Libertadores, pero, estamos en manos de quienes ustedes ya saben…