La infamia

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

Dijo que se iba y se fue como se van los que no quieren irse: dejando la luz prendida. Dos años después de entregar la banda, Andrés Manuel López Obrador volvió a las redes desde su finca en Palenque con más de una hora de video para presentar Pueblo, el libro que sigue a Grandeza, con el que ya había reaparecido en noviembre. Lo hizo en la víspera del segundo aniversario del gobierno de Claudia Sheinbaum. La fecha no se la pidió nadie. Tampoco hacía falta pedírsela.

Dedicó el libro a la Presidenta, “la mejor Presidenta del mundo”, y aclaró que no está para hacerle la barba a nadie. Negó ser el poder tras el trono. Quien jura que no manda suele sentir la necesidad de decirlo en un video de sesenta minutos, con los libros a cuadro, justo cuando la sucesora cumple años de gobierno. Ella lo llamó “muy emotivo” y explicó que el expresidente se retiró de la vida pública, pero no de la política. Es una distinción cómoda: permite que él opine sin responder y que ella agradezca sin deber.

Lo que llama la atención es lo que dejó fuera. En más de una hora de repaso histórico, de elogios a su movimiento y de reproches a los expresidentes, a la prensa y a Estados Unidos, no hizo referencia a su hijo. Andrés Manuel López Beltrán llegó a ese video con un reporte del New York Times sobre señalamientos que agencias de seguridad de Estados Unidos estarían analizando: presuntos vínculos con el crimen organizado y contrabando de combustible. Hay que decir lo que el propio reporte señala: hasta ahora no existe una investigación formal abierta, y la FGR niega tener una. Andy carga, además, con la revocación de su visa estadunidense y las críticas por su viaje a Japón. Su padre pudo haberlo defendido, aunque fuera mal. Prefirió hablar de humanismo mexicano.

Tampoco apareció Amílcar Olán, el empresario tabasqueño amigo de Andy, cuyo nombre figura desde hace años en reportajes sobre contratos del sexenio. El diputado Federico Döring amplió una denuncia para incluirlo por presunto huachicol fiscal, y el SAT pidió a la FGR investigar a Portacelis Gas and Oil por una supuesta defraudación de 834 millones de pesos, empresa que reportes periodísticos relacionan con gente cercana a Olán. Un equipo de TV Azteca lo ubicó en Lugano, Suiza. La fiscal Godoy dice que no hay órdenes de aprehensión. Una denuncia no es una sentencia, y conviene repetirlo. Pero el silencio absoluto también es una respuesta, y no de las que mejor retratan a quien la da.

Con los políticos pasó lo mismo. Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, fue incluido en solicitudes estadunidenses de detención provisional con fines de extradición, igual que el senador Enrique Inzunza, que se declara inocente. La FGR sostiene que Washington no mandó pruebas suficientes. A Marina del Pilar le cancelaron la visa en 2025 y ella niega cualquier relación con actividades ilícitas. Adán Augusto López tiene a Hernán Bermúdez Requena, su antiguo secretario de Seguridad en Tabasco, frente a una fiscalía estatal que pide 154 años de prisión, mientras el senador repite que no sabía nada. De ninguno se habló, ni para exonerarlo ni para deslindarse. Nadie pide que el expresidente dicte sentencias. Se le pide, a quien fue el jefe de todos ellos, una frase.

Las obras con las que pretendía quedar en la historia corrieron la misma suerte. El Tren Maya perdió 2 mil 283 millones de pesos entre enero y marzo, 43.9% más que en el mismo periodo del año pasado, y el gobierno va a inyectar 30 mil millones en subsidios. Dos Bocas se presupuestó en 8 mil millones de dólares y la cifra se elevó a 21 mil millones mientras opera al 41% de su capacidad, según las cuentas publicadas en septiembre. Son elefantes blancos que alguien alimenta todos los días, y ese alguien ya no es él.

Ahí vive, creo, la infamia. El video y el libro están en su derecho, como lo estaría cualquier expresidente. Lo que pesa es la asimetría. Él conserva el micrófono y el elogio; ella hereda las preguntas: por qué no hay investigación contra Andy, dónde están las pruebas de Estados Unidos sobre Rocha Moya, de dónde sale el dinero para el tren.

Se retiró, dice. Qué retiro tan raro: se llevó el aplauso y dejó las cuentas por pagar en casa ajena.