¿Por qué indemnizaron al expríncipe Andrés tras su desalojo de Windsor?
Conoce la cláusula de su contrato, la deuda por reparaciones y la ayuda de Carlos III.

La salida del expríncipe Andrés de Royal Lodge, la mansión de 30 habitaciones en la que vivió durante más de dos décadas, sigue generando polémica. Aunque su marcha estuvo relacionada con las consecuencias del escándalo por sus vínculos con Jeffrey Epstein, el antiguo duque de York tenía una cláusula contractual que le permitió recibir una compensación por abandonar anticipadamente la propiedad.
¿Por qué indemnizaron al expríncipe Andrés tras dejar Royal Lodge?
De acuerdo con Crown Estate, el organismo que administra los terrenos y propiedades de la Corona británica, Andrés Mountbatten-Windsor tenía derecho a recibir alrededor de 302 mil libras esterlinas, equivalentes a unos 400 mil dólares, por la rescisión anticipada de su contrato de arrendamiento.

Sin embargo, el dinero no representó una ganancia directa, pues se descontó de la cantidad que debía cubrir por las reparaciones del inmueble.
La cláusula del expríncipe Andrés que le permitió recibir una compensación
La historia se remonta a 2003, cuando Andrés firmó un contrato de arrendamiento por 75 años para ocupar Royal Lodge, ubicada cerca del Castillo de Windsor. El acuerdo contemplaba importantes obras de renovación, valoradas en aproximadamente 7.5 millones de libras, que el entonces príncipe se comprometió a financiar.

Precisamente esa inversión explica la cláusula que ahora le permitió obtener una compensación. El contrato establecía que, si entregaba anticipadamente la propiedad durante los primeros 25 años, tendría derecho a recuperar parte de los gastos de renovación.
Aunque el acuerdo originalmente contemplaba varias décadas más de ocupación, Andrés abandonó la residencia en febrero de 2026, después de que su hermano, el rey Carlos III, decidiera apartarlo de la propiedad en medio de la controversia que rodea su relación con Epstein.
La deuda millonaria del expríncipe Andrés por Royal Lodge
La compensación, sin embargo, no fue suficiente para evitar una cuenta considerable. Tras recuperar la mansión, Crown Estate informó que el antiguo inquilino debía pagar 1.8 millones de libras por reparaciones y daños detectados al devolver el inmueble.

Al descontar las 302 mil libras correspondientes a la rescisión anticipada del contrato, la cantidad neta que recibió el organismo fue de 1.5 millones de libras.
El caso ha vuelto a poner bajo escrutinio las condiciones en las que Andrés ocupó Royal Lodge. Durante años, su contrato contempló una renta simbólica, conocida en Reino Unido como peppercorn rent, en lugar de un alquiler convencional. Esa circunstancia había generado críticas, especialmente por el tamaño de la propiedad y los terrenos que la rodean.
¿Carlos III pagó la deuda de su hermano?
Otro detalle que llamó la atención fue la intervención del rey. Según información difundida por medios británicos, Carlos III puso a disposición de su hermano 1.5 millones de libras procedentes de sus ingresos privados para cubrir el saldo pendiente con Crown Estate.

La operación permitió saldar la cuenta relacionada con la entrega de Royal Lodge. No obstante, no se ha establecido públicamente si el dinero deberá ser devuelto al monarca o si se trató de otro tipo de apoyo económico privado.
La ayuda también ha generado preguntas sobre la relación entre los hermanos, especialmente después de que el rey retirara a Andrés sus títulos y le exigiera abandonar la residencia.
El escándalo de Jeffrey Epstein detrás de Andrés de Windsor
La salida de Royal Lodge se produjo en medio de las repercusiones por los vínculos de Andrés con Jeffrey Epstein, el financiero estadounidense condenado por delitos sexuales. El expríncipe ha negado haber cometido irregularidades relacionadas con el caso.

Además, continúa bajo investigación por una presunta conducta indebida durante su etapa como enviado comercial británico, entre 2001 y 2011. Se sospecha que habría compartido información económica confidencial con Epstein, acusación que Andrés rechaza.
En otro frente, un juez británico determinó recientemente que las órdenes utilizadas para registrar sus residencias eran ilegales, aunque aclaró que esa resolución no pone fin a la investigación.
Mientras las autoridades continúan examinando el caso, Royal Lodge queda en manos de Crown Estate, que estudiará cómo aprovechar la propiedad para generar beneficios económicos para el país.