Bad Bunny reclama reembolso millonario tras ganar caso por derechos de autor
Bad Bunny solicita reembolso millonario tras vencer en juicio por sample; acusa a editorial africana de prolongar un litigio sin bases legales.

El cantante puertorriqueño Bad Bunny solicitó el reembolso de 465.612 dólares en honorarios legales luego de que un tribunal desestimara una demanda por derechos de autor relacionada con su álbum 'Un Verano Sin Ti'.
El caso, presentado en 2025 por la empresa emPawa Africa, acusaba el uso no autorizado de un sample en la canción “Enséñame a Bailar”. La disputa se desarrolló en Estados Unidos y concluyó a inicios de marzo de 2026 cuando un juez archivó el proceso por falta de prosecución, tras el retiro de los abogados demandantes.

Demanda contra Bad Bunny por sample en “Enséñame a Bailar”
La controversia comenzó cuando emPawa Africa interpuso una demanda contra Bad Bunny por el uso de un fragmento de la canción “Empty My Pocket”, lanzada en 2019 por el compositor nigeriano Dera.
La empresa alegó que no se había solicitado autorización previa para utilizar el material en “Enséñame a Bailar”, tema que formó parte del álbum 'Un Verano Sin Ti' y que tuvo presencia en el Billboard Hot 100 en 2022.
De acuerdo con los documentos del caso, la canción en disputa alcanzó notoriedad internacional, lo que incrementó el impacto de la acusación.
La editorial africana sostuvo que el uso del sample constituía una infracción directa de derechos de autor, señalando que ellos poseían los derechos necesarios para autorizar cualquier uso derivado de la obra original.
La demanda incluyó no solo al artista, sino también a varias entidades vinculadas a la distribución y producción musical, entre ellas Rimas Entertainment y The Orchard. Estas compañías fueron señaladas como codemandadas por su participación en la comercialización del tema cuestionado dentro del mercado internacional.

Defensa legal y argumento de licencia autorizada
La defensa de Bad Bunny sostuvo desde el inicio que el uso del sample estaba debidamente autorizado por otro titular de derechos, el productor conocido como Lakizo. Según los abogados del artista, esta autorización hacía improcedente la reclamación presentada por emPawa Africa.
Con base en esta postura, los representantes legales argumentaron que existía documentación suficiente para demostrar que el fragmento musical fue licenciado correctamente antes de su uso en la canción. Esta línea de defensa se mantuvo durante todo el proceso judicial como eje central del caso.
Como señala el escrito presentado por la defensa, el conflicto giró en torno a la titularidad real de los derechos sobre “Empty My Pocket”, lo que derivó en un desacuerdo entre las partes involucradas en la producción original del tema.

Por qué el caso fue desestimado por el juez
A finales de 2025, los abogados de emPawa Africa se retiraron del caso citando “diferencias irreconciliables”, lo que dejó a la empresa sin representación legal en un momento clave del proceso. Esta decisión marcó un punto de inflexión en el litigio.
De acuerdo con registros judiciales, la falta de continuidad en la representación impidió que la parte demandante avanzara en la etapa de presentación de pruebas. Esto llevó a que el tribunal considerara que no existía intención de continuar con la demanda.
Como resultado, a principios de marzo de 2026, un juez desestimó el caso por falta de prosecución. La resolución cerró formalmente el litigio sin que se llegara a una evaluación de fondo sobre la supuesta infracción.

Bad Bunny exige reembolso de honorarios legales
Tras la desestimación del caso, los abogados de Bad Bunny presentaron una solicitud formal para recuperar los honorarios legales acumulados durante la defensa. El monto total asciende a 465.612 dólares, derivados de meses de litigio.
En el documento presentado el 23 de marzo, la defensa sostiene que la demanda “no tenía fundamento desde el principio y nunca debió haber sido presentada”. Esta afirmación forma parte del argumento para justificar el reembolso solicitado ante el tribunal.
De acuerdo con el escrito, emPawa Africa habría litigado de manera agresiva con la expectativa de obtener un acuerdo económico significativo, aprovechando la notoriedad pública del artista y los posibles costos reputacionales asociados al caso.
El caso implicó la participación de un equipo legal especializado en la industria musical, encabezado por el abogado Jeff Goldman y el bufete Gray Robinson, con sede en Florida.
Según la solicitud presentada, las tarifas por hora de los abogados principales oscilaron entre 555 y 680 dólares. Estos costos reflejan el nivel de especialización requerido para abordar disputas complejas de derechos de autor en la industria musical.
La solicitud de reembolso está dirigida exclusivamente contra emPawa Africa y no contra el compositor Dera. Según el documento, se considera que el artista no fue el principal responsable de impulsar ni financiar la demanda.
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