Alex Martínez, el cinefotógrafo mexicano que dio su visión a 'La casa del dragón'
El cinefotógrafo mexicano Alex Martínez filma 'La casa del dragón' y continúa el legado de su abuelo, leyenda de la Época de Oro.

La casa del dragón es esa serie que surgió de la exitosa Juego de tronos y a lo largo de tres temporadas ha conquistado a todo aquel que la sigue. Sí, la historia es algo importantísimo, pero detrás del resultado final que se ve en pantalla hay un equipo humano poniendo su talento en una de los proyectos más ambiciosos y desafiantes a nivel profesional. Alex Martínez, mexicano, cinefotógrafo y con el arte visual en su ADN, es parte de ese ejército de creativos.
Sí, Alex ha sido el encargado de la fotografía de ocho capítulos a lo largo de las tres temporadas de la serie, tres en la más reciente, y está convencido de que en México hay muchísimo talento detrás de las grandes producciones audiovisuales.
“Hay muchísima banda mexicana en el mundo haciendo cosas así, y no sólo el medio audiovisual, sino todo, pero hablando de este medio, hay gente muy talentosa haciendo todo tipo de trabajos, desde sonido, música, edición, fotografía. Hay directores mexicanos haciendo cosas increíbles a nivel audiovisual. No sólo las pelis de Iñárritu, hay mucha gente que a lo mejor no conocemos el nombre, que están ahí haciendo cosas increíbles y que, aparte, el mundo sí las reconoce como talento mexicano.
Yo siempre digo que a los fotógrafos mexicanos nos ven como los brasileños de futbol en el mundo, y es cierto, somos muy reconocidos y eso es increíble, que la gente nos vea así. El mexicano es bueno para muchas cosas, hay muchísima gente muy valiosa. México tiene ese bagaje cultural y artístico y ahí estamos dándole todos”, compartió Alex en entrevista con Excélsior.

Ascendencia cinematográfica
No es una casualidad que Alex haya llevado su carrera por el camino de las luces y los lentes. Su abuelo Raúl Martínez Solares fue director de fotografía de más de 270 películas, muchas de ellas de la Época de Oro del Cine Mexicano como La ilusión viaja en tranvía y El río y la muerte, donde trabajó al lado de Luis Buñuel.
Gilberto Martínez Solares, su tío abuelo, fue guionista y director, estuvo nominado al Ariel por Cinco rostros de mujer y fue el responsable de descubrir a Germán Valdés Tin Tan, con quien produjo una treintena de películas. Pero Alex no se cuelga de su pasado familiar, ha hecho camino propio en la industria, llegando hasta Westeros.
“Todo pasó como en pospandemia y básicamente con la directora con la que trabajo en La casa del dragón, Clare Kilner, que es una gran amiga. Llevábamos un par de proyectos juntos y hemos hecho una gran dupla, una gran amistad. Y claro, yo estaba con ella cuando se la ofrecieron, pero cuando estaba en su proceso de decir que quería un director de fotografía en específico, estábamos filmando un proyecto aquí en México.
Y HBO Max suele ser aceptar las cosas de los directores, les suele dar generalmente a su crew y a su director de fotografía. Entonces, bueno, tuve la fortuna de que sí quisieran que yo la hiciera y pues desde la temporada uno arrancamos felices”, explicó.

Queen’s Landing, Rhaenyra Triumphant y Tumbleton son los episodios de esta temporada en los que Alex puso su ojo y composición para que la locura que es hacer una serie como La casa del dragón, con los estándares de producción tan altos que tiene, llegara a buen fin.
“No es sencillo, todo es complicado. La verdad es que es un proyecto que tiene una escala gigante, afortunadamente también tiene un crew que le corresponde, muy bueno, muy grande, que está ahí para arroparte y ayudarte, desde el equipo de cámara, el de iluminación, pero también efectos especiales, efectos visuales. Todo es complejo, afortunadamente el gran lujo de esta serie es tener el tiempo para atacarlo de una mejor forma. Todas estas escenas que parecían súper complicadas y que lo son, también tienen un tiempo de preparación como corresponde.
“En particular, hay una secuencia que fue en la temporada uno, la Coronación, una secuencia que era complicadísima y que tuvimos que resolverla en meses y en diferentes sets, fue muy complicada porque, aparte, había muchas cosas de la historia del guion que hubo que aterrizar fuera. Creo que es un reto de todos los días, creo que vemos mucha gente para afrontarlo y en ningún momento te sientes solo, y eso lo hace un proceso súper bonito”, agregó.
Libertad creativa
Alex tuvo la libertad de hacer muchas cosas en La casa del dragón, así como tuvo la oportunidad de aportar ideas y resolver escenas como él pensaba que sería lo mejor para la serie, haciendo que su trabajo realmente se sintiera como un trabajo en equipo.
“Creo que existe el estigma de que una serie tan grande a lo mejor estás controlado o mucha gente te dice qué hacer. Mi experiencia con HBO Max es que son de toda la libertad absoluta y la verdad es que yo me siento como si no hubiera nadie detrás de mí, que es un proceso hipercreativo. Nos dejan tomar todas las decisiones dentro de un universo en donde hay ciertas reglas. Estás siguiendo un guion, una historia, pero en cuestión de encuadre y luz tengo toda la libertad del mundo.
“Hay muchísimas cosas que dentro de mis episodios, que son propuestas mías y pláticas con la directora. Es un proceso súper creativo y súper libre. La verdad es que me siento muy afortunado de estar en un proceso tan artístico que no lo pareciera, pero lo es y fui súper, súper libre. Es una súper experiencia”, señaló.

Para el cineasta chilango, La casa del dragón ha sido una escuela que lo ha ayudado a pulir el expertise que ya tenía desde antes, desde que comenzó en el año 2000, y que es una consecuencia que lo colocó en una producción internacional y global.
“Al final esto es un proceso, ha sido una parte de mi vida, atrás hay seis años ya de este proyecto. Tiene un lugar muy particular. Yo creo que voy a ver esto más adelante, mi vida hacia atrás, y lo voy a ver como una época en mi vida, casi una década, de muchas satisfacciones. Me ha traído no sólo conocer gente increíble, ha sido una gran satisfacción ser parte de esto. Yo creo que lo que más me trae es un orgullo de haber sido parte de algo importante que a la gente le gusta, aprecia, y de un proceso personal muy bonito, muy artístico.