La NEM como campo de batalla

 

 La Jornada, el periódico más afín a la Cuatroté, publica dos artículos discordantes sobre la política educativa. En la edición del martes 14, la cabeza resume la postura de la Secretaría de Educación Pública: Se consolidó en el ciclo 2025-2026 la Nueva Escuela Mexicana. El título de la edición del lunes 13 expresa lo contrario: Docentes aseguran que la NEM sigue ‘estancada’. En la mañanera del lunes, Mario Delgado Carrillo, secretario de Educación Pública, afirmó: “[…] donde la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación realizó paros hubo programas emergentes para actualizar a los niños y que no tuvieran ninguna pérdida. De hecho, tuvimos un cierre muy intenso de este ciclo para que se aproveche hasta el último día de clases”. Asunto difícil de creer, ya que en buena parte de los territorios de la CNTE cerraron el ciclo desde la semana pasada. Algunas escuelas de Oaxaca y Acapulco, incluso desde la anterior.

El reportaje del lunes cita a militantes de la CNTE y a docentes frente a grupo. “La profesora Guadalupe Segura, directora de preescolar, destacó que, si bien con la NEM hay una búsqueda de nuevas propuestas pedagógicas, aún es insuficiente el acompañamiento de la SEP; tampoco basta con que en los CTE (Consejos Técnicos Escolares) se fortalezca la autonomía de los docentes si al final te quedas solo frente a todos los problemas que puedas enfrentar en el proceso de aprendizaje de tus alumnos”.

Quizás el primer punto de desacuerdo esté en el verbo “consolidar”. Puede decirse que el secretario de Educación Pública usa el término en sentido formal: los planes y programas ya están aprobados, los libros de texto distribuidos y la formación docente en marcha, aunque con un presupuesto raquítico. Los críticos replican que la consolidación no es la promulgación: una reforma se consolida cuando cambia las prácticas reales en el aula, no cuando se publica en el Diario Oficial de la Federación.

Acaso los libros de texto gratuitos sean la parte más controvertida. La SEP los presenta como evidencia de consolidación. Los opositores señalan el caos en su implementación: la resistencia de algunos estados, impugnaciones judiciales, la confusión entre los docentes sobre cómo usarlos y el hecho de que muchos maestros siguieron utilizando los anteriores. Es difícil que un cambio que requiere amparos judiciales para imponerse pueda considerarse consolidado.

Hay una singularidad. Ambos flancos coinciden en que la formación docente es insuficiente. La diferencia está en la interpretación: la SEP lo toma como reto; los docentes críticos lo ven como evidencia de que la reforma se impuso sin condiciones para aterrizarla, sin guía ni materiales de apoyo claros y concisos.

Otro punto de la controversia se refiere a la evaluación. La NEM rechaza las evaluaciones estandarizadas, como PLANEA o PISA, como criterio de calidad. Esto le permite al funcionariado eludir preguntas sobre los resultados de aprendizaje. Pero ese mismo encontronazo es, para los observadores independientes, una forma de blindar la reforma educativa de la Cuatroté frente a cualquier rendición de cuentas.

Un ángulo que vale la pena explorar: ¿qué tanto la NEM representa una visión pedagógica propia de la Cuatroté y qué tanto es una negociación con las facciones sindicales, en especial con la CNTE? Varios críticos sugieren que parte de la reforma es más una concesión política que un proyecto educativo coherente.

Con el cambio de administración, surgió una nueva pregunta: ¿Mario Delgado, como titular de la SEP, representa la continuidad de la NEM o un ajuste silencioso? Su énfasis en las becas y la conectividad, más que en la reforma curricular, puede leerse como una forma de desplazar el centro de gravedad sin declarar ruptura.

Y tal vez así sea. La Presidenta proclamó durante su gira reciente: “O sea, en pocas palabras, si naciste en Zacatecas y estudias en Zacatecas, desde la primaria hasta la universidad, si estudias en escuela pública: becas, becas, becas y más becas para ayudar a las mamás y a los papás de Zacatecas” (Excélsior, nota de Ernesto Méndez, 12 de julio). Es un grito de batalla, más que una propuesta de política educativa.