La verdadera historia de Billy Álvarez en Cruz Azul: El fin de una dinastía que perdió la brújula
Conoce cómo su padre le dejó el poder en la Cooperativa y el equipo, y cómo logró permanecer 32 años siendo el máximo dirigente en medio de peleas familiares.

El apellido Álvarez siempre tendrá un significado de leyenda en la historia de Cruz Azul. Una que comenzó luminosa y acabó siendo opaca. La muerte de Guillermo Álvarez Cuevas, quien fue el presidente de la Cooperativa y del equipo por 32 años, cierra, en apariencia, el último escrito de una familia que estará ligada eternamente al cemento y el futbol.
Guillermo Álvarez Macías, el padre de Billy, fue aprendiz de mecánico. En 1937 fue aceptado como cooperativista en La Cruz Azul y se casó con Carmen Cuevas. Soñaba con manejar algún día la empresa. Pasó de estar en las máquinas, a ser cajero, manejar el almacén y después a los escritorios.
En medio de ese paisaje, fundó el equipo de futbol ya cuando fue nombrado director general de la cementera en 1955. Fue capaz de ir a la FIFA para arreglar el asunto del nombre, porque estaba prohibido que un equipo llevara marcas comerciales, y era tan tunante que en lugar de cambiar el nombre del club, le cambió el nombre a toda una ciudad: por él, Ciudad Jasso, en Hidalgo, pasó a ser Ciudad Cooperativa Cruz Azul. Prometió un estadio, el 10 de diciembre, hospitales, calles higiénicas y pavimentadas, auditorios y tiendas comerciales, todo lo cumplió, incluso, llevar al equipo a Primera División jugando como local en el estadio Azteca.
Billy Álvarez y su hermano entran a escena
Tuvo cuatro hijos: Carmen, Alfredo, Guillermo y Gilda. De ellos, en particular, el favorito será el tercero, al que por las raíce s inglesas de la empresa apodarán Billy y quien con los años se convertirá en el hombre de hierro de un equipo que perdió la brújula para ganar.

A la muerte de su padre, por paro cardiaco el mismo día que iba a inaugurar una presa con el presidente Luis Echeverría, Billy Álvarez buscó el poder a los 31 años junto a su hermano Alfredo, con el que tenía una pésima relación, y Víctor Garcés Rojo, su cuñado.
Perdió las elecciones ante Joel Becerril en 1978. Los estatutos de la Cooperativa ordenaban mandatos de una década. Para 1988 regresó Billy y esta vez ganó, aparentemente para eternizarse. Duró en el cargo 32 años porque siempre convencía a los trabajadores.
La muerte de su madre trajo problemas a Billy Álvarez
Él, a diferencia de sus hermanos, estaba metido de lleno en la Cementera y comprendía las peticiones de los trabajadores. Sólo que sabía que su lugar estaba lejos de ellos y se unió a su hermano Alfredo, que siempre receló por no ser el favorito, y a su cuñado, Garcés Rojo, quien preparaba todo el enramado de los escándalos financieros.

En 2009, cuando muere su madre, se desataron los demonios. Su propio hermano atisbó el momento perfecto de golpearlo. Fue cuando comenzaron las traiciones. La directiva se fragmentó a pesar de que todos se enriquecían de lo mismo, sólo que esta vez, había puñaladas.
Un grupo denominado de los 20 comenzó a atacar a Billy y salieron a la luz muchos desvíos de dinero. Al final, aunque no fuera solo Guillermo Álvarez Cuevas, se le atribuyó la desaparición de 400 millones de dólares por medio de empresas fantasmas y paraísos fiscales en las Islas Caimán.
¿Qué fue de toda la familia Álvarez en Cruz Azul?
Alfredo Álvarez, cuando vio caer las bombas, desapareció. Para muchos es el principal delator de los trucos sucios que hicieron en la empresa y en la que fueron cayendo muchas piezas, empezando por Billy Álvarez, detenido durante la cuarentena de covid.

Víctor Garcés Rojo también terminó en la cárcel, en donde sigue hasta la fecha.
El hijo de Guillermo Álvarez Cuevas, apodado Robin, está prófugo y junto a él al menos otras 20 personas tienen orden de arresto.
Billy Álvarez, el presidente que más tiempo duró en la silla de Cruz Azul y de la Cooperativa, fue derrocado en 2020 dejando todo en manos de Víctor Velázquez. Murió en un hospital de Toluca.
En Ciudad Cooperativa Cruz Azul hay bustos de su padre y de su madre; de él, es difícil que se quiera recordar algo.