'Vaquero' Navarrete unifica ante Sugar Núñez: crónica de una guerra civil mexicana en Arizona

En una exhibición de coraje y resistencia, Emanuel 'Vaquero' Navarrete detuvo a Eduardo "Sugar" Núñez en diez asaltos para unificar los títulos superpluma en Glendale

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El Vaquero Nvarrete unifica los títulos de las 130 libra de IFB y WBO.Redes sociales

El boxeo mexicano no entiende de cortesías diplomáticas cuando hay dos cinturones de por medio. Lo que se vivió la noche de este sábado en la Arena Desert Diamond no fue una pelea cualquier, fue un pleito elevado a los más altos escalones del heroísmo. Emanuel 'Vaquero' Navarrete y Eduardo 'Sugar' Núñez escribieron el capítulo 172 de los duelos titulares entre paisanos, una carnicería que terminó cuando el orgullo de Núñez se estrelló contra la realidad médica antes de iniciar el undécimo asalto.

Navarrete, el hombre de los brazos interminables y los ángulos imposibles, unificó las coronas de la OMB y la FIB del peso superpluma, pero el precio fue una factura pagada con sudor y sangre ante un 'Sugar' que vendió cara la piel.

Navarrete llegó a 40 victorias profesional y por primera vez en su carrera es campeón unificado. El mexiquense se instala como el más grande boxeador de las 130 libras.

El rugido del desierto

Desde el campanazo inicial, la diferencia de alcances dictó la partitura, pero no el ritmo. El 'Vaquero' soltó esos ganchos de izquierda que parecen nacer desde el sótano, mientras Núñez, más compacto y frontal, buscaba acortar la distancia para depositar su dinamita en la zona media del campeón. No hubo estudio; el manual se quedó en el vestidor. Para el segundo giro, el intercambio de bombazos ya era la constante.

Núñez, un noqueador por derecho propio, logró castigar al 'Vaquero' contra las cuerdas en el quinto, obligando al mexiquense a amarrar y tirar de oficio. Fue un "me voy o te vas" constante, un tiroteo donde las mandíbulas parecían de granito. Al llegar a la mitad del combate, el réferi tuvo que saltar como si fuera un muro de contención para separar a dos hombres que se abrazaron antes de ir a sus esquinas, reconociendo que estaban en medio de una tormenta compartida.

El asalto del destino

La balanza comenzó a inclinarse en el octavo. Navarrete, quien intensificó su trabajo físico en San Juan Zitlaltepec para este compromiso, demostró que tiene más pulmones que su rival. El 'Vaquero' empezó a amartillar la mano derecha con una precisión quirúrgica, castigando sistemáticamente el rostro del sinaloense.

En el noveno sobrevino la tragedia estética del boxeo. Un impacto seco del 'Vaquero' hizo blanco en el ojo derecho de Núñez. El daño fue inmediato: el párpado se rindió ante la inflamación y la sangrecomenzó a nublar la visión del 'Sugar'. A pesar de estar prácticamente ciego de un lado, Eduardo salió al décimo a jugarse el resto, un acto de valentía que recordó las épocas de los grandes gladiadores tricolores.

El castigo en el décimo fue excesivo. Navarrete, oliendo la sangre, no dejó de soltar golpes rectos y uppers que sacudían la cabeza de un Núñez ensangrentado y con el ojo totalmente cerrado. Al terminar el asalto, la esquina del 'Sugar' lo dejó salir, pero el médico de ring tomó la decisión más difícil y el réferi alzó las manos.

Fue un nocaut técnico que salvó la integridad de un peleador que no sabía decir "basta". El 'Vaquero' Navarrete se erige como el monarca absoluto de las 130 libras, reafirmando que, aunque los organismos intenten evitar las unificaciones, el corazón de los mexicanos siempre termina por imponer su propia ley sobre el ring. 

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