El sospechosismo en México

Raymundo Canales de la Fuente

Raymundo Canales de la Fuente

Bioética y biopolítica

Es un hecho consumado, más que demostrado, que la autoridad mexicana capturó a uno de los criminales más buscados del orbe. El señor apodado El Mencho cayó frente a la intervención de las fuerzas de seguridad del Estado defendiéndose a balazos, mató a varios integrantes de las Fuerzas Armadas y él mismo recibió impactos de bala. El secretario de la Defensa hizo una narración pormenorizada de los hechos, y al escucharla resulta por completo lógica, congruente, sensata y, además, nos dejó ver la actitud profundamente humana del funcionario. No cabe lugar a dudas, no existe espacio para poner en entredicho absolutamente nada de lo que nos reportaron. La única actitud correcta es congratularnos como país de tener una Presidenta tan comprometida y un grupo de sus colaboradores en extremo eficaces en el tema de brindarnos seguridad a las y los mexicanos.

En este escenario resultan no sólo ilógicas, sino francamente absurdas y ridículas las afirmaciones de un grupo de comunicadores o ciudadanos que señalan que ellos desean ver el cadáver del criminal para corroborar que se trata del personaje. Como si su mirada fuera prueba absoluta de la personalidad de un individuo al que no conocen.

Entiendo que venimos de una historia reciente en la que estábamos acostumbrados a las mentiras sistemáticas de quienes nos gobernaban, pero desde luego sus historias no se podían sostener frente al razonamiento más simple. Ésta es otra historia. Todo se sostiene, incluso la autoridad fue tan cuidadosa que le tomó pruebas genéticas a quienes dicen ser sus familiares para corroborar el vínculo, y con los resultados en la mano entregaron ya el cadáver. No hay lugar a dudas, además de las terribles demostraciones de violencia que ocurrieron en muchos lugares cercanos. Eso no habría sucedido si el tal Mencho estuviera con vida. Pues ni así, los que sospechan tienen visión tubular, sólo son capaces de mirar de frente a un solo objetivo: dudar aunque la evidencia les muestre otra cosa.

México tiene que cambiar, debemos entender que no todo es malo, que la realidad no es blanco y negro y que existen gobiernos bien intencionados, aunque les parezca increíble.

Inclusive hay evidencias de fuera del país: el presidente del país más poderoso del mundo se atribuyó el éxito de la operación, cuando todas y todos sabemos que sólo aportaron información, seguramente valiosa, pero hasta ahí llegaron.

Ojalá podamos madurar como ciudadanía para acceder a discusiones verdaderamente productivas, que nos urgen como sociedad. Me parece que es fundamental la enseñanza de las ciencias sociales de forma generalizada. Ponderar los fenómenos sociales en su justa dimensión sin duda podrían aportar elementos para enriquecer el diálogo.

Ojalá lo veamos pronto.

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