Fantasmas

¿Estamos hechos sólo para crecer y desarrollarnos como personas?

Por: Paulina Majul Rubio*

¿A dónde se van todos aquellos que ya no están pero que siguen? Los vivos que están muertos.

Cuántas personas hay que pasaron de verlas diariamente o saber sus rutinas a la perfección, a no saber que es de ellas. Ese montón de personas que por un momento parecían eternas en nuestro camino y que hoy al voltear atrás, nos damos cuenta de que llevan ya mucho tiempo lejos de nosotros. Ya no sabemos quiénes son ni ellos quienes somos nosotros. Se convierten en fantasmas. Siguen vivos en algún lugar, un lugar del cual nosotros ya no somos parte.

Existen un montón de tipos de duelo y uno de ellos pasa muy desapercibido; el duelo silencioso de aquellos que lentamente se alejaron y de repente ya no son lo que algún día fueron en nuestra vida. Sea el motivo que sea, pesa el entender que alguien ya no es. Puede que ni siquiera extrañemos a esas personas, pero al recordar, nos quedamos con esa pregunta incesable de: ¿qué pasó? Porque aun cuando somos nosotros los que nos alejamos, siempre queda esa incomodidad y cuestionamiento de cuál fue el momento en el que todo cambió. De ser alguien que solía buscarnos para todo o nosotros a ellos, a pasar silenciosamente en nuestros recuerdos.

Puede que sea cierto eso que dicen de que el tiempo cura todo, pero más bien, creo que el tiempo hace que te olvides y por eso se vuelve más fácil.

De sentir todo tan intenso y tan cercano, a recordar como si todo hubiera sido un sueño, a olvidar como nos sentíamos con esa persona y nos hacemos creer que tal vez nunca pasó.

Hay personas que llegan a enseñarnos algo y se van, o a quienes les tenemos que enseñar algo y luego nos vamos, pero, ¿a dónde se van todos esos recuerdos además de la memoria? ¿Estamos hechos sólo para crecer y desarrollarnos como personas? ¿Cuál será realmente el significado de las personas en nuestras vidas? ¿Por qué el humano necesita crear lazos con otros para sobrevivir? Como de costumbre, me pregunto sin parar el porqué de cada momento que se atraviesa en mi vida, de cada persona, de cada canción, de cada conversación. 

Crezco más y más y me vuelvo más consciente de lo que alguna vez fui, pero que ya no soy. Este duelo camina conmigo de manera silenciosa; hay múltiples fantasmas en mi vida, así como en la de muchos, aquellos fantasmas no detienen mi vida, no son algo que se manifieste todo el tiempo, pero de vez en vez, se aparecen y me atormentan con tantas preguntas que a veces no puedo responder o que respondo con recuerdos buenos o recuerdos malos.

Así como dicen, deja que el tiempo sane, creo que también habrá que decir que dejemos a esos fantasmas caminar con nosotros. Puede que eventualmente algunos se cansen y aparezcan con menor frecuencia, pero también tenemos que aceptarlos. Hay fantasmas que se quedan en algún lugar especial, así como tenemos un sitio para el “yo” de alguna etapa que no nos gusta recordar, pero que ahí seguirá porque es lo que fuimos y siempre seremos. Todo nos ha llevado a ser quienes somos, cada detalle que pudiera ser insignificante en nuestras vidas continúa su camino a nuestro lado.

La pregunta no es ¿cómo dejo ir a los fantasmas, sino cómo hago las paces con los fantasmas? Hay que dejarlos ser junto a nosotros, pero sin dejar que nos atormenten, porque, sí son y serán algo que importó e impactó nuestra vida, pero ya no son responsables de seguir influyendo en nuestro futuro.

Estemos en paz con nuestros fantasmas, nosotros también somos fantasmas en sus vidas, con tormentos o no; ya no somos nosotros y tampoco lo son ellos. Son sólo fantasmas de lo que algún día fue.

 

               

*Instagram: @paulinamajulr

Correo: paumajulr@gmail.com

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