Uriel Antuna llega a los Pumas tras un paso para el olvido con los Tigres
El extremo duranguense ha dejado sensaciones ambivalentes en los equipos en los que ha militado; el cuadro de la UNAM será su última oportunidad para mostrarse en serio

Alguna vez se pensó que Uriel Antuna, veloz extremo, se consolidaría como uno de los atacantes más desequilibrantes de la Liga MX. Sin embargo, no pudo dejar atrás las etiquetas de inconsistencia que lo han acompañado en las diversas etapas de su carrera. Su recorrido en el futbol mexicano, marcado por la controversia, el talento y una innegable evolución e involución, lo ha llevado a ser una pieza importante, pero desechable a nivel de clubes.
En su trayectoria más reciente, con los Tigres de la UANL, no cumplió con las expectativas. Llegó al equipo felino en agosto de 2024, pero su rendimiento fue notablemente discreto. En los partidos que disputó con los universitarios, sus números no reflejaron la inversión ni el desequilibrio que mostró en otros equipos.
Con un registro de apenas 3 asistencias en 48 partidos tanto de la Liga MX como internacionales, Antuna no logró consolidarse como titular ni el jugador determinante que se esperaba, lo que llevó a que su etapa en el norte fuera vista como uno de los momentos bajos de una carrera intermitente.
Una montaña rusa de emociones
El Brujo, como se le apoda, regresó a México tras un breve paso por el futbol europeo y la MLS, recalando en las Chivas del Guadalajara a principios de 2020. Su etapa en el Rebaño Sagrado fue una montaña rusa. A pesar de su esfuerzo y de mostrar destellos de su gran velocidad y capacidad de desborde, el rendimiento general del equipo y su propia irregularidad generaron críticas constantes por parte de la afición.
Se le pedía mayor contundencia frente al arco y una mejor toma de decisiones en el último cuarto de cancha, a menudo siendo señalado como un jugador de gran potencial, pero de impacto intermitente.
En La Máquina se le vio su mejor versión
El punto de inflexión en su carrera dentro de la Liga MX llegó con su traspaso a Cruz Azul para el Clausura 2022. Bajo la disciplina de La Máquina, Antuna experimentó madurez. En el conjunto cementero, el polémico entrenador Martín Anselmi (que saliera por la puerta de atrás de La Máquina) le otorgó la confianza y el rol de protagonista que necesitaba. Su velocidad se convirtió en el arma principal del ataque celeste, utilizando su desborde por la banda para centros de peligro.

En Cruz Azul, Antuna mantuvo su explosividad y mejoró su estadística de goles y asistencias. Se transformó en un líder en la ofensiva, mostrando una regularidad que antes se le cuestionaba. Su impacto se hizo tan evidente que se convirtió en un habitual en las convocatorias de la Selección Mexicana.
La velocidad es su mejor arma, pero ¿le alcanzará?
El sello distintivo de Antuna es, sin duda, su velocidad. Es uno de los jugadores más rápidos de la Liga MX, lo que le permite ganar duelos individuales y romper líneas defensivas con facilidad. .
Durante casi una década, el ámbito del futbol mexicano le ha dado seguimiento a la transformación de un talento prometedor a un jugador fundamental. Con la Selección Mexicana se colgó la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio y ha alzado un par de ocasiones la Copa Oro.

Ahora con los Pumas, aunque fue pedido por el técnico Efraín Juárez, tendrá pocos minutos que deberá aprovechar para que el equipo auriazul presente mejores resultados que el semestre pasado y, en sus aspiraciones individuales, ser convocado para la Copa del Mundo 2026.
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