Mucho se habló de la reunión privada que la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo hace un par de semanas con la dirigencia nacional de Morena, encabezada por Luisa María Alcalde, líder nacional, y Andrés Manuel López Beltrán, secretario de Organización.
En columnas políticas se publicaron versiones de quienes atestiguaron la reunión, y todos coinciden en lo general que no fue tersa; por el contrario, que la situación se tensó entre la Presidenta y el hijo de Andrés Manuel López Obrador.
El encuentro fue confirmado por la propia Sheinbaum en su mañanera, quien al tratar de explicar el motivo se enredó, diciendo primero que le habían pedido reunirse; después que fue ella quien convocó, “porque tenía mucho tiempo sin verlos”.
Aunque la mandataria negó que se abordara el tema de la reforma electoral –que está por enviar al Congreso–, nadie creería que en estos momentos haya un tema más importante para tratar con su partido.
Es obvio que se habló del proceso electoral del próximo año, donde habrá cambio de gobernadores en 17 estados –que representan más de la mitad del país–, sin contar las alcaldías, las diputaciones y la elección de jueces y magistrados.
Y por si fuera poco, Morena y sus aliados quieren que en esa misma fecha se incluya la revocación de mandato, para que los mexicanos decidan si quieren que los siga gobernando Sheinbaum, o que deje el cargo por pérdida de confianza.
Es una elección de vida o muerte para la 4T ,y la Presidenta no la iba a dejar en manos de dos inexpertos, sobre todo después de que en las últimas elecciones estatales Morena perdió Durango y Coahuila, con Andy como operador.
Entre los estados que estarán en juego destacan Baja California, Campeche, Guerrero, Michoacán, Quintana Roo, Sonora, Sinaloa y Zacatecas, por ejemplo, algunos de ellos en riesgo para el oficialismo.
Un ingrediente adicional es que los actuales gobernadores le deben su cargo a López Obrador, no a Sheinbaum, por lo que la Presidenta quiere tener el control absoluto de las candidaturas, para sacudirse la influencia de su antecesor.
La decisión de agarrar todo el control no cayó nada bien a Andy, pues eso lo debilita –de facto– en sus intenciones de una candidatura importante para él en 2030, como la de la Ciudad de México.
Las versiones de que las cosas no terminaron muy bien entre el hijo de López Obrador y la Presidenta son consistentes, lo cual se acrecentó el fin de semana pasado, donde sólo estuvo Alcalde en la encerrona con 100 alcaldes en Oaxtepec.
Si bien el pretexto fue que sería para una capacitación a los funcionarios, a través de la Escuela Municipalista de Morena, es claro que se habló de estrategias electorales para 2027, en las demarcaciones más pobladas del país.
Sí estuvo Luisa María, y fueron Ariadna Montiel, secretaria de Bienestar, y hasta Clara Brugada, jefa de Gobierno de la CDMX, al menos tendría que haber estado en la clausura López Beltrán.
Su ausencia acrecienta las sospechas de que, en efecto, hubo un rompimiento con Claudia, y que éste fue serio.
CENTAVITOS…
Qué curioso que Xóchitl Bravo, líder de la bancada de Morena en Donceles, haya tenido un lugar destacado en la reunión plenaria del PVEM –por mucho que sean aliados de su partido– rumbo al próximo periodo de sesiones en el Congreso de la Ciudad de México. Como formalidad está bien, pero son públicas las profundas diferencias que los Verdes han tenido con el gobierno de Clara en la ciudad, al grado de que se han dado rupturas.
