Uriel Antuna se gana la lotería: jugará en los Pumas, su tercer equipo grande en la Liga MX
Tras su pasado con las Chivas y Cruz Azul, el extremo duranguense llegará a Ciudad Universitaria

Uriel Antuna continuará su carrera en Ciudad Universitaria. El volante duranguense firmará con los Pumas de la UNAM, su quinto equipo en Liga MX tras su debut en Santos Laguna, hace poco menos de 10 años, y su paso por las Chivas, Cruz Azul y los Tigres de la UANL.
El equipo del Pedregal contará con Antuna por un año y ganará la mitad del sueldo que percibía con el equipo regiomontano. Además, los Pumas se convierten en su tercer equipo grande de la Liga MX. El extremo aspira a jugar el Mundial 2026. Tendrá pocos partidos para llenarle el ojo al Vasco Aguirre.
Así, el Estadio Olímpico Universitario, con su cantera y su historia de garra, se prepara para un refuerzo a petición expresa del director técnico Efraín Juárez. Antuna, hombre nacido en el desierto, jugará bajo el sol del mediodía en el sur de la capital de México.
Nómada de los grandes
La carrera de Antuna en la Liga MX ha sido un viaje de contrastes, una bitácora de vuelo que lo ha llevado por los rincones más exigentes del balompié mexicano. Su carrera, irregular y extraña, lo ha llevado allende nuestras fronteras, aunque sin pena ni gloria.
En 2020, el Rebaño Sagrado lo repatrió. Tras su paso por el Groningen de los Países Bajos y el Galaxy de la MLS, aterrizó en Guadalajara. Allí, entre la presión mediática y la exigencia de la afición, acumuló más de 60 partidos, demostrando que su zancada era capaz de romper cualquier cerrojo, aunque la madurez aún estaba en proceso.
Sin embargo, la apuesta de las Chivas se vio interrumpida por Cruz Azul. En La Noria, Antuna se volvió inestable. Ofrecía buenas actuaciones, pero entregaba en realidad poco. Aún así, le alcanzó para coronarse campeón de goleo en el Clausura 2024 con solamente 8 anotaciones, una cifra que, sien embargo, validó su evolución de extremo asistidor.
Su paso por los Tigres supuso un paréntesis. Fue breve, una escala en un plantel plagado de estrellas en el que sufrió de las rotaciones de un plantel plagado de talento. Con el equipo de la UANL, en 41 partidos, dio tres pases de gol, pero ninguna diana.
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