Arbeloa exige a UEFA sanción ejemplar tras el ataque a Vinícius

Álvaro Arbeloa elevó el tono tras el episodio en Lisboa y colocó la responsabilidad directamente en la UEFA, exigiendo un castigo que marque un precedente real en la lucha contra el racismo.

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Álvaro Arbeloa pidió una sanción ejemplar por el ataque racista contra Vinícius Júnior y señaló que la UEFA debe convertir su discurso en acciones concretas.REUTERS

Álvaro Arbeloa decidió no matizar. No buscó equilibrios diplomáticos ni frases neutras. Tras el ataque racista denunciado por Vinícius Júnior en Lisboa, el entrenador del Real Madrid asumió una postura frontal: defensa absoluta de su jugador, señalamiento directo al organismo rector y exigencia clara de consecuencias.

La pelota ahora está del lado de la UEFA. Ese fue el mensaje central de Arbeloa tras el episodio ocurrido ante el Benfica. Más allá del respaldo interno al brasileño, el técnico apuntó directamente a quien tiene la potestad disciplinaria en competiciones europeas. No habló de polémica, no habló de contexto, habló de responsabilidad institucional.

Está en manos de la UEFA”, afirmó con claridad. Arbeloa recordó que la institución, presidida por Aleksander Čeferin, ha impulsado campañas constantes contra el racismo en los últimos años. Pero subrayó que este es el momento de convertir el discurso en hechos tangibles. “Tiene la oportunidad de demostrar que esa lucha no son solo palabras. Creo que tiene que haber una sanción y un castigo”, insistió.

La UEFA abrió una investigación al día siguiente del incidente y solicitó información al club blanco, que remitió todos los materiales disponibles. Sin embargo, en el entorno madridista el mensaje es inequívoco: el proceso no puede quedarse en un trámite administrativo, debe desembocar en una medida ejemplar, debe marcar un precedente real.

El posicionamiento de Arbeloa contrasta con otras voces que pusieron el foco en la celebración o actitud de Vinícius. Desde el entorno de José Mourinho, técnico del Benfica, se habló del impacto emocional en su propio equipo. Arbeloa, en cambio, evitó cualquier desvío del eje central. “No podemos poner a la víctima como provocador”, reiteró, dejando claro que el debate no debe diluir la gravedad del acto denunciado.

En el vestuario del Madrid, el episodio generó cohesión inmediata, respaldo público unánime y unidad interna visible. Arbeloa confesó que pocas veces se ha sentido tan orgulloso como al ver a sus jugadores proteger a un compañero en un contexto adverso. Para él, ese gesto también envía un mensaje hacia fuera: el club no permitirá que la situación quede relativizada.

Mientras el equipo prepara su visita a Osasuna en El Sadar, el foco institucional permanece en Nyon. La exigencia es puntual: una sanción proporcional a la gravedad de lo ocurrido, una resolución que fortalezca la credibilidad del organismo, una decisión que marque un antes y un después.

Arbeloa no pidió ruido. Pidió acción. Y colocó a la UEFA ante una prueba que puede definir si la lucha contra el racismo en el futbol europeo se sostiene en medidas concretas o se queda en consignas.

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