La transformación zen de Sam Darnold: El secreto detrás de su éxito en Vikings y Seahawks
Tras años de críticas, Sam Darnold revivió su carrera en la NFL adoptando una mentalidad de distribuidor de juego; su transformación lo llevó a tener sus dos mejores campañas

Sam Darnold entró a la NFL con el peso de las expectativas más altas. Seleccionado como el tercer pick global del Draft de 2018 por los New York Jets, era visto como el quarterback franquicia que salvaría a una organización. Sin embargo, su etapa en NY fue un calvario: lesiones, una línea ofensiva deficiente, cambios constantes de entrenadores y un entorno tóxico lo convirtieron en símbolo de decepción.
Darnold, quien ahora está a una victoria de llegar por primera ocasión a un Super Bowl con los Seattle Seahawks, acumuló más intercepciones que victorias destacadas, y los Jets terminaron traspasándolo en 2021. Aquellos eran los años malos de un QB que parecía destinado al fracaso.
Su llegada a los Carolina Panthers no mejoró el panorama. Durante dos años (2021-2022), Darnold luchó por encontrar ritmo, alternando titularidades con banquillo, cometiendo errores costosos y sin lograr química con sus receptores. Parecía que su carrera como quarterback titular estaba condenada.
Su punto de inflexión llegó en 2023, cuando firmó con los San Francisco 49ers como suplente de Brock Purdy. Lejos de los reflectores, Darnold observó y aprendió en uno de los sistemas ofensivos más eficientes de la liga, bajo la dirección de Kyle Shanahan. Allí recibió un consejo que le cambió la perspectiva. Purdy le sugirió pensar como un point guard (armador) de basquetbol.
“Mi trabajo es solo jugar como point guard, poner el balón en las manos de mis compañeros y dejar que ellos hagan grandes cosas con él”, relató Darnold meses después, cuando su trayectoria tuvo un nuevo impulso al firmar con los Minnesota Vikings y ganarse el puesto titular de la pasada campaña.
Su cambio más profundo no fue de estilo, sino de mentalidad. Dejó de intentar ser el héroe en cada jugada y convertirse en facilitador. Simplificó su puesto. El quarterback debe tener visión para leer defensas, altruismo para distribuir el balón y conciencia táctica para iniciar acciones sin necesidad de cargar todo el peso. Darnold interiorizó que su rol era poner a sus playmakers —Justin Jefferson y Jordan Addison— en posición de brillar.
La analogía con el baloncesto no es casual. En la NBA, los mejores armadores (point guards) son distribuidores que ven toda la duela. Phil Jackson, legendario entrenador de los Chicago Bulls, aplicó algo similar.
Cuando Michael Jordan dominaba tanto que sus compañeros se volvían pasivos, el entrenador Doug Collins lo movió temporalmente a point guard en la temporada 1988-89 para involucrar más al equipo. Jackson luego perfeccionó el concepto con la ofensiva de triángulo, un esquema fluido donde el balón circula y todos participan. En su libro Sacred Hoops, Jackson lo describió como una “actitud zen cristiana de conciencia altruista”: awareness in action.

Para Darnold, esa “conciencia en acción” desbloqueó su potencial. En 2024, ya con los Minnesota Vikings, tuvo su mejor temporada: lanzó 35 touchdowns, completó el 67 por ciento de sus pases y lideró al equipo a 14 victorias, ganándose su primer Pro Bowl.
Al año siguiente, firmó un contrato de 100.5 millones con los Seattle Seahawks y repitió la dosis: otra campaña dominante, nuevamente con 14 triunfos y llevando a Seattle hasta la final de la Conferencia Nacional.Ahora, a sus 28 años, Darnold no solo ha resucitado su trayectoria, sino que se ha convertido en ejemplo de resiliencia.
El fracaso en Jets y Panthers no lo definió; el año como suplente en San Francisco, y ese simple consejo de pensar como point guard, sí lo hizo. De promesa rota a quarterback elite, Sam Darnold demuestra que a veces el mayor crecimiento llega cuando uno deja de intentar ser el héroe y empieza a elevar a los demás.
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