Thomas Partey y el saludo que puede convertirse en la imagen del Mundial en el juego ante Inglaterra
Thomas Partey, acusado de múltiples cargos de violación que él niega, podría reaparecer con Ghana ante Inglaterra en un partido marcado por una incómoda ceremonia protocolaria

La Copa del Mundo suele ofrecer escenas de unidad antes de cada encuentro. Los jugadores forman una fila, avanzan uno a uno y se estrechan las manos. Es un gesto mecánico, casi automático, repetido miles de veces en estadios de todo el planeta.
El martes, sin embargo, ese ritual podría convertirse en el momento más observado del encuentro entre Inglaterra y Ghana.
La posible reaparición de Thomas Partey con la selección africana ha colocado a futbolistas, dirigentes y aficionados frente a una situación incómoda al decidir cómo comportarse ante un jugador que enfrenta graves acusaciones penales, pero que todavía no ha sido juzgado.

¿Qué postura fijó la Federación Inglesa?
La Federación Inglesa de Futbol evitó fijar una postura oficial y dejó la decisión en manos de sus jugadores. Cada integrante de la plantilla podrá elegir si participa o no en el tradicional saludo previo al partido. Entre ellos aparecen dos nombres especialmente sensibles. Declan Rice y Bukayo Saka, antiguos compañeros de Partey durante su etapa en el Arsenal.
Partey comparecerá el próximo año ante un tribunal de Londres después de ser acusado de varios cargos de violación y agresión sexual. El mediocampista niega todas las acusaciones y su defensa sostiene que espera el proceso judicial para demostrar su inocencia.
La postura oficial de Ghana ha sido respaldar al jugador mientras el caso sigue abierto. El seleccionador Carlos Queiroz ha insistido en que debe ser considerado inocente hasta que exista una sentencia en firme.
La controversia ya tuvo consecuencias durante este Mundial. Partey no pudo disputar el debut de Ghana ante Panamá porque las autoridades canadienses le negaron el ingreso al país para el partido celebrado en Toronto. Estados Unidos sí le concedió una visa, lo que abre la puerta a su participación frente a Inglaterra en Boston.
La situación escaló aún más cuando una apelación judicial reveló que el futbolista respondió negativamente a preguntas relacionadas con antecedentes penales o procesos judiciales en su solicitud migratoria. El episodio provocó críticas políticas y cuestionamientos públicos en Ghana sobre la gestión realizada por su federación.
No es un caso aislado en el torneo
La presencia de Partey ha reabierto una discusión más amplia sobre los límites entre la justicia deportiva y la justicia ordinaria.
El japonés Kaishu Sano también participa en el Mundial después de que una investigación por presunta violación grupal fuera archivada por la fiscalía en su país. Sano regresó posteriormente a la selección nacional.
Por su parte, el marroquí Achraf Hakimi espera un juicio en Francia por una acusación de violación que rechaza categóricamente. El defensor del Paris Saint-Germain ha manifestado públicamente su deseo de que el proceso avance para poder defenderse ante la justicia.

El protocolo bajo la lupa
Los apretones de manos antes de un partido han generado tensiones en el pasado, aunque generalmente por rivalidades deportivas o conflictos personales. Casos como los de John Terry y Wayne Bridge, o el de Patrice Evra con Luis Suárez, terminaron convirtiendo un simple saludo en una declaración pública.
Lo que ocurrirá el martes será diferente.
No se trata de una disputa deportiva ni de una enemistad personal. Se trata de futbolistas obligados a navegar una zona gris donde conviven la presunción de inocencia, la gravedad de las acusaciones y la exposición global de una Copa del Mundo.