¿Pagarías 650 pesos por un sándwich? Es el nuevo fenómeno viral del US Open
Un sándwich de ternera provoca largas filas en Flushing Meadows y amenaza con convertirse en el nuevo fenómeno gastronómico del US Open

En el US Open hay una fila que no conduce a una cancha, no entrega boletos y tampoco promete ver a Carlos Alcaraz o Aryna Sabalenka de cerca. Conduce a un sándwich.
La espera puede durar 30 minutos y el premio cuesta 38 dólares, unos 650 pesos. Es un French Dip de costilla de ternera, cebolla caramelizada, alioli de rábano picante y provolone, servido con papas y jugo de carne para hundir cada bocado. Lo hace Salt Hank’s y, por estos días, en este local parecen tener más trabajo que algunos tenistas que todavía siguen vivos en el cuadro.
El US Open descubrió que también se puede hacer cola por una baguette.
La escena se repite en el USTA Billie Jean King National Tennis Center. Aficionados que podrían estar caminando hacia una cancha o buscando sombra terminan siguiendo el mismo instinto: ver la fila, preguntar qué venden y, en muchos casos, formarse.
La explicación tiene dos ingredientes que Nueva York conoce perfectamente, la comida y redes sociales.
Henry Laporte, conocido en internet como Salt Hank, comenzó a ganar seguidores con sus videos de cocina durante la pandemia. Después convirtió esa audiencia en un restaurante en el West Village especializado prácticamente en una sola cosa: el French Dip que ahora se sirve en el US Open. La apuesta parecía extraña para un torneo de tenis. Terminó siendo una de las historias gastronómicas del campeonato.
Las redes sociales son la razón”, explicó Emma Barrett, una de las aficionadas que esperó para probarlo, de acuerdo con The New York Post.
Porque en 2026 el US Open ya no solamente vende tenis. Vende experiencias que puedan fotografiarse, presumirse y, sobre todo, compartirse. Y ahí es donde Salt Hank’s se mete en un terreno que hasta ahora tenía dueño.
Se une al Honey Deuce
Durante años, el producto gastronómico más reconocible del US Open ha sido líquido. El Honey Deuce, el cóctel de Grey Goose con vodka, limonada, licor de frambuesa y tres bolas de melón que imitan pelotas de tenis, se convirtió en una especie de trofeo paralelo para los aficionados. En 2025 se vendieron 738,459, a 23 dólares cada uno. La cuenta superó los 17 millones de dólares en ventas.
El Honey Deuce ya no es solamente un cóctel. Es parte del uniforme del espectador.
La copa conmemorativa, además, convirtió la bebida en recuerdo. Hay aficionados que salen de Flushing Meadows con la sensación de haber visto tenis y con un vaso que demuestra que estuvieron ahí.

Ahora aparece un contendiente mucho menos elegante. Un sándwich de carne.
Salt Hank’s todavía está lejos de discutirle al Honey Deuce el campeonato económico. Pero en la edición de este año está consiguiendo algo que, para un alimento, resulta bastante más difícil y es que ya provocó una peregrinación.
La USTA no ha revelado cuántos sándwiches se han vendido durante el torneo, pero Daniel Zausner, director de operaciones del Centro Nacional de Tenis, aseguró que el puesto está vendiendo diariamente tres veces más de lo que Salt Hank’s vendería en un día normal en su restaurante del West Village. La operación llega a unos 1,500 sándwiches diarios.
Y las cifras previstas parecen hechas para un torneo de Grand Slam, no para una tienda de sandwiches.
De acuerdo con datos difundidos por Front Office Sports a partir de información del Wall Street Journal, Salt Hank’s apunta a servir alrededor de 31,500 sándwiches durante el US Open y utilizar cerca de mil kilos de carne al día.
En las pistas, los mejores tenistas del mundo intentan sobrevivir partidos de cuatro o cinco horas. A unos metros, una fila de aficionados espera para que alguien corte carne, la coloque sobre una baguette y la bañe con jugo.