¿Puede Cristiano Ronaldo jugar en el Almeria tras comprar acciones del club?

Cristiano Ronaldo ya es dueño de una parte del Almería, el reglamento y la nueva Ley del Deporte de 2025 tienen claro su estatus

thumb
Cristiano Ronaldo es actual jugador del Al Nassr de Arabia.Reuters

Hubo un tiempo en que los propietarios miraban el juego desde el palco y los jugadores desde el cesped. Esa frontera parecía inquebrantable hasta que algunos decidieron cruzarla. Michael Jordan lo hizo en 2001 con los Wizards, cuando dejo el escritorio para volver a la duela con 38 años y un promedio cercano a 20 puntos por partido. Mario Lemieux compro a los Penguins en 1999 para salvarlos de la quiebra y un año después se puso otra vez los patines, convirtiéndose en el primer dueño en activo en la historia moderna de la NHL. Romario, siempre irreverente, asumió la gestión del America de Rio y se inscribió para jugar algunos encuentros en 2009, mas como gesto simbólico que como plan deportivo.

El denominador común fue el mismo. Comprar el club y luego jugar en el. Borrar la linea entre inversión y competencia. En Europa, ese impulso tropieza con un entramado jurídico que no existía en aquellas historias. Por eso la pregunta que hoy circula en España tiene mas carga legal que romántica. ¿Puede Cristiano Ronaldo jugar en el Almería, el equipo del que ahora es accionista?

La UD Almería informó que el astro portugués adquirió el 25 por ciento de las acciones del club andaluz. El propio delantero, hoy bajo contrato con el Al Nassr FC hasta 2027, confirmo la operación mediante de un comunicado en el que expreso su interés por apoyar el crecimiento de la entidad. La inversión se realizo mediante CR7 Sports Investments, filial de su conglomerado empresarial.

La noticia sacudio la Liga Hypermotion. Rubi, técnico del tercer clasificado de la división, no escondió la ilusión. Dijo que seria extraordinario verlo con la camiseta rojiblanca y que el vestuario lo recibiría con los brazos abiertos. El presidente celebro la llegada de capital y proyección internacional. 

El problema no es deportivo. Es normativo.

Desde febrero de 2025 rige en España la llamada ley anti Pique, incorporada a la Ley del Deporte impulsada por el Consejo Superior de Deportes y a los estatutos de la Real Federación Española de Futbol. El espíritu de la reforma es claro. Evitar conflictos de interés entre deportistas en activo y competiciones en las que puedan participar.

El texto establece la prohibición de relaciones comerciales significativas entre un jugador en activo y la competición donde compite. Poseer una cuarta parte de un club que milita en la segunda división profesional encaja en esa definición. No se trata de un patrocinio menor ni de una colaboración puntual. Es una participación accionarial con derechos económicos y de decisión.

El primer supuesto que activa la restricción es el conflicto de interés directo. Un futbolista que puede influir en decisiones estructurales del club y al mismo tiempo intervenir en el terreno de juego altera el equilibrio competitivo. El segundo es la relación comercial con la competición. El tercero es la posibilidad de lucro vinculado al rendimiento deportivo propio.

Con el reglamento en la mano, no existe resquicio legal para inscribir hoy a Cristiano Ronaldo como jugador del Almería mientras mantenga esa participación. La federación no podría autorizar la licencia sin vulnerar sus propios estatutos. La liga tampoco.

El antecedente que dio nombre popular a la norma fue el debate en torno a la participación de Gerard Pique en negocios vinculados a competiciones donde aun jugaba. El legislador cerro esa puerta. Lo hizo con redacción amplia y efectos inmediatos.

El caso Ronaldo, por tanto, se mueve en un terreno distinto al de Jordan o Lemieux. En Estados Unidos, las ligas operan bajo marcos privados con margen para excepciones. En España, la arquitectura deportiva esta atravesada por principios de integridad competitiva tutelados por el Estado.

Eso no impide escenarios futuros. Si el delantero decidiera retirarse antes de 2027, la incompatibilidad desaparecería. También podríaa vender su participación. Mientras ambas condiciones no cambien, la imagen de Cristiano en el Estadio de los Juegos Mediterráneos seguirá siendo una fantasíaa de mercado.

La frontera entre palco y vestidor vuelve a levantarse. No por falta de deseo, sino por mandato reglamentario, por lo que Cristiano Ronaldo no podrá vestirse con la playera de Almería en una competencia oficial.

X