Cravioto se ríe del PAN

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

  • No es la primera ocasión que los suspiritos se arrugan; varias veces han sido ya los bufoncitos de la fiesta por rajones

No habían pasado ni dos horas de que los diputados del PAN le habían perdonado a César Arnulfo Cravioto exhibir en Donceles sus corruptelas en el desalojo del Refugio Franciscano de Cuajimalpa, cuando el gobierno capitalino se fue contra el alcalde Mauricio Tabe.

Los suspiritos azules bajaron un punto en la sesión del martes, donde exigirían al secretario de Gobierno de Clara Brugada explicar por qué habitaba un departamento en Polanco, propiedad de la Fundación Antonio Haghenbeck, y al mismo tiempo les liberaba un predio en litigio.

El 7 de enero, un megaoperativo policiaco desalojó del Refugio Franciscano —una propiedad ubicada en Cuajimalpa— a más de mil perros y gatos, tras una supuesta denuncia anónima por  maltrato animal, el cual no se pudo comprobar.

Pero como ese predio —actualmente en disputa— es pretendido por desarrolladores y por una empresa de transportes, el gobierno de Clara aceleró su desocupación mediante una acción coordinada por César Arnulfo, de quien después se supo tenía interés especial en el tema.

Y es que el funcionario llevaba 15 años habitando un departamento de esa Fundación, y la apoderada legal, Verónica Blanco, es su conocida de años, lo cual representaba un claro conflicto de interés, si no es que un caso de corrupción.

Era la oportunidad de los panistas para desquitarse de los constantes ataques a sus gobiernos, que se orquestan desde la oficina de Cravioto, pero se hicieron chiquitos y, como siempre, les vieron la cara de tontejos.

Porque no habían pasado ni dos horas de haberse entregado, cuando la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del Gobierno de la Ciudad de México clausuró el Parque Lira, donde el alcalde de Miguel Hidalgo había autorizado la realización de una obra de teatro.

Más que la clausura en sí —a pesar de que se tenían todos los permisos—, fue una traición más de Cravioto, quien soltó a su jauría para que se le fueran al cuello al panista Tabe, acusándolo de querer llenarse los bolsillos con el alquiler de un espacio público.

Así les pagó César Arnulfo a los ilusos panistas el haberse doblegado en la sesión del martes en Donceles, cuando iban a exhibir sus transas. Sólo su coordinador, Andrés Atayde, creyó que el funcionario se los iba a agradecer por siempre; ternurita.

No es la primera ocasión que los suspiritos se arrugan; varias veces han sido ya los bufoncitos de la fiesta por rajones, lo cual preocupa, pues son la única oposición relativamente fuerte en la capital, como para acobardarse cuando tienen oportunidad de regresar un golpe.

¿A poco no sabían que Cravioto es traicionero, y que en lugar de devolverles la cortesía ordenaría crucificarlos, como ocurrió con su alcalde en Miguel Hidalgo por dar permiso de montar la obra Alicia en el País de las Maravillas en un parque?

De por sí los azulitos tiene fama de tibiecitos, ahora que son el hazmerreír en Donceles ni quién los tome en serio; por eso les va como les va.

CENTAVITOS:

Ayer hubo reclamos por haber comparado a los diputados con los therian, que se identifican con animales no humanos, y esos reclamos fueron básicamente en dos sentidos. El primero, por no incluir, junto con los diputados, a alcaldes y funcionarios del gobierno capitalino; el segundo, por dejar fuera a animales con los que los legisladores también se podrían identificar, como las rémoras, sanguijuelas, parásitos en general y, sobre todo, ¡los buitres! Una disculpa a quienes sienten que la lista quedó corta: ¡Tienen razón!

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