¿Por qué el pase de Argentina a la final no se festejó en Malvinas si mostraron una pancarta?
Aunque el fervor en Argentina giró en torno a vencer a Inglaterra y dar el mensaje de recuperar las Malvinas, lo cierto es que en las islas hubo mucho silencio.

Es verdad que fue una gambeta a la vida, una de esas cosas improvisadas que salen del corazón, como "La Mano de Dios" de Diego Maradona. Un aficionado argentino se hospedó en un hotel de Atlanta y ahí, con spray negro, pintó las letras indivisibles con la autoridad que un país exige después de ganar: "Las Malvinas son argentinas".
"No le podíamos fallar al pueblo argentino, era una cuestión de honor y orgullo, era un partido que no se podía perder ante ellos", dijo el portero Emiliano "Dibu" Martínez, quien es casi un rockstar en la ciudad de Birmingham —una de las zonas más duras de Inglaterra— por ser el jugador más reconocible del Aston Villa.
Esa manta fue aireada por los jugadores argentinos después de ganar la semifinal del orgullo a Inglaterra, transpirando más de lo normal desde la previa y calientes aún después del juego. El clamor popular en Argentina fue inmenso, pero en las Islas Malvinas —ese lugar que siguen reclamando a pesar de que no es suyo desde 1833— hubo un absoluto silencio.
¿Qué opinó el presidente Milei?
Incluso, el presidente Javier Milei lo tomó con cautela: "Eso está en otro carril y hay que manejarlo inteligentemente. Si empezamos a mezclar diplomacia y futbol, nos vamos a equivocar y podría tener consecuencias muy negativas".
No hubo ningún dato o video que demostrara que la población de las Islas Malvinas, de más de 3,500 personas, celebrara el pase a la final del Mundial 2026. Contraste más grande aún: este territorio, que comprende dos islas principales y 70 islotes pegados a la plataforma argentina, se considera plenamente británico.
Es cierto que Lionel Messi emuló a Maradona con su liderazgo, pero al final, la magma de los argentinos al mostrar la pancarta engrandece más la maniobra de la dictadura militar de Leopoldo Galtieri. En un intento desesperado por mantenerse en el poder, Galtieri declaró el conflicto bélico en 1982 y mandó a la guerra a miles de chicos conscriptos casi sin entrenamiento y con fusiles que no tenían semejanza con las armas inglesas. Aquella aventura armada terminó con la vida de 649 soldados argentinos en una guerra tan absurda como desigual.
"Vamos, que estos hijos de puta han matado a nuestros chicos, no podemos perder con ellos; nos han matado a un primo o a un amigo", fue el discurso de Diego Maradona en 1986, el cual enaltecía más el deseo de revancha social que el de recuperar un territorio.
En Malvinas la gente no se consideran argentinos
Los habitantes de las Islas Malvinas (conocidos como kelpers) no se consideran argentinos ni tienen un sentido de pertenencia hacia este país. Por el contrario, en 2013 votaron en un referéndum a favor de seguir bajo la diplomacia británica.

La gran mayoría de la población actual es de origen británico (anglosajón), descendiente de los colonos que se establecieron en el archipiélago desde el siglo XIX. Hablan inglés, su estructura institucional y educativa se rige bajo las costumbres británicas y, por supuesto, no celebraron para nada el pase argentino a la final.