El pequeño Santi con su suéter navideño recibe sorpresa de parte Santi Giménez y podrá ir al Mundial

El pequeño de cinco años que se ha hecho viral por su inocencia al apoyar a la Selección Mexicana con un suéter de Santa Claus, recibió un regalo especial.

Regalo a Santi de parte de su tocayo, Santiago Giménez
Regalo a Santi de parte de su tocayo, Santiago Giménez@rexona

A veces, el futuro pone en las manos de las personas recompensas por ser auténticas. Así le sucedió a Santi, un pequeño mexicano que por apoyar a su selección asistió al Zócalo vestido de verde, blanco y rojo, pero no por llevar el uniforme de futbol.

Santi escogió entre su guardarropa un suéter navideño verde con un Santa Claus en el centro que combinaba con la camiseta nacional. Se puso unas bermudas blancas y unas botas de lluvia rojas que, según cuenta, "son de Spiderman y prenden cuando camino".

El pequeño hipnotizó a la afición mexicana por su espontaneidad y ternura. Un chico ingenuo que lo único que hizo fue vestirse con los colores de la bandera "para apoyar a la selección mexicana". Mientras todos los demás niños llevaban camisetas del Tri, él festejó el triunfo ante Sudáfrica con su atuendo decembrino.

¿Qué le regalaron a Santi?

La historia llegó hasta la concentración de la Selección Mexicana y su tocayo, Santiago Giménez, se involucró de lleno con el pequeño. Además de enviarle mensajes de optimismo y agradecimiento, le guardó un regalo para el próximo 24 de junio, cuando México reciba a Chequia en el Estadio Ciudad de México.

La crisis de falta de gol de Santiago Giménez es destacada por La Gazzetta dello Sport
Santiago Giménez le regaló dos entradas al pequeño SantiREUTERS

El delantero del Tri, por medio de su patrocinador, Rexona, logró conseguir un par de entradas especiales para que el pequeño Santi pueda asistir al estadio, vestido como quiera, y logre vivir la experiencia de un Mundial completo.

El Mundial es de los futbolistas, pero también de los aficionados que hacen grandes esfuerzos por llegar a las gradas. Casos como el de Santi, de cinco años, demuestran una ilusión pura que no se contamina con la mercadotecnia, sino que realza el cariño por ser auténtico.