Patinador utiliza 'terapia de gato' en los Olímpicos de Invierno en Milán-Cortina
El chino Jin Boyang de 28 años, que está en su tercera participación olímpica, tiene una forma diferente de desestresarse durante los entrenamientos.

En el frío del Mediolanum Forum, donde la tensión se corta con el filo de una cuchilla, ha aparecido un calor inesperado. No proviene sino de un pequeño cuerpecillo de no màs de 3 kilos, el de un gato. Su dueño, el patinador chino Jin Boyang, ha decidido que en estos Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026, la soledad del atleta no tiene cabida.
A los 28 años, Jin Boyang ya no es el adolescente que asombraba al mundo con su potencia técnica. Es un patinador maduro, consciente de que los nervios son el peor enemigo en su tercera cita olímpica. Quizás por eso, las imágenes captadas en redes como han dado la vuelta al globo: Jin, con su uniforme de entrenamiento, cargando con naturalidad a su mascota entre sesión y sesión.
El contraste es delicioso. Mientras otros atletas se aíslan con auriculares de cancelación de ruido, Boyang encuentra su centro en el ronroneo de su gato. Esta presencia ha transformado el ambiente en la zona de prácticas. Otros atletas se acercan a él para acariciar al gatito protegido por sueter para soportar las temperaturas en la pista de hielo.
La "terapia felina" parece estar surtiendo efecto. En el programa corto individual masculino, el patinador chino desplegó una técnica impecable que le valió una puntuación de 86.55. Con este resultado, Jin Boyang no solo se aseguró su lugar en la final de patinaje libre, sino que reafirma que su veteranía es un grado de complejidad mayúsculo.

"La presencia del gato ha sido un toque distintivo y reconfortante en medio de la vorágine olímpica, recordándonos que incluso en la búsqueda del oro, hay espacio para lo cotidiano", han dicho algunos comentaristas.
Boyang, que también ha participado en el evento por equipos, se prepara ahora para el asalto definitivo en el programa libre. Milán ya se ha rendido a su talento, pero también a su carisma. En unos Juegos Olímpicos invernales que buscan conectar con las nuevas audiencias, un gato siamés en el backstage se ha convertido, sin quererlo, en la imagen más tierna de Italia 2026.
EL EDITOR RECOMIENDA



