Pat Rafter critica las exigencias salariales de las estrellas del tenis en el Abierto de Australia y los llama codiciosos
El exjugador criticó a las figuras del tenis que presionan por una mayor participación en los ingresos de los Grand Slam

Con el Abierto de Australia en plena primera semana y los principales jugadores del circuito organizados para exigir una mayor participación en los ingresos del tenis, Pat Rafter, el exnúmero uno del mundo calificó de codiciosas las demandas económicas que hoy tensan la relación entre los jugadores y los organizadores de los Grand Slams.
Rafter habló en Melbourne, tras cumplir un papel protocolario en los actos inaugurales del torneo. Lejos de suavizar el mensaje, fue directo cuando se le preguntó si considera justificadas las presiones para aumentar los premios.
No, no se justifica”, respondió. “Los jugadores ganan muy bien y el dinero sube cada año. ¿Cuánto dinero quieres? A mí no me gusta escucharlo”.
Sus declaraciones llegaron en medio de una ofensiva coordinada de los mejores tenistas del mundo. De acuerdo con Australia Financial Review, los agentes de los 10 principales jugadores masculinos y femeninos sostuvieron reuniones privadas en Melbourne durante el fin de semana, luego de un encuentro previo de un nuevo consejo de jugadores. El objetivo fue acordar una intensificación de la presión para obtener una mayor porción de los ingresos que generan los cuatro torneos de Grand Slam.
El foco inmediato es el Abierto de Australia, que este año reparte un fondo de premios récord de 111.5 millones de dólares. El monto representa un incremento del 16 por ciento respecto a la edición anterior y contempla premios de 4.15 millones de dólares para los campeones de los cuadros individuales masculino y femenino. Aun así, los jugadores consideran que la cifra no refleja el volumen de ingresos comerciales, televisivos y de patrocinio que produce el torneo.
Craig Tiley, director ejecutivo de Tennis Australia, reconoció estar al tanto de las reuniones, pero defendió el modelo actual. Aseguró que ha hablado directamente con los jugadores y no a través de agentes externos, y afirmó que ninguno le expresó insatisfacción con el manejo del torneo.
No me preocupa lo que se dice porque conozco los hechos”, sostuvo Craig Tiley.
La disputa, sin embargo, no es exclusiva de Melbourne. Figuras como Coco Gauff, Alex de Minaur, Carlos Alcaraz, Jannik Sinner, Madison Keys y Aryna Sabalenka firmaron el año pasado dos cartas dirigidas a los responsables de los Grand Slams. En ellas reclamaron una mayor participación en los ingresos y mejores condiciones estructurales, incluidos beneficios sociales. El expresidente y director ejecutivo de la WTA, Larry Scott, actúa como representante de la campaña.
De Minaur, principal referente australiano del circuito, rechazó que el reclamo responda a un afán desmedido.
“No estamos siendo codiciosos. Cuando comparas los porcentajes con otros deportes, hay espacio para crecer”.
El tenista sostiene que el debate no debe centrarse sólo en los premios individuales, sino en el reparto global de un negocio que se ha expandido de forma sostenida en las últimas dos décadas.
Rafter tiene otra opinión
Rafter observa ese escenario desde una lógica distinta. Campeón de do US Open, finalista de Wimbledon y exlíder del ranking en 1999, pertenece a una generación que compitió con bolsas sensiblemente menores y sin el actual ecosistema comercial. Para él, el riesgo económico que asumen los torneos suele quedar fuera del discurso de los jugadores.
La mayoría de los torneos del año no generan ingresos”, explicó. “Este genera muchísimo, pero también hay una infraestructura enorme detrás. Los torneos asumen el riesgo”.
El extenista celebró que los campeones del Abierto de Australia cobren más de cuatro millones de dólares, pero marcó un límite claro.
Me alegro por ellos. Pero no me pidan más”, dijo. “Creo que, al final, es pura avaricia. Están ganando mucho dinero y eso me molesta”.
Dentro del propio grupo de jugadores hay posiciones menos confrontativas. Madison Keys señaló que, si hay margen para redistribuir recursos, preferiría que se destinen al bienestar.
Nuestra atención médica, pensión y todo eso”, afirmó. “Al final somos socios y nos necesitamos mutuamente”.
Coco Gauff, en tanto, no descartó que en el futuro se evalúen protestas si los Grand Slams desoyen las peticiones, aunque aclaró que no existe una estrategia definida en ese sentido.
De Minaur, número 1 del país, compite esta semana en el Rod Laver Arena bajo la mirada de Rafter, quien también valoró la evolución técnica del jugador. Señaló su intento por variar el juego y subir más a la red, consciente de que el verdadero desafío está en competir contra rivales como Alcaraz o Sinner.
Mientras el debate económico sigue abierto, el Abierto de Australia se consolida como un escenario donde se cruzan dos visiones del tenis. Una, la de los jugadores que reclaman un reparto acorde con el crecimiento del negocio. La otra, la de figuras como Rafter, que consideran que el sistema ya recompensa de sobra a quienes están en la cima. El conflicto, por ahora, sigue sin resolución.
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