El nuevo estadio de los Bills costó 2,100 millones de dólares, pero tiene un problema que enfurece a los fans

El nuevo Highmark Stadium de los Buffalo Bills costó 2,100 millones de dólares, pero algunos aficionados denunciaron asientos con visibilidad obstruida 

Highmark Stadium es la nueva casa de los Buffalo Bills
Highmark Stadium es la nueva casa de los Buffalo Bills

El nuevo Highmark Stadium de los Bills  de Buffalo abrió sus puertas con una inversión de 2,100 millones de dólares y una promesa de ofrecer una experiencia de primer nivel a los aficionados. Sin embargo, durante el primer entrenamiento abierto al público, algunos seguidores descubrieron algo difícil de explicar en una construcción de 2026 con asientos desde los que el campo no se ve completamente.

El llamado “Blue and Red Practice” reunió a cerca de 50 mil aficionados en la nueva casa de los Bills, que reemplazó al antiguo Highmark Stadium, utilizado por la franquicia desde 1973. La jornada debía ser una celebración para Buffalo, pero las fotografías publicadas en redes sociales rápidamente desviaron la conversación hacia los problemas de visibilidad.

¿Qué denunciaron los fans de Bills?

Uno de los casos que más llamó la atención mostró una escalera ubicada frente a algunos asientos de la zona alta, justo en una posición que puede bloquear parcialmente la vista del terreno de juego cuando los aficionados utilizan el acceso. Otras imágenes mostraron obstáculos relacionados con pasillos, barandales de plexiglás y la configuración de algunos sectores.

La molestia tiene una explicación sencilla. Cuando un aficionado paga miles de dólares por boletos de temporada, espera que la primera condición de su asiento sea poder ver el partido.

¿Cómo es posible que esto ocurra?”, fue una de las preguntas que se repitieron entre los seguidores de los Bills en redes sociales. 

Cuestionan la construcción

El nuevo Highmark Stadium tiene capacidad para 60,108 espectadores, lo que lo convierte en el estadio de menor capacidad de toda la NFL. Su diseño exterior, con una estructura metálica que domina el paisaje de Orchard Park, ha recibido numerosos elogios, pero la experiencia desde determinadas localidades abrió un debate inesperado apenas durante su primera gran prueba con público.

Los aficionados también cuestionaron el tamaño de las pantallas y la cantidad de escaleras que deben utilizar quienes ocupan los lugares más altos. Desde algunas de las filas superiores, llegar al área de servicios supone un descenso y posterior ascenso considerable, mientras que algunos espectadores señalaron la ausencia de baños en las zonas más elevadas.

No todo fueron críticas. La mayoría de los cerca de 50 mil aficionados que acudieron al entrenamiento disfrutaron la nueva casa de los Bills y destacaron las instalaciones. Para Buffalo, el inmueble representa mucho más que un cambio de estadio. Es la nueva apuesta de una franquicia que busca finalmente conquistar el Super Bowl después de décadas de frustraciones.

Los propios jugadores quedaron impresionados.

“Es el lugar más increíble en el que he jugado futbol americano”, dijo el ala cerrada Dawson Knox después del entrenamiento. Khalil Shakir aseguró que prácticamente sonrió durante todo el día, mientras que Greg Rousseau resumió el sentimiento del vestidor: el estadio es espectacular, pero ahora corresponde convertirlo en un lugar donde los Bills ganen partidos.

El problema de los asientos, sin embargo, plantea una pregunta incómoda para una obra de 2,100 millones de dólares. En los estadios modernos, la línea de visión es uno de los elementos fundamentales durante el proceso de diseño. 

El nuevo Highmark Stadium apenas tuvo su primera gran prueba con público y todavía tendrá tiempo para corregir los problemas que puedan ser solucionables. Pero el episodio deja una paradoja difícil de ignorar: Buffalo acaba de estrenar uno de los estadios más caros de la historia del deporte y algunos aficionados descubrieron que, desde su asiento, una escalera puede convertirse en el jugador que más les estorba.