No fue casualidad: La increíble coincidencia el 4 de agosto que marcó para siempre a Juan Celaya

Esa fecha tiene un simbolismo para Juan Celaya, clavadista mexicano que le hizo tatuarse lo más importante que tiene en su vida.

Por: David Olaff Bermúdez

Juan Celaya con sus medallas en Centroamericanos
Juan Celaya con sus medallas en Centroamericanosmeme_celaya

Los tatuajes de Juan Celaya cuentan mucho más que la historia de un atleta. En su piel conviven el amor, la pérdida y el mayor logro de su carrera en un mismo homenaje que une a un dios griego, un bulldog inglés y los Juegos Olímpicos.

El medallista olímpico en París 2024 lleva tatuado al dios Apolo, pero ese diseño nació por una razón profundamente personal: recordar a su perro bulldog inglés, el compañero que estuvo a su lado durante años y cuya partida dejó una huella imborrable.

“Es el homenaje que le hice a mi perrito que falleció, Apolo. Por eso puse ese nombre”, contó Celaya.

¿POR QUÉ EL 4 DE AGOSTO ES LA FECHA DE JUAN CELAYA?

El tatuaje, sin embargo, no termina ahí. Junto a la imagen de la divinidad aparece grabada la fecha del 4 de agosto de 2024, el día en que conquistó la medalla de plata en la prueba de trampolín sincronizado junto a Osmar Olvera. También destacan la presea y los aros olímpicos, integrando cada elemento dentro de un mismo relato.

El tatuaje en el brazo del Dios Apolo que se hizo juan Celaya
El tatuaje en el brazo del Dios Apolo que se hizo juan CelayaDavid Olaff

No se trata de una casualidad: ese 4 de agosto también era el cumpleaños de Apolo. El día en que el clavadista mexicano alcanzó el sueño por el que trabajó toda su vida coincidió con la fecha que siempre le recordará a su inseparable compañero.

En el otro brazo, Juan lleva nuevamente los cinco aros olímpicos tatuados a color. Para cualquier deportista representan la meta más alta, pero para él son también el puente que conecta ese triunfo con el recuerdo de quien estuvo presente en cada etapa del camino.

Su amigo por siempre será Apolo

Para Juan Celaya, la tinta no solo inmortaliza una medalla; también mantiene vivo el cariño por su fiel compañero. Porque hay victorias que se celebran en el podio y otras que permanecen para siempre en la piel, recordándonos que los sueños más grandes también se cumplen de la mano de quienes nos acompañan desde la memoria.

El perrito bulldog francés que fue su gran amigo, Juan Celaya lo bautizó con el nombre de Apolo.
El perrito bulldog francés que fue su gran amigo, Juan Celaya lo bautizó con el nombre de Apolo.Captura de pantalla