Massimiliano Allegri, el técnico del Milan, portó la llama olímpica y desató la polémica

Los próximos Juegos de Invierno entraron en una controversia por la exclusión de exatletas en las ceremonias oficiales, lo que ​ya provocó la intervención del gobierno italiano

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El técnico Massimiliano Allegri, sin querer, está en boca de toda la familia olímpica en Italia.AFP

En Borgomanero, a unos 70 kilómetros al noroeste de Milán, la llama que simboliza el espíritu olímpico realizaba su metódico recorrido por las provincias italianas, trazando la cuenta regresiva hacia los Juegos de Invierno de Milán-Cortina (del 6 al 22 de febrero). En esta ocasión, la antorcha fue sostenida por un rostro familiar para la nación. Massimiliano Allegri, el estratega del Milan, caminó con otros voluntarios, ataviado con el uniforme oficial de la justa invernal.

Pero este ritual sagrado del olimpismo se vio empañado por una sombra de polémica que, según la prensa italiana, amenaza con congelar el entusiasmo popular. Mientras Allegri y sus  acompañantes avanzaban, se alzaba una protesta que resonaba en las páginas de los principales diarios deportivos: la exclusión sistemática de la élite histórica del deporte italiano.

Un grito de guerra 

El excampeón de esquí de fondo, Silvio Fauner, medallista olímpico y leyenda de la nieve, se convirtió en la voz airada de este descontento. En una entrevista al diario deportivo La Gazzetta dello Sport, Fauner no se anduvo con rodeos, calificando la situación como un "ultraje increíble" y una falta de respeto mayúscula.

"No se respeta a los campeones", sentenció Fauner, que afirmó representar a "10 atletas que han ganado 35 medallas olímpicas". Su denuncia era simple y demoledora. 

No hemos participado en lo más mínimo en ninguna iniciativa de los Juegos Olímpicos de Invierno en nuestro país. Ni portadores de la antorcha, ni embajadores, ni ningún papel. Nada". 

La exclusión de los héroes que forjaron la gloria invernal italiana contrastaba con la inclusión de figuras de otros ámbitos, como Allegri.

La intervención de Roma

Los organizadores de Milán-Cortina 2026 intentaron apaciguar el fuego aduciendo una razón técnica para la exclusión de Fauner. Quienes ostentan cargos políticos activos están inhabilitados para ser portadores de la antorcha. Fauner es, en efecto, vicealcalde de Sappada. Sin embargo, esta explicación no hizo más que avivar la indignación. El exatleta rápidamente expuso el doble rasero, señalando que otro político local sí había sido incluido en la procesión de la antorcha en Sicilia. La norma, se denunció, parecía aplicarse de manera selectiva.

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Todo está listo para los Juegos de Invierno Milano-Cortina 2026.AFP

La polémica alcanzó rápidamente los despachos del poder en la capital. El ministro de Infraestructura, Matteo Salvini, involucrado en la logística olímpica, y su par de Deportes, Andrea Abodi, se vieron obligados a reaccionar ante el escándalo que amenazaba con ensombrecer los preparativos. 

En un comunicado conjunto, anunciaron una "reunión urgente" con los organizadores. Su objetivo era "arrojar luz sobre decisiones muy desconcertantes" que chocaban de frente con el sentimiento de orgullo nacional y el debido respeto a sus campeones. 

La antorcha sigue su camino, pero tensa la pugna por el reconocimiento y la herencia del deporte italiano.

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